Estas dos profesoras gallegas hacen el Camino de Santiago con dueños de perros de toda España desde hace cinco años
SANTIAGO
Susana Pérez y Andrea Álvarez llegaron ayer al Obradoiro con otros 15 peregrinos y sus respectivas mascotas en su novena ruta organizada junto a propietarios de mascotas a través trazados jacobeos
14 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Lunes por la mañana. Un grupo de 17 peregrinos de distintas partes de España —entre los cuales hay hasta una de Brasil— entra en la plaza del Obradoiro con 15 mascotas que acaparan toda la atención, incluso con un monumento como la catedral de Santiago como telón de fondo. Procedentes de Jaén, Madrid, Bilbao, Barcelona... han recorrido el Camino de Santiago junto a sus perros, de distintas razas, desde un bulldog francés hasta un border collie, un perro de agua, un pomeranian, un beagle o mestizos. Sus dueños se conocieron en redes sociales y se sumaron a las rutas que organizan dos profesoras viguesas, Andrea Álvarez y Susana Pérez, por los trazados jacobeos.
Ellas también conectaron por su amor a los animales y empezaron a hablarse a través de los perfiles de Instagram de su perros. «Entonces una vivía en Coruña y la otra en Vigo. Yo había hecho el Camino con mis padres y ella sola, con sus perros», relata Andrea. Se propusieron planificar una nueva aventura con sus mascotas a la que se pudieran sumar otras personas con sus peludos. «La primera fue en agosto del 2021 y salió bien. Desde entonces hemos hecho nueve veces el Camino» con peregrinos de dos y cuatro patas, continúa ella, orgullosa propietaria de un boxer.
En esta última ocasión salieron el jueves, día 9, de Vigo y completaron el viaje por el itinerario portugués en cinco etapas. «Lo que hicimos fue cerrar alojamientos con antelación solo para nosotros, para que no haya problemas con otros peregrinos a los que les puedan molestar los perros», aclara la organizadora. Con esta iniciativa quieren demostrar que, «aunque cuesta un poco, cada vez se puede viajar más con tu mascota e incluirla en tus planes».
Andrea ha comprobado a lo largo de los últimos cinco años que «el Camino nos une a las personas y los perros crean manada». Aunque, reconoce, nunca faltan anécdotas: «Esta vez había personas del grupo que venían de Madrid en tren y se quedaron tirados en Ourense por el enganchón de un tren en O Irixo. No podían venir hasta Vigo en bus, porque no permitían viajar con animales. Al final, pagaron un taxi que les valió un dineral y así llegaron al punto de partida. Lo más habitual es que viajen en sus propios coches o, si hay varias personas de un mismo lugar, suelen venir compartiendo vehículo».
Constata que, el mayor reto cuando uno se enfrente a una peregrinación con un animal, es encontrar alojamiento: «Nosotros ya conocemos la ruta y la acogida, en general, es buena. En Padrón es cierto que nos cuesta muchísimo encontrar un sitio donde pasar la noche y solemos, de hecho, dormir en A Escravitude. En el Camino Francés hay muchos alojamientos que gestiona gente de fuera y suelen recibir mejor a los perros. Ahora hay bastante auge del Portugués y parece que encuentras cada vez más facilidades, por ejemplo, nosotros paramos esta vez en el último tramo en una cafetería y nos permitió entrar con los perros sin problema», observa Andrea.