La cadena de borrascas pone al límite los caudales del Ulla, el Sar y el Tambre

m. mosteiro / E. Araújo / O. P. Arca / N. Noguerol SANTIAGO / LA VOZ

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EL CAUDAL DEL ULLA, MUY CRECIDO A SU PASO BAJO EL PUENTE DE LA CARRETERA QUE COMUNICA PONTEVEA CON A ESTRADA
EL CAUDAL DEL ULLA, MUY CRECIDO A SU PASO BAJO EL PUENTE DE LA CARRETERA QUE COMUNICA PONTEVEA CON A ESTRADA XOAN A. SOLER

El Ulla baja muy crecido en Pontevea al abrir el embalse de Portodemouros

11 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Los caudales de todos los ríos gallegos se encuentran bajo vigilancia de la Dirección Xeral de Emerxencias ante el riesgo de desbordamiento. Aunque en el área de Santiago no hay en la actualidad ninguno en nivel rojo, ese departamento de la Xunta sí mantiene las cautelas sobre la evolución del caudales del Tambre, principalmente a su paso por Sigüeiro (Oroso), y del Sar, con especial incidencia en el núcleo de Bertamiráns (Ames). Esos puntos, y otras zonas de Padrón y Rois donde son frecuentes los desbordamientos por la crecida del Sar, ya vienen registrando incidencias en las últimas semanas por una sucesión de borrascas que no da tregua prácticamente desde el inicio del año. Lo mismo sucede con el Ulla, otro de los ríos que en este lluvioso invierno está dejando imágenes que muchos no recuerdan en esa zona. Desde el domingo, los vecinos de Pontevea, en el municipio de Teo, asisten a una crecida poco frecuente del caudal. El agua alcanzó el pasado lunes niveles inusuales. Aunque, según se pudo confirmar posteriormente, esa gran crecida del cauce fue consecuencia de la apertura de los aliviaderos del embalse de Portodemouros, situado aguas arriba, en Arzúa. Los vecinos de Pontevea ya sospechaban que solo esa podía ser la razón de que el nivel del agua se quedara a menos de un par de metros de tapar los arcos del puente de la carretera que comunica con A Estrada. Lejos de bajar, el incremento del caudal seguía siendo este martes tan elevado que algunos vecinos sostenían no haberlo visto nunca tan crecido.

XOAN A. SOLER

Las fincas colindantes con el río Ulla, en la zona de Pontevea, ya no son capaces de absorber más agua y están anegadas. En las Burgas de Xermeade, un espacio natural situado aguas arriba del puente de Pontevea, las inundaciones suelen ser habituales, coincidiendo con episodios de lluvia intensa, pero también de forma frecuente el nivel baja y es posible acceder a la zona de paseo. Estos días, ese espacio está anegado y el transito de senderistas no es recomendable.

Miguel Souto

El embalse de Portodemouros retiene el agua equivalenre a la capacidad del lago de Meirama

El caudal del Ulla aguas abajo de la presa de Portodemouros sería todavía mayor, de no ser por la contención que, aún con la apertura del aliviadero, ejerce el pantano —sin compuertas, al ser de lámina libre— que embalsa sus aguas. Más de 129 hectómetros cúbicos retiene, en estos momentos, el embalse, reforzando así su protección frente a crecidas, durante el tren de borrascas. El dato lo ofrece Naturgy, la compañía que explota las instalaciones, que, después de años, volvieron a liberar agua, a causa de los episodios de alerta meteorológica que por intensas lluvias encadenan estas semanas. Ese volumen de agua, que de no existir la presa de Portodemouros acabaría en el mar, equivale aproximadamente al consumo urbano de dos años de las cuatro capitales de provincia gallegas, o a casi la capacidad total del lago de Meirama, aseguran en la compañía.

La capacidad de los embalses para regular el sistema fluvial —en especial el de Portodemouros, al ser un pantano de ciclo anual con una gestión orientada a minimizar los riesgos asociados a las crecidas— resulta afectada por situaciones meteorológicas de lluvias intensas, pero no aisladas, cuando esa función de protección resulta especialmente eficaz, sino cuando sobrevienen en un tren de borrascas como el actual. Es en estas situaciones cuando los niveles de los embalses pueden incrementarse de forma progresiva, reduciendo su capacidad de resguardo, como ocurre en el de Portodemouros, que, al alcanzar su capacidad máxima —de 297 hectómetros cúbicos— vierte agua por el aliviadero de manera excepcional, como lo hizo en los años 2014, 2016, 2019 y 2023. La propia Administración establece las normas de explotación que rigen la liberación de ese caudal excedentario, que se realiza de manera controlada para garantizar la seguridad de la presa y de todas las personas y bienes situados aguas abajo.

El acceso a la Illa do Refuxio de Sigüeiro permanece cortado desde hace días
El acceso a la Illa do Refuxio de Sigüeiro permanece cortado desde hace días PROTECCIÓN CIVIL DE OROSO

El acceso a Tapia sigue cerrado y Ames mantiene tres puntos bajo vigilancia

Pese a que las lluvias no han parado, las aguas estaban este martes más tranquilas en Ames, con tres puntos bajo vigilancia, A Ponte Maceira, Tapia y Bertamiráns. Por los dos primeros discurre el Tambre, un río cuyo caudal ha descendido desde el domingo, lo que ha rebajado la preocupación del Concello y también del vecindario. Eso sí, el acceso a la playa fluvial de Tapia sigue cerrado, una decisión que el Ayuntamiento mantiene para garantizar la seguridad en la zona, que al igual que el resto de puntos críticos, está vigilada por el servicio municipal de Protección Civil.

En Bertamiráns, el paseo fluvial del Sar está abierto porque el nivel del agua, aunque es más alto de lo habitual, no hace necesario cerrar el acceso, si bien se mantiene la vigilancia por si la situación cambia en cualquier momento.

Puentes abiertos en Trazo

Por su parte, es también el elevado nivel del río Tambre el que mantiene a Oroso en nivel naranja en el plan de control de seguimiento y caudal de ríos de Galicia (Inungal). Desde el gobierno municipal señalan que la situación se mantenía estable ayer, con una ligera mejoría, con el acceso peatonal a la Illa do Refuxio cerrado. Los bajos próximos al río en las zonas de A Ponte y O Portiño, en Sigüeiro, padecen en mayor grado la crecida del Tambre. El Lengüelle dio también un respiro, y desde el Concello de Trazo indicaron que ayer a mediodía se pudieron reabrir al tráfico los dos puentes que comunican ese municipio con el de Oroso desde Berreo y Castelo.