Comer bien y sin esperas: este restaurante de Ames montó en su entrada una tienda con platos para llevar

Patricia Calveiro Iglesias
Patricia Calveiro SANTIAGO / LA VOZ

AMES

Wenceslao Peteiro muestra algunos de los artículos que ofrece en Mollos e Moios Tenda, en donde los clientes pueden desde llevarse un táper con platos del día hechos en el restaurante hasta pan y hortalizas frescos y de kilómetro cero u otros productos de despensa. El horario de este establecimiento es de lunes a domingo, de 11.00 a 16 horas y de 20.00 a 23.00 horas.
Wenceslao Peteiro muestra algunos de los artículos que ofrece en Mollos e Moios Tenda, en donde los clientes pueden desde llevarse un táper con platos del día hechos en el restaurante hasta pan y hortalizas frescos y de kilómetro cero u otros productos de despensa. El horario de este establecimiento es de lunes a domingo, de 11.00 a 16 horas y de 20.00 a 23.00 horas. SANDRA ALONSO

Mollos e Moios cuenta, desde hace un mes y medio en Ortoño, con un pequeño ultramarinos en el que ofrece elaboraciones del día, entre otros productos frescos y de despensa

30 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Comer bien parece una misión casi imposible en las jornadas más frenéticas. Entre el trabajo, los recados, la conciliación y la falta de tiempo, muchas veces toca resolver la comida del día sobre la marcha, pero eso no implica tener que renunciar a un plato casero y de calidad. Con esta aspiración, convirtió Mollos e Moios la entrada de su restaurante de Ortoño (Ames) en un pequeño ultramarinos donde ofrece platos recién salidos de su cocina y listos para llevar, además de otros productos frescos y básicos de despensa.

La idea, explica Wenceslao Peteiro, era «abrir una especie de córner, para dar un servicio complementario, en el que puedas llegar y coger un envase con platos del día, sin esperas. Están diseñados en porciones de una o dos raciones y hacemos entre seis y nueve elaboraciones diarias, desde paella con chipirones a mejillones... así como dos o tres postres, en este caso, a menudo tartas. Se busca un formato más informal, que te permita comer sin llevártelo a casa, incluso en el coche si estás de paso, o hasta comerlos andando en algún caso».

La tienda tiene platos de la carta (como sopa, callos, cocido, tortilla, ensaladilla...), así como otros específicos pensados para la modalidad de take away (espaguetis negros con langostinos y shiitake, fideos chinos con pollo...). Además, el nuevo espacio se concibió como una especie de ultramarinos, añade este hostelero de 48 años ligado a la profesión desde hace tres décadas: «Hay productos de despensa, desde conservas hasta leche, café, galletas o pan fresco [de la centenaria familiar panadería de Solláns, con su obrador en Teo]... lo que te puede hacer falta en un descuido. El proyecto inicial era poner quesos y algo de chacina a la venta, pero dado que entre semana también cerramos por las noches, consideramos que la tienda de comida para llevar era una forma de continuar dando el servicio, pero atendido por una sola persona».

El sello de Mollos e Moios sigue presente en cada uno de estos envases, listos para consumir, aunque sin renunciar a la calidad, poniendo en valor la cocina gallega y la materia prima (95 % de proximidad). De hecho, destaca Wenceslao que este pequeño ultramarinos, inaugurado a mediados de agosto, incluye una colaboración con una cooperativa agraria local y ha formado con los productores de Daquí Darredor «una sinergia bastante importante que favorece la economía circular». Hasta ahora, ya introducía sus setas o tomates de agricultura ecológica y kilómetro cero en sus pinchos de cortesía, pero ahora también están presentes en Mollos e Moios Tenda, por lo que vende su producto de temporada tanto en fresco como ya cocinado.

La horquilla de precios, aclara, entre los 7 y los 10 euros (salvo excepciones, por ser platos más elaborados) y tratan aquí de ajustar las raciones para el coste no se dispare. Porque se puede comer bien, sin esperas y sin arruinarte.