La playa fluvial de Tapia ya está libre de contaminantes y es apta para el baño

M. Mosteiro / N. Noguerol SANTIAGO, MELIDE / LA VOZ

AMES

sandra alonso

El Concello amiense mantiene el día 15 como fecha de apertura de las instalaciones

09 jun 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

La noticia que trascendió extraoficialmente el pasado viernes se convirtió ayer en oficial. El Concello de Ames ha recibido la comunicación del Servizo de Control de Riscos Ambientais e de Sanidade, que indica que el agua a su paso por la playa fluvial de Tapia ya está libre de contaminantes. «Non presenta niveis de enterococos intestinais perigosos para o ser humano», ratifica el informe. Tras conocerse el resultado de la última analítica realizada el 23 de mayo al agua del río en la zona del área recreativa, las cintas que impedían el acceso a la playa fueron retiradas y se levantó la restricción del baño.

Sin embargo, aunque las personas que lo deseen pueden hacer uso de los espacios verdes, barbacoas, mesas, e incluso darse un baño, el Concello insiste en que la fecha de apertura oficial de todas las instalaciones de Tapia será el próximo miércoles, 15 de junio. A partir de entonces, los usuarios dispondrán de los servicios de cafetería, vestuarios, consignas y, lo que es más importante para la seguridad, de socorristas que estarán atentos tanto al baño en el río como en la piscina infantil. En el Concello confían en que la situación siga estando normalizada de cara a la apertura de la temporada. En los últimos meses, el Ayuntamiento ejecutó una serie de actuaciones para mejorar las instalaciones, y también plantó césped en aquellas zonas que se vieron más afectadas por la crecida del río durante el pasado invierno.

Obra de desaprensivos

Aunque las causas de la contaminación que obligaron a vetar el baño en Tapia desde el 23 de mayo no han trascendido oficialmente, fuentes municipales indicaron que posiblemente tuvo relación con labores de limpieza previas de tanques de purín en una zona del río próxima a Tapia, en un regato cercano que desemboca en el cauce o incluso en los terrenos de la propia área recreativa. De hecho, hay un precedente en el que el foco de contaminación partió del regato.