La última lección de amor del arzuano Lucas Mera en «La isla de la tentaciones» tras una infidelidad
SANTIAGO
El concursante desmonta el cliché de concursante con su inesperada madurez ante la traición de su exnovia, a la que le dedicó unas bonitas palabras en «El reencuentro», tres meses después de abandonar la experiencia por separado
16 jun 2026 . Actualizado a las 15:12 h.Cuando entró a La isla de las tentaciones 10, el arzuano Lucas Mera dijo que creía que, si alguno de la pareja era infiel en el reality de Telecinco, sería él. Su novia, la argentina Yuli Cagna, temía que allí saliera a relucir el lado mujeriego que tenía siendo soltero, antes de iniciar con ella una relación sentimental marcada por la intensidad que los llevó a tatuarse a las horas de conocerse y a mudarse a vivir juntos a Chile al poco tiempo. Después de diez ediciones del programa, se esperaba de él lo mismo que del resto, como el que ve un tren descarrilar, pero ha ido desmontando este cliché de concursante, dando una lección tras otra de amor, hasta el mismo reencuentro con su expareja, televisado este lunes de madrugada.
Yuli le puso los cuernos a Lucas con uno de los tentadores veteranos de la villa, Óscar Ruiz. Él vio cómo ella lo besaba y hasta cómo mantenían relaciones sexuales. Pero no alzó la voz ni la insultó, ni siquiera en ese momento. No estalló en furia, no salió a la carrera por la playa, ni tiró al fuego la tableta en la que visionan las imágenes de sus parejas, no se rasgó la camisa como Hulk Hogan antes de entrar al ring ni le dio una patada al asiento. En un formato que nos tiene acostumbrados a los gritos, los reproches, las faltas de respeto y reacciones vehementes, Lucas no siguió ese patrón. En su lugar, tuvo siempre una actitud serena y emocionalmente madura.
Lejos de perder los nervios al descubrir una infidelidad, dio la cara por ella. Recordó que «todos cometemos errores, yo el primero», que ella seguía siendo una mujer maravillosa, incluso pidió a sus compañeros de villa que no dijeran nada malo de Yuli tras la traición. Aceptó su decisión porque «a mí lo único que me importa es que ella sea feliz, aunque sea con otro hombre». Hizo todo eso, en caliente, profundamente «dolido», como reconoció a la presentadora del programa, Sandra Barneda. Se volvió a encontrar con ella y con su ex en las entrevistas de El reencuentro, tres meses después de que los dos miembros de la pareja se fueran por separado de la experiencia en la República Dominicana y rompiesen públicamente su relación, con una conversación llena de sinceridad y respeto por ambas partes (nada habitual, como ya sabrán), en la que Yuli reconoció que «no estaba enamorada de él». Tras este impás de tiempo, y con este revés ya digerido, el arzuano no defraudó y dio una última lección de amor... la más dolorosa, desde un corazón roto.
Lucas abrazó con cariño a su exnovia al verla, entregó un ramo de rosas a Sandra como muestra de arrepentimiento porque «no estuvo bien lo que hice» en la ceremonia del espejo —el único momento en que se saltó las normas del programa, para abrazar a su pareja al verla desmoronada—. El arzuano, que entró al reality con 29 años, aseguró que no se arrepentía de haber ido a poner a prueba su amor. Pidió explicaciones de aquello que no había entendido, sin recriminaciones, ante una Yuli profundamente emocionada y agradecida porque «se portó muy bien y nunca se enojó». Y se despidió dedicándole unas bonitas palabras: «No me arrepiento de nada de lo que viví contigo, te mereces lo mejor a tu lado. Te quería agradecer por haber sacado una versión de mí que quizás que no sea capaz nadie más de sacar».
Otros gestos de caballerosidad
Aunque le guste presumir de músculos y tenga una pose un tanto altiva, el arzuano ha demostrado que eso no es incompatible con la caballerosidad y la masculinidad bien entendida, una en la que no es menos hombre por perder en el amor. No solo se han aplaudido los gestos que ha tenido con Yuli, también con la presentadora. Ayer se presentaba con un ramo de rosas en El reencuentro y, contra lo que todos esperábamos, no era para su exnovia sino un regalo para Sandra Barneda, con el cual quiso agradecerle su apoyo y le pidió también disculpas por no respetar sus órdenes en la escena del espejo. Otro ejemplo de caballerosidad lo dio el mismo día en que vio que su novia besaba a otro hombre, en medio de su hoguera más difícil, sacudida por un temporal. Después de ver las duras imágenes de la traición, Lucas se levantó para darle su camisa a Sandra Barneda que soportase mejor el frío.
La psicóloga que colabora en los debates el programa, Arantxa Coca, señalaba que, en su opinión, más que un ejemplo de control emocional mientras veía a su pareja intimando con uno de los solteros, su reacción podría ser disociación emocional: «Cuando una persona recibe un impacto emocional muy fuerte, la mente a veces desconecta del dolor para poder soportarlo. Por eso Lucas centra su atención en otras cosas: animar a sus compañeros, preocuparse por ellos, o incluso cuidar de Sandra dándole su camisa porque tenía frío. No porque no le duela, sino porque le duele demasiado. A veces el “saber estar” no significa que alguien esté bien, sino que todavía no se permite conectar con lo que realmente siente».
Por hache o por be, Lucas mantuvo siempre la compostura y la buena educación, incluso ante las provocaciones del soltero con quien le fue Yuli infiel, quien durante una hoguera presumía delante de él de haberle metido un gol por la escuadra y que a su novia le gustaba el coito «de la siesta». Ni siquiera en ese momento saltó y, en El reencuentro, Óscar le recriminaba ser «un monigote» por no reaccionar ante nada, como si ni sintiera ni padeciera. «El monigote se despidió cómo se tenía que despedir», se defendía Lucas de esta acusación, a la vez que le reconocía que «no tengo nada en contra tuya y, si la haces feliz, me parece bien».
Lo cierto es que, según desvelaron ayer en el programa, Óscar y Yuli han mantenido el contacto después del rodaje en República Dominicana, pero no llegaron a quedar. Lucas descubrió que habían tenido más conversaciones de las que ella le había contado y se mostraba decepcionado, no por que hablasen sino porque su exnovia no había sido sincera en este tema. Ella se mantuvo firme en cuanto a su decisión de seguir sola antes de iniciar ninguna otra relación y Lucas tuvo que aceptar que ya no está enamorada de él, algo que tenía en duda. «Si dices la verdad enhorabuena, estás siendo muy valiente», le dijo un hombre capaz de empatizar y reconocer lo difícil que es decirle a otra persona que ya no la amas.
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