Esta joven santiaguesa se metió de lleno en el problema de la basura en Sudáfrica
SANTIAGO
Mariña Cagide participó en un proyecto académico para mejorar la situación de la empresa encargada de la gestión de residuos en Johannesburgo
17 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Durante las últimas cinco semanas, del 6 de junio al 10 de julio, Mariña Cagide estuvo metida de lleno en el problema de la basura en la ciudad más grande de Sudáfrica. No lo hizo con un camión ni un chaleco de operaria, sino con hojas de cálculo, estrategia financiera y un objetivo claro: ayudar a BoombaDotMobi, la pequeña empresa familiar encargada de la gestión de residuos en Johannesburgo, con más de cinco millones de habitantes solo en su núcleo urbano. Esta compostelana de 27 años formó parte de un proyecto académico, realizado junto a otros tres compañeros, en el que hicieron un completo trabajo de consultoría para mejorar la gestión de un negocio con impacto social y diseñar una estrategia con la que apoyar su crecimiento.
Mariña fue elegida junto a una veintena de estudiantes de quince nacionalidades distintas (era la única gallega) por la firma que organiza estas prácticas de campo, Emzingo. «Es una empresa que contrata la universidad en la que estudio, el Instituto de Empresa Business School de Madrid, para organizar este programa como parte del máster en administración de empresas (MBA). Participamos en un laboratorio, que puede ser uno emprendimiento o de impacto social. Yo elegí este último porque siempre he pensado que tener impacto no depende de la profesión que elijas sino de cómo pones tus habilidades y formación al servicio de la sociedad. Emzingo diseña y facilita una experiencia de aprendizaje inmersivo. Entras en un proceso de selección y, si lo pasas, en el caso de optar por una consultoría en grupo, puedes escoger entre hacerla en Madrid o Sudáfrica, en función de los cupos extra», explica Mariña.
A ella le atraía no solo enfrentarse a un reto social sino hacerlo, también, en un contexto muy diferente al que conoce y tener que adaptar su manera de trabajar y soluciones. «Emzingo te pone en contacto con empresas de impacto social. Te dan una lista de proyectos y eliges, según tu ránking de prioridades. Yo me decanté por un negocio de gestión de residuos y de economía circular porque este es un reto global, pero en Johannesburgo es un problema importante. Está una empresa contratada por el gobierno que debería encargarse de la recogida, pero no la hacen de forma efectiva y hay cantidad de basura en la calle, con los riesgos para la salud y convivencia que genera», indica la joven.
«Tú como habitante los puedes contratar, de forma puntual o con una suscripción permanente, y además promueven la economía circular porque transforman tus residuos en abono orgánico y te lo devuelven para que lo utilices en tu propio jardín, granja o flores. Sin embargo, no podían hacer frente a toda la demanda que tienen y el banco no les daba un préstamo para un segundo camión. Descubrimos que había un problema de visibilidad financiera y nadie les confiaba el dinero porque, al ser tres personas y una empresa familiar, no contaban con un departamento de contabilidad como tal, mezclaban los gastos personales con los de la empresa y era imposible ver el estado de la economía de BoombaDotMobi», relata la santiaguesa.
Su equipo elaboró un plan inmediato de actuación para optimizar las rutas, uno a medio plazo con el que conseguir financiación para un segundo camión, además de un modelo de negocio a largo plazo enfocado a su crecimiento sobre un cálculo de viabilidad económica.
«Muchas veces no basta solo con entender las finanzas de una empresa, sino que hay que conocer las historias y experiencias personales que hay detrás de ella para que funcione. El mayor reto para mí y mi equipo fue replantear todo el plan a largo plazo que habíamos hecho, a dos días de presentar el proyecto. Hicimos una investigación con mentores y, al presentarle las ideas a los clientes, se cerraron en banda. Tuvimos una reunión que fue bastante mal. No les gustaban nuestros planes porque habían tenido una mala experiencia con un programa gubernamental y esto hacía que descartasen toda la ruta de crecimiento que organizamos a partir de un trabajo de investigación y cálculos financieros. Habíamos dedicado un tercio de nuestro tiempo solo a esta parte y tuvimos que rehacer todo ese trabajo», subraya Mariña.
La compostelana considera que «fue una suerte trabajar con esta empresa, porque había muchas otras dedicadas al apoyo educacional a niños que no podían ir al colegio, otras a generar empleos... pero pocas personas reparan en el problema que supone no dar un buen sitio y destino a la basura. Incluso hay quien realiza actividades ilegales a través de ella. Y que, además, tuvieran esta visión medioambiental a la hora de generar un nuevo recurso a partir de los desperdicios es una gran iniciativa», añade una joven que ya había trabajado en consultoría estratégica durante años antes de hacer este MBA.
Destaca, además, que «el programa diseñado por Emzingo incluye durante esas cinco semanas una formación específica en gestoría y te dan herramientas para la solución de problemas. Es decir, no solo tienes una base teórica a la que aferrarte sino también una formación sobre el contexto, de la cultura y de la historia del lugar donde estás desarrollando el proyecto. En Sudáfrica el apartheid está súper reciente y afecta aún a todo: a cómo funciona la empresa, a cómo se comporta una persona negra, a las costumbres sociales... Tuvimos una charla con un afrikáner, una persona racista que era consciente de esta condición, que les viene por educación, y estaba en proceso de recuperación, por así decirlo. Todo esto hace que no solo te quedes en la consultoría sino que vayas más allá en el contexto de la empresa. Y, estando en Sudáfrica, toda esta información fue para nosotros muy útil», matiza una joven que solo había pisado el continente africano para visitar un país más occidentalizado, como es Marruecos.