Las jardineras sagradas de Boqueixón

El Concello repartió 82 maceteros entre el vecindario que se ofreció a plantar y cuidar las flores, y en estos momentos hay veinte personas en lista de espera


santiago / la voz

En marzo del 2016 el Concello de Boqueixón decidió implicar a la población en una campaña de embellecimiento de los espacios públicos instalando grandes jardineras. Esta iniciativa tuvo como complemento un llamamiento a los vecinos para que se ocupasen de su cuidado, dando también rienda suelta su imaginación. En solo dos años, esta campaña echó raíces y crece como la espuma, ya que por los núcleos de Boqueixón hay 82 grandes jardineras. Y podrían ser bastante más, ya que este programa tiene una lista de espera de veinte personas interesadas en formar parte de este ejército de amantes de las flores.

Los 82 padrinos y madrinas pudieron conseguir este año vales gratuitos del Concello para retirar plantas en los cuatro viveros que participan en este proyecto: Isaac Fernández Prieto, Viveiros Compostela, Xardín Compostela SL y María Josefa Sánchez Pernas. Las bases municipales les permitieron dos opciones, dependiendo del tipo de plantas. Así, los cuidadores de las jardineras pudieron retirar diez unidades de petunia, begonia, tajete o clavelina. Y si la elección eran surfinias, verbenas, geranios o guineanas, el número se redujo a cinco.

Esta ayuda es importante, pero a estas madrinas y padrinos florales lo que verdaderamente les mueve es su pasión por las flores.

Así lo reconoce María José Varela Espiño, vecina de Vila, en la parroquia de Ledesma, que el año pasado recibió un de los premios del primer concurso de jardineras. María José tiene una de esta macetas gigantes en una de las esquinas de su casa, a unos veinte metros de la jardinera de su marido, aunque ella suele cuidar de ambas. Hablarles forma parte de su rutina de cuidado, que concentra en los fines de semana, cuando tiene tiempo libre. Varela considera que esta iniciativa «foi unha boa idea, porque así o concello está mais arregladiño e da gusto velo». De su jardinera destaca que es «moi especial», porque suele comprar plantas distintas «que vou cambiando cada tres meses».

En Deseiro de Abaixo, cerca de A Susana, Jesús Porto y María del Carmen Balado también presumen de jardinera. El primero, ya jubilado, disfruta de lo lindo cuidando su gran macetero, poniendo en práctica lo que le enseñó su abuelo y lo que aprendió durante diez años en Inglaterra. A su vez, Carmen Balado, que ganó el concurso del año pasado, está orgullosa de que muchos peregrinos de la Vía da Prata elijan su jardinera para hacerse fotos con ella, un mérito que consigue con mucho trabajo y con la ayuda de su hijo Fernando. «Gustame colaborar para que o noso entorno este bonito», afirma.

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