Teresa Traba: «Fui pionera en Santiago en una autoescuela y hoy me vuelco con Aspas y su gran carnaval»

Olalla Sánchez Pintos
Olalla Sánchez SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

Xoan A. Soler

A sus 83 años, recalca que aún le queda mucho por emprender. Viuda desde los 32, y con tres hijos, el segundo con síndrome de Down, fue una de las primeras profesoras de autoescuela de Galicia. Ya jubilada, aprendió a coser y ahora monta los trajes que, cada entroido, sorprenden en Compostela

24 feb 2026 . Actualizado a las 20:58 h.

Desde hace años una de las comparsas que en el desfile de carnaval de Santiago despierta más elogios y emociones es la de Aspas, Asociación de Padres de Personas con Discapacidad Intelectual. Si en el 2025 impresionaron con su homenaje a El Señor de los Anillos, este mes sumaron premios con Unha viaxe no tempo, en la que casi 130 participantes evocan distintas épocas. Tras los elaborados montajes, y junto a nombres como Laura San Miguel, coordinadora en Aspas del carnaval, está Teresa Traba, la voluntaria que organiza todo el vestuario. «En el 2019, el primer año que desfilamos, y con todos disfrazados de furgonetas —de cartón— de Aspas, nuestro entroido pasó más desapercibido, pero, desde el siguiente, vestidos de astronautas, ya pegamos fuerte», admite Teresa, sin ocultar su emoción. «Cuando tienes a un hijo con discapacidad y ves a todos ilusionados al desfilar o pidiendo "¿Me haces más trajes?", eso lo compensa todo», repasa.

Nacida en Brión, Teresa reconoce haber tenido «mucha vida». «Emigré a los 14 años a Venezuela junto a mi madre. De vuelta, y casada, me instalé en Santiago. Tuvimos tres hijos. El segundo es Jesús, que nació en 1965 con síndrome de Down. Ahí hubo un período duro, el de aceptar que tienes un hijo con problemas. Duele escuchar "Pobrecito", porque yo no lo veía así. Empieza también la batalla contra el mundo. Nosotros decidimos que nuestro hijo, dentro de sus capacidades, haría vida normal. Si íbamos a un evento y algún familiar sugería "O neno queda con nós", lo llevábamos con nosotros igual», recalca. «En 1967, mi marido, junto a más padres, ayudó en el nacimiento de Aspas. A su sede en San Marcos, Jesús, hoy con 61 años, va a diario. Siempre tuvo vitalidad. ¡Compitió en natación en los Paralímpicos de 1992!», realza.

Teresa Traba, en el taller de costura de la sede de Aspas en San Marcos, donde se guardan los trajes de carnaval
Teresa Traba, en el taller de costura de la sede de Aspas en San Marcos, donde se guardan los trajes de carnaval XOAN A. SOLER

«Pero la vida es muy dura... Con 32 años me quedé viuda. Aún así, y siempre con esa carga detrás, miré para adelante... Con tres niños, busqué un trabajo que me diera flexibilidad. Mi círculo me animó a hacer en Madrid un curso para autoescuelas al no haber tantos titulados. En los 70, en la empresa Sebio José, me convertí en una de las primeras profesoras de autoescuela de Galicia. Estuve en esa firma 35 años, 15, con una compañera, como propietaria», explica. «Salvé el recelo de algunos alumnos, pocos, y lo cierto es que me fue muy bien. Nunca tuve una falta de respeto. Vi que se reconocía mi trabajo y se valoraba ser calmada y dialogante. En los 80 animé a muchas mujeres a ponerse al volante. Varias usaban las prácticas como confesionario», sonríe. «A mayores, los fines de semana vendía por casas ollas de la marca A.M.C. y ¡hacía más dinero que en la autoescuela! Siempre que se me plantea algo, pienso: "¿Por qué no?" Me gusta emprender...», continúa. «A los 62 me prejubilé para cuidar a mi madre, pero no paré. Pasé de ser pionera en autoescuelas a volcarme con Aspas y su gran carnaval», enlaza.

XOAN A. SOLER

«Tras ver una obra de teatro en el instituto donde daba clases mi hija, pensé en montar algo similar en Aspas. Hablé con la dirección y me pidieron ayudar a llevarla a cabo. En el 2017 nació así el musical Peter Volamos!!!, un espectáculo basado en Peter Pan, que se representó de inicio en la sede de la asociación, y, al año siguiente, ya en el Auditorio de Galicia, pasando de 30 a más de 50 actores, muchos con discapacidad. ¡Y aún sigue girando! Mucho lloro al verla... Trabajé día y noche. Aprendí a coser de forma autodidacta y, junto a más madres, hicimos el vestuario», rememora. «En el 2019 pensamos en qué más se podría hacer. Es fundamental la visibilidad; que los chicos de Aspas no estén encerrados. Deben salir... Junto a andainas por el Camino, pensamos entonces en el carnaval...», encadena, mientras enseña patrones. «Cada año, proponemos tres ideas para disfrazarse y ellos deciden. El señor de los anillos triunfó también porque les habíamos puesto la película antes... Buscamos ideas que permitan que una persona con discapacidad vaya con otra de apoyo, como este año sucedió con Las Marías», aclara. «Desde octubre varias voluntarias cosimos todas las tardes. Es importante que las familias se impliquen», destaca. «Cuesta encajar todo, pero luego ves cómo los chicos rinden y lo disfrutan, y te da la vida... Tengo 83 años, pero a mí aún me queda mucha», subraya.