Los restaurantes del casco histórico, más optimistas: «Está siendo un agosto muy movido»

f. simonelli / i. c. SANTIAGO / LA VOZ

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Carmen Iglesias, cocinera y propietaria de O Mesón A? Charca
Carmen Iglesias, cocinera y propietaria de O Mesón A? Charca PACO RODRÍGUEZ

La hostelería compostelana se recupera después del bajón de junio y julio

23 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Con la temporada estival cerca de terminar, algunos hosteleros compostelanos aprecian un ligero cambio en el perfil de los visitantes y en el ritmo de actividad de estos meses veraniegos. Agosto se consolida como el período con mayor movimiento, aunque el flujo de comensales varía en función del establecimiento.

Juan Carlos Somoza, chef de A Noiesa, en la rúa do Franco
Juan Carlos Somoza, chef de A Noiesa, en la rúa do Franco PACO RODRÍGUEZ

La rúa do Franco es, una vez más, una de las zonas más preferidas de los turistas. Entre ellos, A Noiesa —el número 40— es uno de los restaurantes más cotizados por los visitantes, pues actualmente se posiciona como el segundo local mejor valorado de Santiago en Tripadvisor. Aun así, el chef y socio del negocio, Juan Carlos Somoza, apuntó que el mes de junio estuvo «bastante por debaixo en comparación ao ano pasado». Frente a esa caída, la afluencia remontó tanto en julio como en agosto. «A xente vén buscando a experiencia máis auténtica. Creo que o éxito está no que damos e na forma que o damos. Ofrecemos un trato coidado e con cariño», valoró.

Mariano Gómez-Ulla, del restaurante Voltarei
Mariano Gómez-Ulla, del restaurante Voltarei PACO RODRÍGUEZ

Aunque agosto está siendo el mes estelar para algunos de los negocios del Franco, otros ya advirtieron un aumento de los comensales a partir de la segunda quincena de julio. Ese es el caso del restaurante Voltarei, el número 30 del Franco. «Nosotros abrimos en abril de este año, así que no podemos comparar con el verano anterior. Pero, en nuestro caso, está siendo un agosto muy movido», subrayó Mariano Gómez-Ulla, chef ejecutivo y uno de los fundadores del local. Afirma que todas las semanas completan todos los servicios, tanto las comidas como las cenas. «Tenemos una capacidad de unos 80 comensales, y solemos tener todas las mesas ocupadas», resaltó Gómez-Ulla.

Entre los platos más demandados en Voltarei están las vieiras, el pulpo y la empanada, aunque tampoco puede faltar la tortilla. Asimismo, el gasto medio de los visitantes en este mes de agosto está entre los 30 y los 35 euros, señalan desde el restaurante. Y, a diferencia de otros locales, su clientela reúne tanto a turistas como a compostelanos con una carta que busca ofrecer una nueva interpretación de la típica taberna gallega desde una mirada más contemporánea.

Más allá de la zona vieja también se notó un cambio a partir del 15 de julio. José Ribas, del local de parrillas Milongas, en la avenida de Rosalía de Castro, considera que fue a partir de la segunda quincena de dicho mes cuando comenzaron a tener un movimiento superior al del año pasado. «Estoy encantado con este verano», destacó. En lo relativo al gasto medio, subraya que realmente varía, pues cuentan con una oferta bastante accesible, que combina el sabor gallego con la sazón argentina. Aun así, apunta que el consumo se mantiene en niveles similares a los del 2025. «Algunos hosteleros tienen la impresión de que el consumo siempre baja, pero en nuestro caso, los datos nos revelan que el gasto en nuestro local no ha bajado este verano», enfatizó Ribas. Además, resaltó que los clientes han optado por opciones bastante tradicionales, como el pulpo, las almejas y la especialidad del establecimiento: la carne.

Más turismo nacional

Donde sí aprecian un cambio en Milongas es en el perfil de los visitantes. «Hay mucho más turista nacional, se nota el impacto de los rectores de Ryanair», evaluó. En A Noiesa concuerdan, pero también lo atribuyen al período en el que el aeropuerto de Santiago permaneció cerrado. Sin embargo, aunque es cierto que este año Lavacolla presenta un menor número de viajeros, en realidad las conexiones nacionales han sido las más castigadas, especialmente las rutas con Málaga, Sevilla y Palma de Mallorca.

Aun así, en establecimientos como O Mesón A’ Charcha, el número 32 del Franco, corroboran un incremento de turistas españoles frente a los internacionales durante este verano. Carmen Iglesias, conocida popularmente como «Carmen de la Charca» —al llevar más de 50 años detrás de los fogones del local— enfatiza que, durante los últimos quince días, el restaurante ha alcanzado su máxima capacidad en cada servicio. «Hemos tenido mucho movimiento últimamente, incluso tenemos clientes que están regresando», destacó la propietaria del mesón. Las croquetas, el salpicón y los berberechos son algunas de las raciones preferidas, aunque el encanto del local no está solo en la comida, sino también la atención que ofrece el personal.

La diversa oferta para todos los bolsillos convierte a A’ Charca en una de las opciones preferidas por aquellos que no quieren desembolsar mucho durante su estancia por Compostela. «En el gasto no se matan mucho, no es muy elevado, pero también porque tenemos una carta muy amplia», consideró. No obstante, ya advierte que, en esta segunda mitad de agosto, empiezan a notar un bajón en la afluencia. Un bajón que, en cambio, ha sido la tendencia generalizada en La Jefatura do Franco, el número 52 de la emblemática calle.

Esta segunda sede del grupo La Jefatura fue inaugurada el año pasado, pero en este segundo verano en el Franco el panorama está siendo muy diferente. Ashley Gutiérrez, una de las trabajadoras, confiesa que estos meses no están resultando tan buenos como esperaban. «El agosto anterior fue terrible, vino muchísima gente, pero este año están gastando menos y buscan sobre todo raciones», reveló. La prioridad de los comensales es clara: encontrar platos abundantes que les permitan compartir y, al mismo tiempo, ahorrar. Un escenario diferente al de los otros establecimientos, pero donde sigue predominando el turismo nacional.