Los entornos de las dos grandes urbes, a los que suma Ferrol, acaparan la creación de riqueza y un mayor dinamismo económico
06 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Las áreas metropolitanas son como una tormenta eléctrica: antes de que se vean los rayos y se escuche el estruendo de los truenos, esa atmósfera cargada que se pega a la piel presagia lo que está por llegar. En la provincia de A Coruña basta con echar un vistazo a los datos de la Agencia Tributaria (los últimos que están publicados corresponden con los del 2023) para entender que aunque esa organización metropolitana no existe políticamente, sí lo hace de facto. Tampoco es casualidad que de los diez municipios coruñeses donde la renta bruta media es más alta, siete tengan vinculación con la ciudad herculina o con Santiago de Compostela.
En primer lugar en este ránking aparece Oleiros, el municipio que ejemplifica el efecto Inditex, cuya renta bruta media llega a los 47.098 euros, la más alta de Galicia. En segunda posición se encuentra Bergondo, con 36.579, por encima de A Coruña que, aunque cae hasta los 35.727, en realidad es el epicentro de un fenómeno que no se podría entender sin ella. Santiago de Compostela, con 34.298, aparece en el cuarto puesto, seguido de Teo, con 31.822, municipio que ha captado a los trabajadores de la capital gallega que buscaban un lugar con menor densidad de población y con precios de la vivienda más bajos, lo que les permitía acceder a inmuebles de mayor tamaño asumiendo un gasto inferior.
As Pontes rompe con ese dominio de las metrópolis. Con 31.627 euros, su sexta posición dentro del ránking provincial lo justifica su pasado industrial, que mantuvo durante décadas salarios elevados que también han permitido a esos operarios retirarse con jubilaciones altas. Sada, con 31.251 euros, aparece en séptimo lugar, también vinculada al dinamismo económico provocado por A Coruña. En octavo lugar se encuentra Cabanas, con 30.825 euros, ya más conectada a la industria de Ferrol, aunque es también un municipio por el que optaron las rentas altas para estar a media distancia de las dos grandes urbes norteñas.
Culleredo, en novena posición con 30.685 euros, es otro de los concellos que han logrado captar a la gente que se ha visto expulsada por los altos precios de la vivienda de A Coruña, lo mismo que le ocurrió a Ames que, con 30.560 euros, ocupa el décimo lugar. Conocida como ciudad dormitorio de Santiago, el desarrollo de Bertamiráns y O Milladoiro le ha permitido multiplicar su población de manera constante ante el bloqueo urbanístico de su vecina.
En el extremo opuesto sobresalen los municipios rurales y de la costa, como Muxía, Moeche, Cerdido, Santiso y Toques, donde la renta bruta se queda por debajo de los 21.300 euros. Menos de la mitad que en Oleiros.
«Oleiros optó por un urbanismo de baja densidad, ¿quién no querría vivir allí?»
Si Galicia entera cabe en la cabeza de Carlos Ferrás Sexto (Santiago, 1965), en la palma de una mano tiene sitio para la provincia de A Coruña. El siempre didáctico y certero catedrático de Geografía Humana de la USC admite que «las ciudades son los motores y el centro de la economía de Galicia». Firme defensor de la necesidad de apostar por la creación de las áreas metropolitanas, destaca que las de A Coruña y Santiago ya funcionan de facto: «La gente va por delante de la política. Existen, pero no tienen gobierno, entonces el resultado es el desgobierno».
Critica que fue la improvisación y la falta de vivienda asequible lo que provocó que las poblaciones de A Coruña y Santiago se desperdigara: «Vivimos una desconcentración residencial, que partió del centro hacia las áreas suburbanas y las zonas rurales más próximas». Los altos precios que alcanzaron los pisos en los ensanches, construidos en los años setenta, motivaron que «la gente buscase opciones de mayor calidad-precio en la periferia. Se evitaba pagar por inmuebles con una calidad-precio baja, con espacios reducidos, problemas de contaminación medioambiental y hacinamiento en las calles».
La mejora de las conexiones y el transporte público permitió que los trabajadores «pudieran vivir en la periferia y moverse al centro cuando fuera necesario». Ese fenómeno provocó la explosión de Ames, Teo, Bergondo u Oleiros. En el caso de este último, el concello de mayor renta bruta media de Galicia, comenta que su éxito se fundamenta en «un tipo de urbanismo de baja densidad, con un atractivo medioambiental claro, próximo al mar y a la ciudad de A Coruña, ¿quién no querría vivir allí?».
Reconoce que el efecto Inditex se ve claramente en toda el área metropolitana herculina. Fenómeno que en el caso de Santiago lo provoca la Xunta, el CHUS, la USC y «toda la industria del Camino. Después hay otros dos nichos de empleo muy importantes: uno es Finsa y el otro, los polígonos industriales».
Golfo Ártabro
Para Ferrás, el área metropolitana de A Coruña se extiende hasta la de Ferrol, lo que podría unificarse en una única bañada por el golfo Ártabro: «Junto a la de Santiago, son los dos polos más importantes de la provincia».
El catedrático también analiza la realidad de los concellos de menor renta, como son los de Toques, Santiso, Moeche o Muxía: «Hay mucho pensionista, pero también brotes verdes». Dice que en los municipios rurales comienzan a vivirse un fenómeno llamado contraurbanización: «Gente que vuelve, sobre todo emigrantes que retornan en edad de jubilación y que invierten en la construcción de sus nuevas casas o en rehabilitar las tradicionales». Explica que su economía suele centrarse en la industria agroganadera y en las explotaciones forestales, que «generan empleo local, que se está cubriendo sobre todo por población emigrante, como es el caso de la comunidad marroquí o de origen árabe en Santa Comba, que trabaja en el sector forestal».