La primera casa de acogida de Galicia para jóvenes con trastornos mentales cobra forma en A Baña

Realizan las últimas reformas en la rectoral de A Baña cedida a Anxiños para tenerla lista el próximo mes


Santiago / LA Voz

Aquella mujer que tomaban por loca cuando llevó el circo al antiguo hospital Xeral o a artistas del momento para arrancar la sonrisa de los niños ingresados, tiene entre manos un nuevo proyecto pionero en Galicia e irradia entusiasmo al anunciar que pronto verá la luz. Ruth Gómez Vázquez, presidenta de la asociación Anxiños, explica cómo su última visión va cobrando forma. De hecho, espera abrir las puertas de la primera casa de acogida de Galicia para niños y adolescentes con trastornos mentales el próximo mes.

La rectoral de San Mamede do Monte, en A Baña, a poco más de 20 kilómetros de Santiago, encara las últimas reformas con la ayuda de un promotor de la zona, Emilio Penas (de Santiago Sur), para dar cabida a sus primeros inquilinos. «Estoy muy contenta, porque el trastorno mental es una enfermedad tapada. En Galicia todavía lo escondemos, como si fuera algo vergonzoso. Es un tabú, porque hasta hace muy poquito estos enfermos estaban escondidos. Hace unos años nadie se imaginaba que pudiese haber tantos y ni siquiera hay una especialidad infantil propia, hasta en eso son pobres», subraya Ruth Gómez, quien en su día fue la primera maestra de la escuela infantil Camilo José Cela del CHUS. Allí tuvo contacto directo con menores con cáncer, aunque reconoce que para ella los verdaderos olvidados son los que padecen un trastorno mental, «diferentes de pequeños e indiferentes de mayores», repite como mantra.

La presidenta de Anxiños dice que el hospital llega a convertirse en algo así como una prisión para ellos: «Están mucho tiempo encerrados allí. Tras el primer diagnóstico, la segunda estadía, en observación, puede ser muy larga, de varios meses incluso. Pero ellos tienen bien las piernas, la cabeza es lo que les falla». De ahí la idea de fundar esta casa de acogida en A Baña, que será realidad gracias a su cesión por parte del Arzobispado de Santiago.

Hasta once plazas disponibles

«La idea es que tengan allí un sitio, un respiro, para ellos y para sus familias, un lugar donde puedan ser niños mientras no son atendidos por los médicos, siempre bajo el control del personal del hospital. Será el propio psiquiatra que los trate de la unidad infanto-juvenil del CHUS el que decidirá si conviene su estancia en San Mamede do Monte y cuánto tiempo pueden pasar allí, con la también opción de dormir». Es una forma, a su vez, de «destaponar» las seis camas disponibles en esta unidad, incide Ruth Gómez, pues la rectoral está dotada con nueve plazas y tiene capacidad para once, si es necesario.

A lo largo del próximo mes se darán los últimos retoques en el centro: «Es un edificio maravilloso del siglo XVIII y estuvo muchos años sin moradores, por lo que hay algunas cosas que por falta de uso no funcionan bien».

Pero el proyecto no acaba en A Baña, sino en otro concello próximo, en Ames. El mismo Arzobispado ha cedido otra rectoral, la de Santo André. Esta tiene cabida para unas 100 personas y Ruth Gómez espera que pueda abrir sus puertas este mismo verano. La idea es destinarla a los jóvenes con trastornos mentales mayores de 16 años, dando una continuidad a la acogida de pacientes de toda Galicia. Allí se impartirán cursillos, indica: «Tiene un jardín enorme y pensamos en construir un invernadero para que puedan trabajar en él. Mi sueño es que hagan yogures, conservas o pan para que los enfermos se sientan realizados, ganen su dinero y puedan tener sus vicios, si quieren, como cualquier otro, vendiendo esos productos directamente en el mercado ecológico de Negreira. De ese modo ven cómo su trabajo tiene sus frutos». El fin último: «Queremos ser pioneros y que dejen de ser apestados».

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