El curso escolar arranca con normalidad en Santiago y aulas vacías en un colegio de Melide
SANTIAGO
La enseñanza concertada comenzó con protestas de docentes para reclamar mejoras laborales y denunciar la falta de diálogo
10 sep 2026 . Actualizado a las 09:34 h.Las aulas de Santiago y comarca recuperaron este miércoles la actividad, aunque alterando la movilidad en el entorno de los colegios, más relajada durante el verano. Un total de 31.798 niños y jóvenes —426 menos que el año pasado— arrancan un curso al que la alcaldesa, Goretti Sanmartín, dio la bienvenida con una visita al CEIP López Ferreiro, en Xoán XXIII, donde indicó que el Concello ha llegado a este punto «cos dereitos feitos», después de haber asumido reparaciones en los centros educativos de primaria por unos 700.000 euros durante el verano y haber contratado nuevo servicio de comedor.
Acompañada por la concejala de Educación, Míriam Louzao, Sanmartín deseó «o mellor dos cursos» a toda la comunidad educativa, aunque no sin antes referir el esfuerzo municipal también para mantener las escuelas unitarias y mejorarles sus servicios. Aunque, tratándose de necesidades de la población infantil, significó que también se trabajó en la certificación y arreglo de los parques infantiles y espacios de ocio.
Pero si la normalidad fue la tónica en los centros públicos, la enseñanza concertada comienza con protestas de docentes para reclamar mejoras laborales y denunciar la falta de diálogo. Así lo hicieron ante la sede de la Xunta.
En Ames fueron 3.794 los alumnos que iniciaron el curso escolar, con operativo especial de la Policía Local para regular las entradas a los centros educativos. Los servicios complementarios de conciliación suman 1.816 inscritos: son 1.216 escolares en los comedores escolares (98 con algún tipo de intolerancia alimentaria), con 450 en Bos días cole y 150 en Tardes divertidas. El colegio de Ventín, con 541 chavales, es el de mayor matrícula.
Protesta en el CEIP Mestre Pastor Barral
La algarabía propia del inicio del curso escolar no estaba este miércoles en las aulas en el CEIP Mestre Pastor Barral, en Melide. Quedaron vacías. El bullicio se trasladó a las puertas el centro, que acogió una concurrida concentración convocada por la Anpa Camiño Real para denunciar públicamente que la plaza de Primaria que la Consellería de Educación dejó sin cubrir entre las asignadas por catálogo al colegio dejará sin apoyos las aulas de un centro que es el de referencia en la comarca para la atención de escolares con necesidades educativas especiales.
«Neste cole falta mans». Es la consigna que abandera la protesta de la Anpa, respaldada por el conjunto de las familias con hijas y e hijos en el colegio. En efecto, la concentración dejó vacías las aulas, bajo el llamamiento de no enviar a los escolares a clases durante, como mínimo, esta semana.
Aplazando, de facto, el inicio de curso para los 180 alumnos que, aproximadamente, cursan Infantil y Primaria en el CEIP Mestre Pastor Barral, las madres y padres persiguen una pronta respuesta de Educación a su demanda, trasladada formalmente la semana pasada a Inspección Educativa. «Non pedimos nada extraordinario, senón o que nos corresponde», señalaba esta mañana una de las asistentes a la protesta, en referencia a la plaza que quedó vacante. Se corresponde con un maestro de Francés, que, en la práctica, impartiría las materiales troncales de tercero de Primaria, un curso con 23 alumnos que, al no cubrirse la plaza, tendrá una tutoría compartida con tres docentes que, de ese modo, se quedan sin horas para cubrir los apoyos en las aulas con alumnado con necesidades educativas específicas.
Fue lo que insistieron en denunciar desde al Anpa Camiño Real en el manifiesto al que dieron lectura cuando, a las nueve de la mañana, tendría que haber dado comienzo la jornada lectiva. «Levamos tempo vendo como o noso centro ten que facer malabares para poder atender todas as necesidades, e agora, coa falta dun docente, a situación empeorou», expusieron para denunciar, al hilo, que la consecuencia inmediata es que «hai nenos e nenas que deixan de recibir o apoio que necesitan». Al respecto, las familias reprochan a las autoridades educativas que detrás de las necesidades educativas especiales «non hai números nin estatísticas […] hai nenas e nenos con nomes, que teñen familias, que necesitan que este sistema este á altura das súas necesidades». La educación inclusiva «non se fai con palabras. Faise con persoas, con profesionais, con recursos e con apoios», añaden para urgir una solución que garantice «que ningún neno quede atrás por falta de medios. […] Merecen ser atendidos, acompañados e ter as mesmas oportunidades». Este jueves, las familias volverán a concentrarse a las puertas del centro en una nueva protesta.