«Tenemos la sensación de que cada partido fue una final después de perder en las dos primeras jornadas», recuerda el extremeño del Obradoiro
21 may 2026 . Actualizado a las 17:21 h.Álex Galán (Calamonte, Badajoz, 1999) regresa a la ACB con el Obradoiro, una categoría en la que disputó seis partidos con el Bilbao Basket hace cinco años. Con una larga trayectoria en la segunda división del baloncesto español, el extremeño cumplió su segundo curso en Sar, en donde fue una pieza importante para Diego Epifanio, Epi, con quien ya coincidió en el Coliseum coruñés. En esta campaña disputó una media de 19,39 minutos y 7,5 puntos en los 32 partidos en los que participó, con un 64,1 % de acierto en tiros de dos y un 32,4 % en triples, además de 2,9 rebotes y 1,2 asistencias. Galán concluyó la liga regular con 8,3 créditos de media en valoración.
El Obradoiro alcanzó el premio deseado con un pabellón a reventar y una afición volcada con un equipo que fue de menos a más y que alcanzó el éxito en su segundo intento, tras fallar la pasada campaña en el playoff. «El ascenso llegó al fin después de un gran esfuerzo, de un gran trabajo de todo el grupo. La temporada fue muy larga y tuvimos que sobreponernos al arranca tan complicado que tuvimos con aquellas dos derrotas seguidas. Llevamos encima muchos partidos y cada uno de ellos, sobre todo los últimos, eran finales. El Básquet Coruña no nos dejó fallar en ningún momento. Apenas nos dejó margen de error. Por eso, la importancia que tuvieron los dos enfrentamientos que tuvimos contra ellos en Sar y en el Coliseum. Estamos muy contentos. Fueron unos partidos y una temporada de mucha exigencia. Después de las dos primeras derrotas el equipo tuvo que exigirse mucho más».
Cambiar la dinámica
Recuerda Álex Galán que «empezamos de una manera que no nos gustó nada. Suerte que pronto cambiamos la dinámica y comenzamos a ganar, aunque el Coruña no fallaba y eso nos obligaba a seguir apretando, pues estábamos en desventaja. Luego llegó el partido de Sar frente al equipo coruñés y eso lo cambió todo. Nos acercamos en la clasificación y le hicimos sufrir su primera derrota del curso. Una victoria les hubiese distanciado de forma considerable en la clasificación. Seguimos apretando en cada jornada. Tenemos la sensación de que para nosotros cada partido fue una final desde aquella segunda jornada, después de perder en los dos primeros duelos de la liga. Se nos hizo muy larga la temporada, pero al final conseguimos una merecida recompensa. Valió la pena tanto esfuerzo por el premio que alcanzamos».
Las lesiones le pasaron al principio del campeonato una factura importante al Obradoiro, pero la llegada de los nuevos todavía elevó más el nivel competitivo y la calidad del grupo. El conjunto obradoirista reaccionó bien y pronto, olvidándose de los primeros marcadores adversos. El partido a partido de Epi provocó los buenos efectos deseados en el colectivo. Fue ante el Gipuzkoa a domicilio cuando el equipo compostelano empezó a remontar el vuelo. Lo hizo después de una prórroga. Logró la primera victoria del curso. Precisamente fue contra el equipo vasco cuando el Obra firmó su última victoria, la definitiva. «Empezamos a ganar en la jornada tres, pero el Coruña parecía inalcanzable. No perdía nunca. Nosotros teníamos un poco claro lo que nos dijo Epi, que era ir de semana a semana, pensando solo en el rival más inmediato y sin mirar lo que hacían los demás adversarios. Solo nos centramos en lo que realmente dependía de nosotros. Epi decía que si algo positivo tenía que pasar, pasaría. Y así fue», comenta el jugador extremeño.
Enfrentamientos directos
Al final, santiagueses y coruñeses concluyeron la liga regular con cuatro derrotas. El basquetaveraje fue decisivo. Por eso, Galán entiende que los dos encuentros disputados y ganados tanto en Sar como en el Coliseum determinaron el orden final de la clasificación: «Ganar en las dos canchas fue clave. Decisivo. No haberte dejado ningún partido contra ellos nos dio la vida. Por supuesto que sí fueron fundamentales esos enfrentamientos directos. Tanto el de aquí como el de allí. Fueron dos batallas durísimas. Llevarnos el triunfo en estos dos derbis nos dio la vida».
¿Cómo definiría Álex Galán el vestuario del Obradoiro?: «Para mí es una plantilla muy especial. Compartí este año con muchos compañeros que ya conocía de otras temporadas. Fue muy feliz con todos ellos. Da gusto trabajar a diario con este grupo. No suponía ningún sacrificio venir al entrenamiento, simplemente porque sabía que iba a estar con ellos. Fue todo increíble. Lo disfruté muchísimo este año».