Acusan a Autobuses de Calo de nuevas irregularidades con una trabajadora

La empresa se enfrenta a una nueva denuncia de acoso laboral


SAntiago / la voz

La empresa Autobuses de Calo (Hedegasa) se enfrenta a una nueva denuncia, en este caso por vía penal, interpuesta por el sindicato CIG, que la acusa de «acoso laboral e violencia de xénero» contra una de sus trabajadoras, Nélida Pisco.

Esta empleada, que desde el año 2009 ha presentado varias denuncias contra Autobuses de Calo, con fallos siempre favorables a su causa, está en estos momentos afectada por una suspensión cautelar de todos sus permisos de conducción dictaminada por la Dirección Xeral de Mobilidade a petición de la empresa.

Ante esta circunstancia, el sindicato CIG acusa a este organismo autonómico de ponerse de parte la empresa, ya que al estar afectada por una suspensión de contrato no cobra su salario ni tiene derecho a una prestación, según denunció ayer Inácio Pavón, responsable del sector de Transportes del sindicato. Pavón reconoció que la trabajadora sigue una terapia desde hace años pero resalta su elevada cualificación ya que «o pasado mes de novembro obtivo a licenza para o transporte de explosivos e mercadorías perigosas, para o que é imprescindible non padecer ningún tipo de trastorno incapacitante».

El sindicato incide en que los problemas de salud de Nélida Pisco son consecuencia directa de su situación, que define como acoso laboral desde el año 2009 cuando tras un aborto, un embarazo de alto riesgo y un parto prematuro, solicitó una reducción de jornada para atender a su hija, que nació con problemas de salud. La empresa le denegó esta demanda, pero tras una reclamación tuvo que aceptar su solicitud. Según la CIG, le negó el trabajo y la dejó fuera de las instalaciones, por lo que durante meses permaneció toda su jornada laboral en el interior de su automóvil. Volvieron a despedirla en el año 2010, pero fue readmitida por orden judicial, aunque en una situación laboral que la mantiene alejada de sus compañeros.

Denuncia por vía penal

La CIG destaca que un informe de Inspección de Traballo concluyó en junio del 2012 que Pisco sufría «mobbing, psicoterrorismo ou hostigamento laboral», por lo que la empresa recibió otra sanción. Ante estos hechos, los representantes sindicales de Pisco también han solicitado reunirse con los ediles responsables de Transporte de Santiago, Ames y Teo, en donde opera Hedegasa para «coordinar accións que obriguen a autobuses de Calo a rematar con este calvario».

Ningún responsable de la empresa pudo ser localizado ayer por esta redacción para conocer su versión sobre esta nueva denuncia sindical.

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