El arbolado oculta las farolas y deja a oscuras barrios y vías principales de la ciudad

El problema afecta a zonas tran transitadas como la avenida de Lugo, Fontiñas, campus sur y Vite

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santiago / la voz

No se trata de que Santiago luzca desde el firmamento como un árbol de Navidad, pero tampoco de mantener amplias zonas muy transitadas por peatones y algunas de las avenidas más concurridas de la ciudad completamente a oscuras cuando cae la noche. Y no solo de madrugada. A partir de las 21.30 horas, cuando empieza a llegar la oscuridad en esta época del año, únicamente las faros de los coches suplen el impacto de la frondosidad del arbolado, que tapa las farolas y deja en la penumbra muchos barrios y vías principales.

El problema, por tanto, no es de falta de focos de luz, sino que estos quedan completamente tapados por las copas de los árboles. La oscuridad que provocan es un peligro para la circulación y un riesgo para los peatones. Uno de los casos más significativos es el de la avenida de Lugo, casi llegando a los juzgados y al cruce de Os Concheiros. Pese a las lámparas led recientemente instaladas por el Concello, ni los faros de los coches impiden que el conductor tenga la sensación de circular de noche por el medio de un oscuro túnel. Las farolas alumbran, pero la luz sale por encima de las frondosas ramas de los árboles.

No muy lejos de la avenida de Lugo está uno de los grandes puntos negros. En las calles interiores de Fontiñas, la luz no existe, y en un tramo de acera de la rúa Lisboa, donde además hay una marquesina de autobús, la oscuridad es total. La misma situación se repite en la rúa Dublín, principalmente junto al instituto.

También Vite tiene sus propios túneles de oscuridad. La avenida Castelao presenta en su margen derecha un aspecto bucólico por el día, con grandes zonas de sombra. Pero al caer la noche, las farolas iluminan las copas de los árboles y dejan sin luz la calle por la que circulan peatones y vehículos.

Aunque el mayor problema sigue estando en el campus sur, por el que pasear de noche puede resultar una temeridad. La deficiente iluminación de sus calles impide ver los obstáculos de unas aceras que, en muchos puntos, se encuentran en muy mal estado. Ninguno de los dos problemas es nuevo, pero siguen esperando por una solución. El entorno del observatorio, la zona de las pistas de atletismo y las inmediaciones de las residencias universitarias son los enclaves peor iluminados.

Una factura de 15 millones

Como en otros barrios de la ciudad, no se trata de falta de puntos de luz, sino de un mantenimiento del arbolado que tenga en cuenta el efecto que produce sobre el alumbrado, que provoca, además, que buena parte de la factura energética de las arcas públicas se vaya por el sumidero. Y no es un gasto menor. El coste del alumbrado público de Santiago ronda los 15 millones de euros anuales y supone el 82 % del consumo total de energía pública. Para reducir ese importe, el gobierno municipal, como muchos otros del área, se acogió a las ayudas que hace dos años convocó el Instituto para la Diversificación y el Ahorro Energético (IDAE) con el objetivo de sustituir las bombillas tradicionales por las de tipo led, que, además de reducir las emisiones contaminantes, iluminan más con un gasto menor.

Con arreglo a ese programa, el Concello renovó 2.500 puntos de luz, con un recorte en el importe de la factura que en su día estimó en 240.000 euros anuales. Además de Santiago, también en Ames, Teo, Ordes y Santa Comba han realizado inversiones en los últimos años para poner al día su red de alumbrado público y bajar el gasto.

Fontiñas

Rúa Lisboa

La imagen de un vecino que pasea a su perro en total oscuridad es solo un ejemplo de lo que ocurre en varias calles del barrio, junto a los edificios, donde las farolas están cubiertas por los árboles.

Concheiros

Avenida de Lugo

Resulta sorprendente que ni siquiera los focos de los coches mitiguen la oscuridad de la vía. En la acera que da a los juzgados, los peatones no ven nada, como ocurre en varios puntos del barrio de Fontiñas.

Almáciga

Rúa do Pino

En el lado de la calle que linda con el parque hay un muro de contención de 2 metros con varios árboles. Junto a ellos se colocaron las farolas que iluminan las ramas, pero la calzada está a oscuras.

Campus sur

Total oscuridad

Es difícil encontrar alguna zona del campus sur bien iluminada. Si hubiera que destacar una, la del entorno de la residencia y del IES Xelmírez I es quizás la que presenta más deficiencias.

Derroche

Resulta evidente que no se trata de talar los árboles para que triunfen las farolas, pero quizás la solución sea tan sencilla como colocarlas más bajas. La lucha contra la contaminación lumínica está muy bien, pero si se ponen focos de luz deberían ser para iluminar las calles y, especialmente, las aceras, por una cuestión de seguridad ciudadana. Si las farolas van a iluminar el cielo, lo mejor sería apagarlas. La factura energética es excesiva, pero no tiene porque ser también un derroche.

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