Mortis realizó más de un centenar de tatuajes solidarios a enfermas de cáncer

Margarita Mosteiro Miguel
Marga Mosteiro SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

El tatuador Mortis está asentado en la rúa de San Pedro desde hace quince años
El tatuador Mortis está asentado en la rúa de San Pedro desde hace quince años Paco Rodríguez

El tatuador del barrio de San Pedro, famoso entre los peregrinos, personaliza los tatuajes de conchas, flechas y cruces

21 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Hace 15 años que Mortis tomó la decisión de abrir su propio estudio de tatuajes, y desde el inicio se situó en la rúa de San Pedro. Solo hacía un año que había llegado de Ecuador, animado por su extensa familia repartida por Galicia, y aprovechó su experiencia en el mundo del tatuaje en su país natal y su capacidad artística para labrarse un futuro laboral. Solo estuvo un año trabajando para otro tatuador antes de apostar por sí mismo. «No es abrir el estudio y triunfar. Hay que trabajar todos los días, seguir formándote y no dejar de aprender. Los inicios son duros, y se equivocan todos los que piensen que los tatuadores estamos todo el tiempo de viaje y que trabajamos cuando nos apetece», explica Edi Salazar, al que casi nadie conoce por este nombre. «Siempre fue Mortis», aclara. Su nombre le viene por su parecido con el teclista del grupo noruego de heavy metal del mismo nombre. Como tatuador, es un referente entre las mujeres que sufrieron un cáncer de mama. Todo empezó cuando «un día vino una mujer de Noia, que había tenido cáncer, para preguntar por un tatuaje de la areola. Me dijo que le cobraban 600 euros, y me pareció que algo así no se podía cobrar», recuerda. «No deja de sorprenderme la gran cantidad de casos de cáncer de mama que hay en España. Desde entonces realizó más de cien intervenciones, «me vienen mujeres enviadas por los oncólogos del hospital de Santiago, desde Pontevedra y A Coruña. Hay que esperar un año para que cicatrice totalmente la operación antes de hacer el tatuaje. Es un trabajo complejo, pero es muy satisfactorio ver lo bien que les hace». Participó directamente en la constitución de la asociación Tatuajes Solidarios, «somos unos 60 en España; en una ocasión hicimos tres días de sesiones, y fue emocionante, acabábamos llorando todos de felicidad al ver las caras de las mujeres». Si Mortis es conocido por su faceta solidaria, también lo es entre los peregrinos de medio mundo. «Funciona mucho el boca a boca, pero también estamos en foros de peregrinos». En su estudio, los peregrinos piden fundamentalmente conchas, flechas y la cruz, pero «las personalizo para cada uno, desde efecto piedra hasta 3D o puntillismo». Aunque su estudio está en el final del Camino Francés, «vienen con cita previa, pedida desde Estados Unidos, Australia, Japón, Alemania...». Los tatuajes se popularizaron, y perdieron «la idea de que son algo malo, de delincuentes, ahora se ven como expresiones artísticas, y no se ven como algo negativo». Mortis tiene una lista de espera de tres meses, «pero intento buscar huecos para atender lo antes posible a la gente». Su tiempo en Santiago, durante los próximos meses, tendrá que gestionarlo al máximo para atender sus compromisos en el estudio y las invitaciones recibidas para asistir a convenciones en Canadá, Luxemburgo, Miami, Ámsterdam, Italia, Oporto o Suiza. «Son citas en las que llevo la bandera de España, y en las que no dejo de mencionar a Compostela, que es la ciudad que me acogió con los brazos abiertos y en la que me siento feliz».