Plantillas raquíticas lastran a las policías locales del área metropolitana

Los cuerpos de Santiago, Ames, Teo, Brión y Oroso necesitarían contar con 113 refuerzos


santiago / la voz

Una directiva de la Unión Europea (UE) señala que debe haber un policía local por cada 556 habitantes, recomendación que hizo suya la Xunta cuando aprobó el decreto 248/2008 de la Consellería de Presidencia, pero que no se cumple ni en Santiago, ni en su área metropolitana, ni tampoco en ninguna de las comarcas limítrofes.

Los concellos del área metropolitana de Santiago que disponen de cuerpos de seguridad municipales cuentan con una población censada de 160.030 habitantes, por lo que las plantillas deberían sumar 288 agentes. Solo hay 175, así que faltan nada menos que 113 y la ratio total es de un policía por cada 914 habitantes, casi el doble de lo recomendado.

Los recortes que trajo la crisis económica hicieron que no se cubrieran las bajas por jubilación u otras causas que se produjeron en los ayuntamientos. Tampoco en las policías locales, que se han quedado con plantillas auténticamente raquíticas que están muy lejos de la situación que había hace una década. Santiago (95.966 habitantes) contaba con 175 policías en el 2008 y hoy son solo 133 más otros tres en comisión de servicio. Un total de 136 disponibles cuando debería haber 173 para cumplir la recomendación de uno por cada 556 habitantes. La ratio actual es de uno por cada 705, por lo que habría que incorporar a otros 37 funcionarios.

La situación es aún peor en los concellos del área metropolitana. Ames (30.544 habitantes) dispone de 25 plazas, aunque actualmente hay tantos agentes de baja por enfermedad que muchas veces solo hay uno en activo para el turno de noche. Además, por población tendría que tener 55 policías, por lo que le faltan treinta. En Teo (18.510 habitantes) es dramático, con una bochornosa ratio de solo un funcionario por cada 2.056 habitantes, ya que nada más que hay nueve agentes, cuando la plantilla debería constar de 33, es decir, de 24 más.

Brión, con tres, y Oroso, con solo dos, también sufren plantillas muy mermadas, ya que con 7.590 y 7.420 habitantes, respectivamente, deberían disponer de 14 y 13 policías locales cada uno, es decir que ambos tendrían que contratar a once más de los actuales para cumplir con las recomendaciones de la UE y de la propia Xunta, de las que están más que lejos con ratios de un agente por cada 2.530 y 3.710 vecinos, respectivamente.

En el área metropolitana compostelana hay cuatro concellos que no cuentan con cuerpos de policía local. Son Vedra, que por ley debería tenerlo por superar los 5.000 habitantes -tiene 5.012-, O Pino, con una población de 4.653, Boqueixón (4.291) y Val do Dubra (3.974).

En las comarcas, más de lo mismo. Ordes (12.699 habitantes), tiene solo nueve policías locales, uno para cada 1.407 vecinos, por lo que tendría que contratar a catorce más para llegar a una plantilla de 23. Santa Comba (9.556 habitantes) nada más que cuenta con cuatro agentes, trece menos de los 17 que debería tener y sufre una ratio pobrísima de un policía por cada 2.389 habitantes.

Padrón (8.581 habitantes), tras Santiago, es el segundo que mejor está, con una ratio de un policía local por cada 715 vecinos. Cuenta con 12 agentes, por lo que solo le faltan tres plazas para cumplir la recomendación.

Mucho peor están en Melide (7.488 habitantes), Negreira (6.911) y Arzúa (6.211), donde cuentan con tan solo tres agentes en los dos primeros casos y dos en el último, cuando necesitarían disponer de trece, doce y once, respectivamente. Las ratios actuales son, en el mismo orden, de un policía para cada 2.496, 2.303 y 3.105 vecinos.

La falta de personal obliga a hacer horas extra y a peligrosas patrullas con un único agente

 

 

Las estrecheces de medios humanos con las que conviven cada día las policías locales de Santiago, su área metropolitana y las comarcas limítrofes tienen consecuencias muy negativas en las condiciones laborales y hasta en la seguridad de los agentes. En Compostela, por ejemplo, se ha tenido que echar mano con tanta frecuencia de las horas extra que los funcionarios, que están inmersos en un conflicto con el gobierno local de Compostela Aberta, han optado por negarse a hacer aquellas que no estén justificadas por ley. En el resto de municipios, las patrullas unipersonales son una constante, lo que incrementa los riesgos para el profesional, algo que a su vez incide en un aumento de estrés que está detrás de muchas de las bajas por enfermedad.

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