Las travesías de Arzúa y de Melide esperan una mano de asfalto y pintura

Tramos de la N-547 presentan deficiencias en el firme y en la señalización horizontal


melide / La voz

Las travesías que define la carretera nacional Lugo-Santiago (N-547) a su paso por Melide y por Arzúa presentan un estado bastante diferente, pero, en ambos casos, requieren de una intervención de mantenimiento por parte del Ministerio de Fomento como administración titular del vial. Las consecuencias de un pavimento de poca calidad -tal y como se aprecia los días de lluvia en la escasa capacidad de drenaje de un firme que con el agua se vuelve resbaladizo- las sufren especialmente los usuarios del tramo urbano del municipio arzuano, con dos trechos concretos en los que los parches viarios con los que el departamento ministerial cubrió en otras ocasiones las deficiencias empiezan a ceder de nuevo y con ello el malestar de los conductores, que son quienes, al final, tienen que rascarse el bolsillo para reparar ruedas que se deterioran de manera prematura.

Pendiente de una mano de chapa en la travesía de Arzúa está, dentro del carril por el que se circula en dirección Lugo, el tramo donde comienza la rúa Santiago; es decir, desde la casa consistorial hasta pasado, aproximadamente, el inmueble identificado en esa calle con el número 19. En ese espacio, hay un trecho en avanzado estado de deterioro que discurre desde el paso de cebra, emplazado en el empalme de la carretera nacional con la rúa do Caño. Y pocos metros antes del cruce de la N-547 con el vial que conduce al vecino municipio de Santiso se encuentra el otro tramo viario, también en el carril en dirección Lugo, que en el casco urbano de Arzúa necesita una actuación urgente por parte de Fomento.

Mejor suerte corren los usuarios de la carretera nacional cuando circulan por la travesía que dibuja en Melide. También de unos 2 kilómetros al igual que en la localidad vecina, carece de un tramo en el que se resienta la amortiguación del vehículo, lo que no significa que el Ministerio de Fomento no tenga trabajos pendientes en el casco urbano melidense, donde la mano que precisa el vial nacional es, si no de chapa, sí de pintura. La señalización horizontal de la carretera se encuentra, especialmente en los tramos más céntricos de la travesía, muy deteriorada e, incluso, llega a resultar invisible. Es el caso de las líneas discontinuas que marcan la separación entre la calzada y los arcenes, que se aprovechan a lo largo de prácticamente todo el casco urbano como zona para el aparcamiento de vehículos.

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