La diversidad echa raíces en Boqueixón

El colegio Antonio Orza organizó actividades especiales para inculcar en el alumnado de primaria y ESO el mensaje «Tod@s iguales, tod@s diferentes»


santiago / la voz

«No noso centro queremos formar a cidadáns comprometidos e ligados coa realidade que lles rodea. Non queremos que as características individuais sexan vistas como problemas, senón como parte da nosa condición humana e como oportunidade para aprender cooperativamente abrindo a escola á sociedade».

Esta reflexión forma parte del manifiesto redactado por el colegio Antonio Orza Couto (Boqueixón) con motivo de la primera edición de la Xornada pola Diversidade celebrada ayer. Esta iniciativa tuvo su germen hace un año, cuando María Paz Gago, profesora de Educación Física, organizó con alumnos de ESO una jornada de deportes adaptados para que aprendiesen a ser conscientes de que las barreras físicas hay que eliminarlas, mientras que el resto de obstáculos está muchas veces en los prejuicios de las personas que se califican a sí mismas como normales.

El programa arrancó con una mesa redonda a la que asistieron representantes de la Asociación Down Compostela, del centro sanitario Foltra, del colegio de educación especial Manuel López Navalón, miembros del club Enki y una jugadora de fútbol gaélico.

El intercambio de experiencias dio paso a la representación de una obra de teatro ofrecida por alumnos de cuarto curso de primaria, que tuvieron como espectadores a los demás compañeros del centro que participaron en las jornadas. En esta ocasión, las actividades también estuvieron enfocadas hacia alumnado del ciclo de primaria, ya que la concienciación sobre lo que significan conceptos como igualdad, diferencia, diversidad y empatía debe calar a la edad más temprana posible.

Implicar a los alumnos más mayores en la responsabilidad de velar por los más pequeños fue otro de los éxitos de estas jornadas, en las que los estudiantes de los cursos de secundaria vigilaron a los de primaria que participaron en la carrera por la diversidad y también se preocuparon de que los participantes procedentes de otros centros educativos de atención especial se sintiesen como en su casa.

La simple imagen de la calurosa despedida entre escolares con síndrome de Down o con problemas de movilidad a la hora de abandonar el centro Antonio Orza evidenció que la jornada había dado sus frutos, consiguiendo nuevos granos de arena para lograr otro de los retos plasmados en su manifiesto, lograr una escuela «inclusiva, na que todas as crianzas poidan ter unha atención na escola que responda realmente ás súas necesidades, sexan as que foren».

Concluida la programación de ayer, la promotora de las jornadas, María Paz Gago, recordó que escolares y docentes evidenciaron que solo un cromosoma de más diferencia a la personas que tienen síndrome de Down, o que un problema de movilidad o una diversidad funcional consigue desarrollar capacidades tan insospechadas como valiosas gracias a aquello que los distingue y al afán de superación.

Diversidad, también cultural

Las jornadas de Boqueixón también incorporaron el mensaje de que el respeto a la igualdad del diferente debe aplicarse a la identidad de género, a la orientación sexual y al idioma. «Neste sentido -añade el manifiesto de las jornadas- tamén achamos importante no marco desta semana tan especial para as nosas letras sinalar a importancia que ten garantir a diversidade cultural mediante a defensa e promoción da nosa lingua e cultura como pobo galego».

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