Untable de grelos y 35 exquisiteces, la cosecha del I+D colaborativo de Brión

emma araújo SANTIAGO / LA VOZ

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Cada sábado, las elaboraciones del centro colaborativo de Brión puede adquirirse en el mercado de Bertamiráns de productos de huerta y cercanía
Cada sábado, las elaboraciones del centro colaborativo de Brión puede adquirirse en el mercado de Bertamiráns de productos de huerta y cercanía XOÁN A. SOLER

El centro Daquí Darredor elabora productos de cercanía y alta calidad

29 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El 13 de diciembre del 2019 arrancaba el espacio colaborativo de Brión Daquí Darredor tras dos años de gestiones de la Diputación y el Concello y una primera inversión de 213.266 euros. Emplazado desde entonces en el centro comercial Monte Balado, fue el primer centro de la provincia con la filosofía de que la población del entorno, mayoritariamente mujeres de mediana edad muy vinculadas a los cultivo de la tierra, aplicase la máxima de hacer de la necesidad virtud, dando el valor que se merece a su trabajo y a sus cosechas perecederas, muchas veces desperdiciadas por la tiranía de la temporada y la incapacidad para conservarlas. Han pasado seis años y tres meses y de estas cocinas industriales, en las que solamente se pueden elaborar alimentos con ingredientes vegetales y minerales, salen en la actualidad una treintena de productos.

Muchos de ellos ya están muy presentes en restaurantes de alta y nueva cocina. La mermelada de naranja que se sirve en el restaurante de la Fundación RIA sale de este espacio colaborativo, pero su historia comienza mucho antes: «Apañando e recollendo as laranxas do Val da Maía, no que hai moitas». Así lo explica Carmen Freire, dinamizadora del centro colaborativo y miembro de la asociación Darredor, gestora desde sus inicios del centro colaborativo de Brión. La última fase de un largo proceso —que incluye envasado a mano y una forma muy específica de añadir un almíbar también especial «porque inflúe na textura final»— es el etiquetado de los coquetos envases, una minuciosa tarea que no realizan en las instalaciones brionesas. Eso sí, una nueva máquina etiquetadora recién incorporada al espacio gracias a una ayuda económica de la Diputación les quita muchísimo trabajo y logra que la imagen de los envases esté a la altura de los alimentos que portan.

También disponen de maquinaria propia para las etiquetas, ya que, aunque tienen encargos para producir dos mil botes de mermelada y han sacado más de cinco mil zumos, lo normal es que las producciones sean cortas, por lo que recurrir a una imprenta para el etiquetado les resulta demasiado costoso. A productos como esta mermelada de naranja suman otra delicatesen, un untable de grelos encargado por el restaurador Iago Pazos, que compagina sus fogones del Abastos 2.0 con los de la Fundación RIA y con un cátering diario para una plantilla de más de cien personas de una empresa compostelana. Este producto ya está en el mercado y se añade a las 35 elaboraciones que salen de este centro colaborativo, todas con registro sanitario y en algunos casos con la certificación oficial de Artesanía Alimentaria.

Cada sábado, la mayor parte de estos productos están a la venta en el cercano mercado de Bertamiráns, en el que es posible adquirir conservas de habas con hortalizas, dos tipos de zumo de manzana, mermeladas, néctar de melocotón, frutas en almíbar, hortalizas encurtidas, puré de castaña, hortalizas al natural, pimientos asados, fermentado semicurado de anacardos, crema de cacahuete, untable de shiitake, puré de verdura, tomatitos agridulces, salsa de tomate, tomate triturado natural, untable de zanahoria, untable de remolacha, salsa de churrasco, verduras salteadas, mermelada de pimientos, «papaxán», néctar de limón, zumo ACE y compota de manzana. También oferta nueve amasados: empanada de cabello de ángel, pastas de maíz, pastas de café, polvorones, rosca, bica de calabaza, pan de castañas, pastas de castaña y tarta de queso. Detrás de muchos de estos proyectos están historias de resiliencia de mujeres que durante años se dedicaron a cuidar a los suyos y sus tierras, y que gracias a esta iniciativa son conscientes y hacen conscientes a los demás del valor de su legado.