La escuela de las treinta naciones

El colegio público de Ventín (Ames) se ha erigido en un modelo de convivencia e integración para hijos de emigrantes retornados o extranjeros llegados a Galicia

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santiago / la voz

Leticia tiene 10 años, una bonita sonrisa y la ilusión de llegar a ser pediatra. Vino a Galicia con su familia hace cinco meses, procedente de Brasil, concretamente del estado de Minas Gerais. Se adaptó rápido, pero aclara que es más de pizza que de empanada. En eso no difiere de Mohamed, también de 10 años y natural de Casablanca (Marruecos), cuyos anhelos van más por el balón y por enfundarse un uniforme de policía de mayor. Leticia y Mohamed son dos de los pequeños escolarizados en el CEP de Ventín (Ames), el colegio más cosmopolita de todo el entorno de Santiago, en cuyas aulas han cohabitado más de treinta nacionalidades en los tres últimos cursos, una quincena de idiomas y media docena de religiones.

Argentina, Venezuela, Rumanía, República Dominicana, Brasil, Portugal, China y Marruecos son los países más prevalentes en el centro de Ventín, situado muy cerca del Milladoiro, que con su matrícula de 590 alumnos (y altas y bajas continuas durante todo el curso) se ha erigido en todo un modelo de convivencia y de integración. «Aquí non hai problemas pola orixe dos nenos, só problemas universais de nenos», sostiene Yolanda Ramos, la orientadora escolar del colegio.

En uno de los pasillos colocaron un buzón de sugerencias, y entre las recibidas no hay el más mínimo atisbo de xenofobia. Que si uno quería más balón en el recreo, que si a otra jugaba a veces sola... Los grandes problemas de los niños de cualquier parte.

A este punto no se ha llegado por casualidad. Cada inicio de curso se hace una encuesta sobre diversidad para detectar donde están los puntos débiles, hay programas para combatir el absentismo y una estrecha colaboración con los servicios sociales del Concello de Ames para actuar con los niños de familias desestructuradas.

Y cuando fallan los medios, entonces tiran de ingenio, perseverancia y horas extras para mitigar algunos recortes sufridos en los últimos años. Ventín, con medio centenar de alumnos llegados de fuera, se ha quedado sin profesor especializado para extranjeros. «É algo que botamos moito en falta», puntualiza el director, Alfredo Rodríguez, si bien hay un grupo docente de adquisición de lenguas (castellano y gallego) para garantizar un rápido aprendizaje a quienes solo se comunican en su lengua de origen.

A Mohamed le llama la atención la decoración carnavalera del centro, con peliqueiros, pantallas y xenerais do Ulla por los pasillos. Leticia repara en el gallego, con tantas palabras iguales a lo que habla en Brasil. En otros momento, el centro se decora también con motivos de muchos países, para que cada uno se sienta como en su casa.

Así es el CEP de Ventín, fiel reflejo del municipio de Ames, donde hay registradas más de 70 nacionalidades, según Leo Pena, mediador intercultural del Concello. El mayor caudal viene de Venezuela, con 238 inscritos, seguido de Brasil (208), Portugal (182) o Colombia (96). También hay representación de lugares tan exóticos como Tanzania, Irán, Australia o Kirguistán.

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