Carlos Jorge: «Traer a Santiago a Claudio Chiappucci o reunir a 1.600 ciclistas en la Eurovelo fue espectacular»
SANTIAGO
El compostelano, que nació y aún vive en la rúa da Volta do Castro, sigue disfrutando tanto de su trabajo en la distribución de vinos de alta calidad como del ciclismo. El pasado fin de semana fue uno de los promotores de una gran marcha cicloturista
05 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Una semana después, aún saborea lo vivido el pasado domingo en la II Eurovelo Compostela, la marcha cicloturista que, desde Santiago, atravesó concellos como Boqueixón, Touro, O Pino o Arzúa. «El recorrido fue muy bonito y el desarrollo de la prueba, ágil. En el pelotón había ciclistas referentes, como Álvaro Pino o Alejandra Neira, que repitió en la prueba, ahora ya como bicampeona de España júnior», agradece Carlos Manuel Jorge —«Soy Carlos Jorge»—, el compostelano que a sus 59 años sigue disfrutando tanto de su trabajo en la distribución de vinos de alta calidad como del ciclismo.
«De niño, ya me recuerdo rodando con la bici por A Volta do Castro, donde nací y vivo», rememora. «Con los años, y cada vez con más gusanillo, me junté con amigos y formamos el club ciclista Os Escaravellos. Su dirección, al ser yo el tesorero, es A Volta do Castro», continúa divertido. «Tras estudiar en Peleteiro, comencé Filosofía, pero falleció mi madre y al poco me puse a trabajar. Mi padre montó con un socio una empresa de paquetería de ropa interior, Sanjor, en la que permanecí 20 años. En el 2004, Javier Míguez, primo político mío y dueño de las Bodeguillas, fue el culpable de que cambiase al mundo del vino», estima. «Él me habló de una vacante en Exclusivas La Catedral, una distribuidora de vinos en la ya que me quedé cuatro años. Yo tenía experiencia en ventas, pero desconocía el producto. Aún así, el sector me atrapó y me metí a fondo», realza. «El chico al que yo había sustituido montó luego una bodega en La Rioja, Finca de la Rica, y me propuso crear una distribuidora en Santiago y comercializar sus vinos. En el 2009 abrí Dysbodesa, también en un bajo de A Volta do Castro», sonríe.
«Con los años fui representando a otras bodegas de prestigio, como Matarromera, Valduero o Dominio Do Bibei, y consolidando una cartera de clientes en la hostelería», valora. «Mientras, no dejé de formarme y en el 2015 hasta pude competir en el Campionato Galego de Sumilleres Profesionais y quedar tercero. También fui a Madrid al concurso Nariz de Oro, donde se escogía a los mejores sumilleres nacionales. Fue una experiencia brutal, con catas increíbles, como una de decantadores», evoca, y enlaza, sin lamento, con la última etapa. «Hace tres meses Dysbodesa fue adquirida por la distribuidora Difersa & Primavinia. A mi edad, yo veía que tenía que dar el paso. El sector del vino vive además una gran crisis, con la caída del consumo y una sobreproducción. Cada vez más bodegas me llamaban y me veía sobrepasado. Para mí fue una buena operación, que me permite además seguir vinculado al nuevo proyecto», explica. «Así también pedalearé más», bromea.
«Hace años gente del ciclismo local pensamos que había que organizar algo para la ciudad. Os Escaravellos ideamos primero una charla en la que, a través de Ezequiel Mosquera, trajimos al gran ciclista Claudio Chiappucci, alguien alucinante y al que le hicimos rutas por Santiago, hasta por sus fuentes. Le llevamos, como él quería, a ver el mar. Escuchar lo que contaba del Tour fue espectacular... Luego dimos otro paso con la Eurovelo, ya con más de 1.600 participantes», subraya.
«Gente de BTT Ultreia, Club Ciclista Compostelano, OliveiraBike, Club Ciclista Cidade de Santiago, Club Ciclista Botafumeiro, Noitebra F.C. y Os Escaravellos tomamos como referencia la Eurovelo 3, la de los Peregrinos, una de las rutas ciclistas de la red que atraviesa Europa. Pensamos en hacer por ella, pero a contramarcha, desde Santiago, una ronda cicloturista y, en el 2025, nos lanzamos. José Manuel Oliveira, el de la tienda de bicicletas de Conxo, era el más optimista. Veía que había demanda, y no erró. La previsión era de 500 participantes y el año pasado llenamos con 2.000. Creemos que influye su filosofía, no competitiva, sino de disfrute, aunque se necesite preparación. Todos lo gozan, también en la feria que montamos el día anterior en Xoán XXIII, con una yincana ciclista para niños... Tenemos el apoyo de la Xunta, Deputación, concello de Santiago y demás municipios que atraviesa. El ciclismo despunta desde la pandemia», encadena. «Emociona que una idea que partió y en la que trabajamos, unidos, siete clubes de Santiago, se asiente», celebra.