El matrimonio que planta vides y cabañas


Es un proyecto impresionante. Lo que lleva invertido y trabajado esa gente y lo que le queda por hacer. En el concello de Boqueixón, a unos minutos de Santiago, se inauguró hace unas semanas Enoturismo María Manuela. En un paraje natural, Moisés Rodríguez y su mujer Nieves decidieron construir seis cabañas de madera integradas entre los árboles. Ya existen precedentes similares en Galicia pero la particularidad de este es que, además, plantaron gran cantidad de cepas alrededor del complejo. Ya tienen otros viñedos cercanos cuya uva albariña venden a una firma de Rías Baixas. El fin de semana pasado tuve la oportunidad de dormir en una de esas cabañas con jacuzzi en la terraza iguales a las que hay en Outes. «Fuimos hasta allí a verlas y nos encantaron. Por eso se las encargamos a Salgado y Liñares, que es la misma empresa que hizo las otras. La verdad es que visitamos muchos sitios buscando ideas para nuestro proyecto», comenta Nieves mientras retira unas malas hierbas de un parterre. Decidieron ponerle el nombre de María Manuela en homenaje a su madre y abuela «que trabajaron toda la vida aquí sin descanso», comenta. Muy cerca de esta zona hay una extensión de varias hectáreas, que me dicen que son propiedad de Horacio Gómez, el que fue presidente del Celta, donde plantaron miles de cepas para aprovechar las bondades de la meteorología del Ulla. Moisés y Nieves hacen de todo. Hasta son los encargados de dejar una cesta con el desayuno a la puerta de cada cabaña (el sábado estaban ocupadas las seis y el precio por noche es de 150 euros). Él tiene una empresa, ella una librería en Santiago, pero ver crecer las viñas y conocer poco a poco los secretos de un sector que reconocen que no dominan, el turístico, es ahora mismo su gran pasión. Un lugar único que irá cambiando a medida que pasen las semanas. Cuando llegue la primavera habrá un nuevo paisaje y este matrimonio seguirá dando forma a su ilusión.

UN MILLÓN DE FILLOAS

Tras pasear por el entorno de las cabañas, me fui a Lestedo. Fue una pena no haber tenido tiempo para subir al Pico Sacro, como me recomendó Ovidio Rodeiro. Pero tuve que cumplir con mis obligaciones de pregonero de la 37.ª edición de la fiesta de la filloa. Dije en el pregón que era la celebración más generosa de Galicia y me reafirmo. Es increíble ver a las vecinas y vecinos de Lestedo trabajar en las filloeiras y preparar miles y miles de filloas. «Sumando las de todas las ediciones, debemos andar por el millón», comenta Manuel Fernández Munín, el alcalde de Boqueixón. Todo lo tienen bien organizado. El buen rollo que se respira, lo respetuosa que es la gente, lo atenta que estuvo al pregón y a las actuaciones de los imponentes xenerais do Ulla... Vi a madres y abuelas llorar en las primeras filas al ver a sus hijos y nietos vestidos con el carísimo uniforme de estos xenerais. La actriz María Mera, que ejerció de presentadora, me contó que la segunda temporada de O sabor das margaridas se estrena dentro de poco. Me encantó volver a estar con Xacobe Pérez, que adelgazó más de veinte kilos desde que su enorme corazón le dio un aviso. Prefiero no contar la cantidad de filloas que comí. Capítulo aparte merece la cena en O Balado de Marta y Roberto. Ya les contaré con calma otro día. Aquí la comida marida con la decoración formando un ambiente único. En el mismo fin de semana conocí a un matrimonio que planta cepas y cabañas y a otro que decidió dejar la vida de ciudad para desarrollar su maravilloso proyecto vital y hostelero en el campo. Hay que volver.

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