Ella lleva cuarenta años entre costuras

Patricia Calveiro Iglesias
Patricia Calveiro SANTIAGO / LA VOZ

AMES

XOAN A. SOLER

Maribel Bra empezó a coser con 15 años y de su taller de Ames salen desde vestidos de novia y blusas del traje regional hechas con sábanas hasta unas simples cortinas

08 may 2021 . Actualizado a las 10:59 h.

La historia de Maribel Bra no se desarrolla en Marruecos, no va de guerras ni traiciones. Pero gran parte de su tiempo ha sido entre costuras, como el libro de María Dueñas. Cuarenta años lleva en un oficio que a ella también le sirvió para construirse un futuro. Al igual que tantas otras mujeres, Maribel aprendió de joven el abecé del corte y confección. Eran finales de los 70, cuando tenía 15 años: «Ía a clases de corte cunha costureira a Santiago, á saída do colexio. Era un traballo máis artesanal, onde aprendías a facer un ollal a man, por exemplo. Son cousas que co tempo se foron perdendo, a medida que evolucionaban as máquinas». Empezó a trabajar en casa para clientes particulares, ya antes de casarse, y convirtió este en su medio de vida. Cuenta que «coser na aldea non estaba ben pagado. Se facías unha saia ou unha blusa non podías cobrar moito ao veciño, porque non era ben visto. En Santiago, ao mellor, pagábanlles o dobre por facer o mesmo... e daquela non había redes sociais para anunciarte», comenta entre risas. De hecho, hasta hace unas semanas, no tuvo una página de Facebook, que le creó su hijo a sus 57 años —recién cumplidos—. Recuerda que cerró el chiringuito y se presentó a un empleo de una fábrica. «Funche ben atrevida, porque era un posto para traballar con pel e o máis parecido que fixera eu fora unha cazadora de skay para o meu home. Boteille peito e dixen que sabía facelo», relata. Luego, montó con un socio una empresa de confección en Ames, Texdobra, en su misma parroquia (Bugallido): «Botamos 20 anos e chegamos a ter 50 mulleres, pero iso foi en decadencia, porque os prezos non subían conforme o facía a vida». Fue entonces cuando decidó regresar a sus inicios y, ya en su ocaso laboral, volvió a coser en casa, realizando encargos a medida en su taller de Guimaráns. De allí salió desde el vestido de novia con el que se casó una de sus clientas en medio de la pandemia hasta un estandarte para la iglesia de Bugallido; también cerca de 2.000 mascarillas desde que empezó la pandemia y despampanantes blusas para el traje regional, hechas a partir de una sábana «das de antes, con encaixe e bordados».

Maribel hasta le hizo a su propia hermana el vestido que llevó el día de su boda y ya en sus inicios le pidieron el primer traje de comunión. «Fixen moitísimo traxe para grupos folclóricos antes de ter o taller», comenta, al igual que infinidad de pequeños encargos. Cortinas y arreglos son una forma de subsistir y dan de comer como el resto. Además, incide, «cada vez hai máis demanda, sobre todo para modernizar algunha prenda», porque en las casas ya no es habitual que haya una máquina de coser ni alguien que sepa sacarle partido. Ella viste tanto a mayores como a jóvenes o niños, dice que en el oficio «nunca deixas de aprender» y, entre todos los modelos, sus nietos son los favoritos.

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El tándem Raña-Pazos

Iván Raña y Cándido Pazos forman un curioso tándem. El triatleta ordense de 41 años y el artista santiagués de 78 mantienen una curiosa relación basada en la admiración mutua y en ese «espíritu de neno» que ambos comparten y mantienen vivo. Así lo explicaban en el último capítulo de la miniserie documental Arrieiros Somos, grabado en el concello de Vedra, donde reside el polifacético Premio Nacional de Dibujo, un apasionado del mundo de la camelia. Aunque con una prótesis de cadera «inolvidable», dice con su fino hilo de voz, «eu necesito correr polo monte» y Raña anima reta ese espíritu aventurero. Su última ocurrencia es «metelo no río en inverno» y, entre risas, dice que si lo hace será en pelotas, «á brava».

Raquel Vazquez

La Xela Arias ilustrada

Un año más, los soportales del Museo das Peregrinacións acogieron una demostración en vivo de la mano de Compostela Ilustrada. La diseñadora gráfica, ilustradora y directora del festival Maru Godás llevó a cabo un mural dedicado a Xela Arias por el Día das Letras Galegas, que empezó el miércoles y remató ayer. Además de los curiosos que se interesaron por su obra, patrocinada por Política Lingüística, el propio secretario xeral (Valentín García) acudió a verla.