Ricardo Paredes, profesor y mago: «Los adolescentes siempre tratan de pillar el truco y no lo consiguen»

Al docente del IES de Ames le gusta fomentar la creatividad en los estudiantes


santiago / la voz

«El último espectáculo que preparé se llama Tecnoiguales, que trata el tema de la igualdad desde la perspectiva de los científicos y científicas», indica Ricardo Paredes Pampín (Santiago, 1968), profesor de Tecnología y TIC en el IES de Ames (Bertamiráns) y mago. Últimamente está trabajando con espectáculos tematizados dentro del mundo de la divulgación, en aras de «dar a conocer» conceptos científico-tecnológicos, añade este docente que se licenció en Física Electrónica en la USC. Usa la magia en sus clases, con juegos que les «gustan mucho» a los alumnos, pero conviene dosificarla: «A los chavales les gusta el concepto práctico de la asignatura, el trabajo en el taller y con el pecé; los aspectos teóricos los seducen menos. A mí me gusta fomentar la creatividad en los estudiantes».

Pero su faceta de ilusionista no es menor. Empezó a aficionarse con trece años cuando estudiaba en La Salle, donde había un mago, Fan-Fu, que actuaba en todos los festivales colegiales; se trataba del hermano Agustín, a quien le atribuye su influencia sin desmerecer la que pudo ejercer su propio padre. «Como él era músico, desde pequeño me acostumbré a estar en escenarios y ver cómo funcionaba eso de las actuaciones», precisa Richard, su nombre artístico ligado a la magia. Señala que, en general, el público reacciona «estupendamente» a las sesiones, normalmente familiares. «Como dice el maestro Juan Tamariz, hay que sacar a relucir en los adultos el niño que llevamos dentro. En el caso de los niños todavía mantienen esa ilusión, los adolescentes son un poco más complicados, pero como estoy acostumbrado a trabajar con ellos, no tengo problemas; aunque sí es cierto que siempre están tratando de pillar el truco y no lo consiguen», asegura.

Richard, que actúa tanto en centros educativos como en funciones de ocio, rememora con nostalgia las «largas y memorables» noches de magia en el pub Dado-Dadá: «El Dado era el templo de la magia en Compostela, al igual que el del jazz. Desde luego, su desaparición ha sido muy triste, porque hubo momentos creativos muy importantes en las reuniones de magos que allí hacíamos».

Por otra parte, piensa que la magia está en un buen momento. «En Madrid hay un montón de espectáculos en cartel; entre ellos, el de Xacobe, un santiagués que fue alumno mío, que está actuando en los teatros Luchana. Y en YouTube hay un montón de magia y juegos explicados», añade el prestidigitador, que aprovecha el encierro para ver mucha magia, leer y ensayar. Todos los magos tienen un cajón con juegos comprados hace años, así que ahora es el momento de retomarlos, advierte.

Ricardo, que aprendió a tocar el piano con su padre, es hijo de José María Paredes, pianista y compositor compostelano al que llamaban «el maestro» y que falleció en el año 2000. «Fue un adelantado a su tiempo. Y algo que admiraba de él era que siempre pensaba en salir adelante, fuese como fuese. Todo lo que sé de música se lo debo a él. Y ahora que lo pienso, creo que incorporaré el piano a algún espectáculo de magia», indica con reconocimiento hacia su progenitor, el mismo que en los años ochenta se adueñó de las noches del Duque, un elegante pub de la calle Santiago de Chile donde había un piano de cola.

Por razones de edad, Ricardo Paredes recuerda más los recitales de su padre, en los noventa, en el Teatro Principal y las fiestas del Apóstol. «Estos días también estoy digitalizando grabaciones antiguas con la intención de publicar un disco póstumo», concluye.

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