La Fábrica de Impro llena Santiago de risas los martes: «La comedia improvisada es incombustible»
SANTIAGO
La propuesta en la que los intérpretes tejen el espectáculo a partir de frases que escribe el público al entrar comenzó en el 2021
07 abr 2026 . Actualizado a las 04:55 h.21 horas • Sala Riquela • 10 euros • Un espectáculo «i-rre-pe-ti-ble» y en el que ni los propios intérpretes saben lo que va a pasar. Esta es una de las definiciones utilizadas por La Fábrica de Impro para explicar su propuesta, que lleva desde el 2021 llenando de comedia y risas las noches de los martes —también algunos domingos— de la sala Riquela desde el otoño hasta finales de la primavera. El particular equipo formado por Cayetano Lledó, Adela Bértolo, Jacobo Barros, Gandalf Gambarte, Pablo Navas y David Encantado —el número de intérpretes puede variar en cada función— regresa esta noche para crear un nuevo espectáculo a partir de lo que el público escriba en un papel al acceder a la sala. De ahí que lo que se ve un martes no se parezca en nada al de la siguiente semana. Este es, según destaca Cayetano Lledó, impulsor de La Fábrica de Impro, el secreto para mantenerse tanto tiempo: «El ‘show’ es un poco anticombustible. Por ejemplo, yo me dedico a la magia y en ella se ensayan una serie de juegos, en el teatro también pasa. Si vas a ver ‘Ulises’, pues siempre será la misma obra. Eso evita que la gente pueda repetir. Sin embargo, la comedia improvisada es incombustible, siempre se trata de espectáculos distintos, es imposible que salga igual».
De esta manera, entre el público que se acerca a reír con La Fábrica de Impro los hay asiduos que asisten todas las semanas, «pero últimamente se llena mucho porque está viniendo muchísima gente nueva», destaca Lledó. Precisa que los que acuden por primera vez lo hacen expectantes porque «realmente te das cuenta de que no entienden bien de qué se trata. Es a la media hora cuando se dan cuenta de por dónde van los tiros. [...] Muchos llegan ahí creyendo que lo que hacemos son monólogos, y luego ven que no. Otros piensan que es una obra de teatro, y tampoco. Alguna vez me han dicho: ’Oye, pero, ¿la música empieza después del descanso, como ahí pone impro’. Al final da igual porque todos acaban muy contentos, pero el concepto de teatro improvisado o comedia improvisada para mucha gente es completamente desconocido».
Cuando el público llega a Riquela, recibe una tarjeta y un bolígrafo para que escriba una frase de manera anónima. Después, deben doblarla y echarla en un sombrero. De esta manera, las más de cien frases que suelen reunir son las que conforman el guion de la noche. ¿Hay mucha presión al no saber qué decir en un determinado momento? «No, no tienes esa presión porque la impro es un juego de equipo», responde Lledó. Hace un símil con el deporte rey: «Nadie sabe qué va a pasar, pero vamos montando la escena desde abajo. Es un poco como una jugada de fútbol, nadie sabe qué es lo siguiente, pero se puede entrenar; por eso también se dice que la impro no se ensaya, la impro se entrena para estar con los reflejos necesarios y preparado porque es continuamente pasar el balón uno a otro. Una vez entendido eso y estando relajado, es lanzarse y planear».
La clave también está en el equipo, que aúna diversos ámbitos. Si Cayetano Lledó está ligado al mundo de la magia, Adela Bértolo es reportera, redactora y presentadora de televisión. También de ese ámbito procede Gandalf Gambarte, que ejerce de guionista en programas. Por su parte, Jacobo Barros es especialista en el sector del teatro infantil y Pablo Navas, además de cantautor y compositor, trabaja como profesor de teatro improvisado. También ligado a la impro está David Encantado, que dirigió la Formación en Improvisación Teatral (F!T) de la USC de las últimas ediciones. Y, por ahora, hay La Fábrica de Impro para rato: «Mientras sea divertido, seguiremos», afirma Lledó.