La hostelería revitaliza uno de los tramos más duros del Camino en Arzúa

La orografía complica el itinerario por el concello arzuano, que tiene numerosos negocios abiertos al abrigo de los peregrinos


arzúa / la voz

Los 15 kilómetros de Camino de Santiago en Arzúa tienen de todo. Y no sobra nada. Si acaso, los tramos que aceleran el ritmo cardíaco y exigen un considerable esfuerzo, recompensado por excelentes panorámicas como la que se divisa a lo lejos del casco urbano, superada la subida de Preguntoño. Llegados a ese lugar, se enfila la recta final del itinerario jacobeo en el concello arzuano, que se deja atrás luego de poner el pie en Burres. En A Calzada, una taberna con ultramarinos pone de relieve el bum hostelero ligado al fenómeno jacobeo.

Y mucho más. Porque la apertura de negocios del sector no solo supuso una fuente de empleo, también la recuperación de tradicionales establecimientos que son espacio de encuentro para los lugareños, así como la rehabilitación y puesta en valor de arquitectura popular. El auge de la hostelería que camina de la mano del peregrino es muy significativo en Arzúa, sobre todo en el casco urbano, pero ya antes de alcanzarlo, en Boente, A Castañeda y Ribadiso. Solo en esa última parroquia, con algunos de los tramos más duros del Camino Francés por sus pendientes, se cuentan una pensión, un restaurante y dos albergues, a mayores del público de la Xunta.

El itinerario jacobeo hasta el casco urbano también sobresale por las cuidadas áreas de descanso. Hay tres. Y con la primera, en A Peroxa, se da la bienvenida al visitante, que deja atrás Melide. Lo que no cambia en la ruta, se camine por donde se camine, es el estado de la señalización. El peregrino se ha vuelto adicto, al margen de coronar los mojones con altares de piedrecillas y estampas, de llevarse en la mochila la chapa metalizada que informa del kilometraje y hasta el azulejo con la iconografía jacobea.

No hace tanto tiempo que los indicadores de piedra han sido instalados por el Xacobeo, que ha cedido a la presión hostelera a la hora de señalizar el camino complementario en Arzúa. Después de una dura cuesta que discurre en paralelo a la N-547 pasado Boente, la ruta se bifurca antes de enfilar A Castañeda, que es por donde debería discurrir ese itinerario alternativo y no así el oficial, señalizado como complementario. Es un secreto a voces, menos para los romeros, sin pérdida en todo el Camino, salvo en el punto en el que la ruta francesa se une con la del Norte. Es en pleno casco urbano, en la recientemente reformada calle Cima do Lugar, donde un mojón confunde al peregrino, que, en lugar de proseguir por esa calle y adentrarse en el caso viejo, toma la travesía por el vial nacional.

Vive Camino

Toda la información sobre el Camino de Santiago en Vive Camino

Votación
2 votos
Comentarios

La hostelería revitaliza uno de los tramos más duros del Camino en Arzúa