Un cubano reabrirá la icónica cafetería Paradiso del casco histórico de Santiago: «Agustín me está enseñando a hacer su chocolate»

Patricia Calveiro Iglesias
Patricia Calveiro SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

Eduardo Molina y su antecesor en la cafetería Paradiso, Agustín Ares, quien está colaborando con el cubano activamente para que el icónico local de la rúa do Vilar mantenga su esencia intacta, desde el mismo color de la pintura hasta el sabor de su exitoso chocolate caliente. El nuevo inquilino espera abrir al público entre finales este mes y el próximo, en función del ritmo al que avancen las obras de lavado de cara, que comenzarán en breve.
Eduardo Molina y su antecesor en la cafetería Paradiso, Agustín Ares, quien está colaborando con el cubano activamente para que el icónico local de la rúa do Vilar mantenga su esencia intacta, desde el mismo color de la pintura hasta el sabor de su exitoso chocolate caliente. El nuevo inquilino espera abrir al público entre finales este mes y el próximo, en función del ritmo al que avancen las obras de lavado de cara, que comenzarán en breve. PACO RODRÍGUEZ

Eduardo Molina mantendrá la tradición y espíritu del antiguo local, desde su mobiliario hasta la anterior carta

07 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El 11 de enero Agustín Ares y su familia ponían fin a una etapa en la cafetería Paradiso. Con su jubilación, cerraba sus puertas uno de los establecimientos más emblemáticos del casco histórico, conocido por su chocolate con churros, su ambiente familiar y una decoración que ha sobrevivido al paso de los años prácticamente igual en el último medio siglo. Muchos lamentaron la pérdida, que ahora viene a solventar otra familia, de origen cubano, con Eduardo Molina Morales al frente del proyecto. Él tiene clara la hoja de ruta en este local de la Rúa do Vilar: «Yo quiero mantener la tradición y continuar con lo que hicieron Agustín y Socorro durante más de treinta años. Ellos me están ayudando mucho a que todo siga igual. Los cambios que se hagan van a ser pequeños, como repintar, algún detalle estético y mejoras en el local». ¿Y el chocolate? «También. Agustín me está enseñando a prepararlo siguiendo la receta original y también haremos los churros caseros, como antes», responde un alumno aplicado que, al igual que su antecesor, contará para atender el negocio con el apoyo de su mujer, Chabeli González Lobo.

Procedentes de La Habana, llegaron en el 2019 a Compostela y aquí nació su hijo, uno que hoy tiene cinco años y probará por primera vez el chocolate con churros del Paradiso gracias al relevo hostelero que le han dado sus padres. Explica Eduardo que en su país de origen desarrollaba un trabajo de oficina y, ya aquí, comenzó en el mundo de la hostelería: «Llevo unos cinco años en él. Empecé de camarero y luego decidí hacerme autónomo. Tuve otro bar, el Piki, en la avenida de Lugo, donde también ofrecíamos un servicio de desayunos y comidas. Lo cogí en el 2023 y ahora lo dejé para pasarme al Paradiso». «Yo ya conocía esta cafetería y lo que siempre me llamó la atención es la esencia de este lugar, su antigüedad y cómo ha mantenido la historia, eso impresiona mucho. Es casi como un museo», dice.

Esta semana fue a comprar con Agustín el mismo color de pintura que tenía el establecimiento para que sea «exactamente igual». También conservará el mobiliario intacto y las piezas de la vajilla más icónicas, como las tazas de Sargadelos en las que servían su sabroso y humeante chocolate caliente. Además, añade, «vamos a mantener el mismo menú del día y habrá un mínimo recorte en la carta para que no sea tan larga. Los precios no van a variar mucho, los subiría un poquito porque son del 2024, pero la intención es que siga siendo económico y venga no solo el turista a comer sino también la gente de aquí».

¿Y habrá algún plato cubano? «Nada cubano, será cien por ciento gallego», responde un hostelero que contará con un equipo de cocina «con mucha experiencia». La fecha de apertura todavía no es oficial, pero calculan que será entre finales de este mes y el próximo. Todo depende del ritmo al que avancen las obras de lavado de cara y si surge algún contratiempo por el camino.