Un paseo culinario por la Venezuela más sabrosa sin salir de tres calles de Santiago
SANTIAGO
Tres negocios en torno a Virxe da Cerca que se fusionan con la cocina gallega
10 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.En la rúa das Rodas, donde estuvo en su momento el Fraggle Rock, nació hace cuatro meses el Café Bar Tin Marín, que debe su nombre a una clásica retahíla infantil. Detrás de la barra están Rafael Briceño y Anakaryna Marín, originarios de Venezuela, y que hace cuatro años reiniciaron su vida en la capital gallega. «Vinimos sin nada en los bolsillos. Yo me vine solo con mis instrumentos y eso fue lo que nos mantuvo en pie durante un montón de tiempo. Cantando en la calle pagamos alquiler», explica Rafael. Él, como músico, y ella como artista visual, tenían claro que querían hacer de la cultura su principal sustento en su nueva ciudad, y después de tres años de búsqueda finalmente tomaron la decisión de emprender.
Tin Marín surge así como una propuesta tanto gastronómica como cultural. «Es un sitio abierto a que cualquier persona traiga su propuesta y que así pueda compartir su trabajo con los demás», apunta Anakaryna. Desde pequeños conciertos, donde el propio Rafael puede llevar la voz cantante, hasta presentaciones de libros en las que nunca faltan unas arepas o unos tequeños como acompañantes, el caraqueño y la merideña buscan crear un espacio que permita a los talentos emergentes mostrar sus proyectos. Y aunque actualmente solo abren por las tardes, pues están esperando la autorización para instalar una pequeña terraza, esperan próximamente poder trabajar por las mañanas y así llegar a más gente.
A unos pasos, en la rúa Aller Ulloa, se encuentra otro establecimiento que, en pocos meses, también se ha ganado su lugar en Compostela. Gabriela Henríquez, de Choiva Café Brunch, tenía claro que su propuesta tendría un toque venezolano, pero le preocupaba sentir que estaba «invadiendo» el espacio de los locales. «Santiago es como una gran familia en la que todo el mundo se conoce, y tal vez al principio te sientes un poco excluido», comenta la venezolana. Con cuatro años residiendo en la capital gallega, esos miedos iniciales ya han sido superados, y Gabriela celebra la gran aceptación que ha recibido por parte de la ciudad. «Siempre quisimos que Choiva llegase a la gente de aquí. Todos los turistas y peregrinos son bienvenidos, por supuesto, pero queremos que la gente de Santiago venga, pruebe y repita», destacó. Por ello optan por una oferta culinaria que aprovecha lo mejor de ambas culturas.
Emprender y conciliar
Tanto Tin Marín como Choiva son una respuesta a un problema común: la conciliación familiar. Para Anakarina y Rafael, asumir el riesgo de emprender también abría la oportunidad de poder ser dueños de su propio tiempo y poder estar más con su hijo. En el caso de Gabriela, parte de la motivación para montar Chova nació de esa necesidad de encontrar la forma de sustentar a su familia y poder compartir más vida con ella.
Y siguiendo por la rúa Virxe da Cerca destaca la pequeña panadería Sabores, donde Alex Arrieche propone una fusión de la panadería y repostería gallega, venezolana y hasta francesa. «Es cuestión de respetar cada cultura y darle su espacio a cada una de ellas», explica el originario de Barquisimeto. Con más de una década dedicándose al área de la gastronomía, no tardó en aprender sobre los panes propios de Galicia. Después de un período practicando y trabajando, Alex quiso dar un paso más allá y explotar su libertad creativa. Ya en el 2023 había quedado como finalista del concurso The Bakery, y consiguió llevarse en Premio al mejor pan de masa madre. Fue este el impulso final que dio lugar a Sabores Bakery, que en solo un par de años ha logrado tal éxito que ya se está planteado expandir el negocio.
Un santiagués más
Al llevar ocho años residiendo en Compostela, Alex ya puede afirmar que es «un santiagués más», y se siente orgulloso de poder representar tanto a Venezuela como a Galicia en los concursos de panaderos en los que participa. Pero, así como ahora reivindica la cultura del lugar que lo acogió, también pone el foco en la de su país de origen. Precisamente, con los recientes terremotos ocurridos en el país sudamericano, Sabores destinó todas las ganancias que obtuvieron dicho día a las víctimas, una forma de ayudar y estar presente aún cuando más de 6.000 kilómetros lo separan de su tierra natal.