Una familia de Santiago espera desde hace dos años que limpien la maleza de varios metros de altura de la finca que linda con su vivienda
SANTIAGO
Denuncian que ni el Concello ni la Xunta les hacen caso y temen que pueda producirse un incendio
02 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Hace dos años que la familia Salazar presentó la primera denuncia por el exceso de maleza de la finca colindante con su casa, en San Marcos, y aún siguen esperando a que el Concello de Santiago y la Xunta de Galicia tomen cartas en el asunto y «dejen de tirarse la pelota uno a otro», explica Manuel Salazar. En estos dos años, la maleza ha ido en aumento y «ahora mide unos cinco metros de altura. Está pegada al cierre de nuestra finca, y un árbol que está pegado a nuestro muro tiene varias ramas sobre el tejado del galpón», comenta.
La familia teme que, como ya ocurrió en el 2006, se produzca un incendio y sus propiedades se vean afectadas. «Entonces vendrán todos los políticos para hacerse la foto y lamentar lo sucedido», se queja. Asegura que, en los últimos tres o cuatro meses, «llamé tanto a responsables de medio ambiente del Concello como de la Xunta para que hicieran algo. En una ocasión me dijeron que habían multado a la dueña, pero luego dijeron que la propiedad no tenía ninguna notificación». Asegura que «lo único que recibo son largas, y unos dicen que la competencia es del otro». En otra ocasión, llegaron a decirnos «que cortase yo las ramas de los árboles, pero cómo voy a entrar en una finca que no es mía».
La familia Salazar insiste en que «no se entiende por qué nadie mueve nada. Están incumpliendo su propia ley. Hay unas medidas para prevenir incendios, y lo están incumpliendo hasta que venga un fuego. Luego lamentarán todo».
Manuel Salazar intentó también tener una cita con la alcaldesa para exponerle lo que está pasando, «pero me dan largas y no me recibe en esas reuniones que dice que tiene a la semana». Los miembros de la familia solo quieren que «limpien la maleza y quiten el árbol que está causando daños en el galpón y que nos pone en peligro», insiste Salazar.