En este paraíso de la jardinería de Compostela organizan hasta «escape rooms» para salvar el planeta
SANTIAGO
La familia Campañó dirige un vivero que se ha convertido, además, en un lugar donde aprender, compartir y disfrutar entre plantas
31 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Una misión: salvar el planeta. ¿Los encargados? Comandos verdes formados por grupos de amigos o familias que comparten su amor por la naturaleza y la vida vegetal en particular. La zona de operaciones se instaló en el polígono de Costa Vella, en la sede Oforno Garden en Compostela, un paraíso de 5.000 metros cuadrados para todo el que le interese la jardinería y el esparcimiento al aire libre. Allí se enfrentaron ayer, en un habitáculo hinchable de diez por siete metros montado en el exterior, a un curioso escape room llamado Misión Verde, una propuesta llena de retos relacionados con la flora y medio ambiente que debían superar en un tiempo límite. Formaba parte del calendario de actividades y talleres con los que esta empresa familiar busca crear comunidad.
«Entendemos que as nosas tendas son un sector de nicho e vén xente á que lle gustan as plantas e ten interese en participar nestes pequenos eventos que xiran entorno a este mundo. Facemos obradoiros de coroas e centros de mesa en Nadal, de arranxos florais en Defuntos, xornadas sobre poda, horticultura, coidados das plantas... máis que para aprender, están enfocados ao ocio, e a que os participantes teñan unha experiencia agradable nos nosos espazos», explica Pablo.
Él y su hermano pequeño, Juan, representan a la segunda generación de un negocio que iniciaron en 1996 en Valga sus padres, Jesús Campañó y Ramona Otero: «El arrancou cunha tenda agrícola chamada Agro Ulla, na que vendía apeiros, penso animal e todo o que ten que ver co traballo agrícola. A idea do viveiro naceu despois e compramos unha parcela na pandemia para abrir en Santiago un segundo centro de Oforno Garden, que non inauguramos ata marzo do 2024». Cuenta Pablo que el contexto sociosanitario retrasó la apertura de este espacio, aunque reconoce que, una vez puesto en marcha, «o recibimento aquí foi moi bo». «Estamos acostumados ao cliente do rural e neste polígono non só nos visita o público de Santiago senón tamén dos concellos do entorno, onde hai moita casiña pequena con xardín», añade.
En sus instalaciones se encuentran con un recorrido, al estilo de Ikea, en el que se pasa por diferentes espacios dedicados a la planta de exterior, alimentación para animales de granja, sustratos y tierras, decoración y mobiliario para el jardín, ocultación, planta interior y floristería, planta artificial, material para piscinas y barbacoas, fitosanitarios, maquinaria y accesorios, sección de mascotas...
«Este é un centro de xardinería de estilo europeo. Segundo os nosos datos, os clientes teñen unha estancia media de 35 minutos na nosa nave... non chega ao nivel de Ikea, pero paréceme todo un logro conseguir que permanezan aquí máis de media hora vendo todo o que ofrecemos, a veces sen chegar a comprar, desfrutando dun paseo moi agradable», subraya Pablo, cuya familia entiende este trabajo desde el respeto a la tierra, al entorno y a las personas, apostando por los productores locales, la sostenibilidad y una jardinería consciente que florece sin prisas, en su debido momento.