El último ganador del Goya de reparto recala este domingo en Santiago con un monólogo
21 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Domingo 25 de enero • 19 horas • Teatro Compostela (Antiguo La Salle) • Desde 16,60 euros • Salva Reina, último ganador del Goya al mejor actor de reparto, recalará el domingo en Santiago con su monólogo «Prohibido echarle cacahuetes al mono», con el que también estará el sábado en Redondela.
—¿Qué se encontrará el público en esta propuesta?
—Es un espectáculo de monólogo a la vieja usanza: una banqueta, un micrófono y un personaje bastante loco metiéndose en muchos fregados. Todo ello esperando que todo aquel y aquella que se acerque se eche unas risas, que es de lo que se trata.
—Parte de experiencias cotidianas, ¿hay muchas que le sucedieron al propio Salva Reina?
—Hay muchas cosas que son anécdotas reales, pero, sobre todo, nacen de la observación del día a día, de estar con los ojos, las orejas, los poros, las fosas nasales... (ríe), bien abiertos porque, como dice la frase hecha, «la realidad supera la ficción». Así que de las circunstancias cotidianas, del día a día, es de donde se nutren la comedia y las historias. Siempre intento estar con esa actitud, no solo para los monólogos, sino en la vida para disfrutarla.
—Cine y series de televisión, pero tampoco abandona las tablas, con monólogos y montajes teatrales. ¿Qué tiene el contacto directo con el público?
—El teatro es la base de todo. Esa unión con el público, ese feedback inmediato —sea comedia o drama— es una verdad incontestable, es una experiencia única cada noche. Da igual cuántas veces haga el monólogo porque cada día es diferente, aunque sea el mismo texto, las mismas bromas, las mismas circunstancias. Al final, siempre pasa algo y la realidad es diferente en cada momento. Esa magia que tiene el teatro creo que el que se dedica a la profesión de actuar lo lleva dentro y es algo que no se puede evitar.
—¿El humor ayuda más a esa conexión con el público?
—No sé si ayuda más o menos, pero lo que está claro es que es una herramienta maravillosa para contar historias, para hacer que la gente se abra no solo en el teatro, sino en la vida. La empatía, la cercanía, el buen humor, la amabilidad son las formas más maravillosas de comunicarse que tiene el ser humano. Así que posiblemente el humor sea una manera fantástica de contar historias. Intento que el sentido del humor siempre prevalezca en mi día a día.
—Empezó en el humor, ¿es el lugar en el que se siente más cómodo?
—En el humor y la comedia me siento muy cómodo, pero también en el drama o en el «thriller». Como actor lo que quieres es contar historias y, afortunadamente, puedo decir que he hecho cosas muy diferentes, que es lo que buscas, al menos en mi caso. Te gusta hacer cosas diferentes, enfrentarte a papeles e historias distintos. Me siento cómodo tanto en la comedia como en el drama. Al final, no haces distinciones a la hora de actuar. Lo que haces es darle toda la verdad posible al papel al papel en el que estés. Después, la situación será cómica o dramática dependiendo de la historia que cuente.
—Participó en la versión andaluza de «Padre Casares».
—Lo recuerdo con mucha ilusión, como una experiencia maravillosa y un aprendizaje ya que fue de las primeras series que hice en Canal Sur. Además, llegaba como un referente tan potente como fue «Padre Casares» en Galicia. Fue muy gratificante pasar las pruebas y que me cogieran para ser parte del elenco.
—Hablando de series, está su papel en «Muertos S. L.». Dijo una vez que Nino no le caía bien. ¿Ha cambiado su relación con el personaje con el tiempo?
—(Ríe). No, no ha cambiado para nada. No es que no me caiga bien (ríe), sino que utiliza técnicas no muy correctas: es tramposo, mentiroso, oportunista... Intento no tener estas actitudes como bandera en mi día a día. Es lo bonito de esta profesión: enfrentarte a papeles de personajes que no te caigan bien. Al final, lo importante es la historia que cuentas.
—Casi un año desde ese Goya como mejor actor de reparto por el papel de Felipín, ¿se valora de distinta manera?
—Se ve con mucho cariño. Es un reconocimiento que, como se puede ver (ríe), me sobrepasó un poco a la hora de recogerlo ya que no me lo esperaba. Se le da la importancia justa que tiene porque, al final, se trata de trabajar, de comprender que no eres ni mejor ni peor actor antes que después de recibirlo. Evidentemente, es algo muy bonito, pero con los pies en la tierra y con ganas de seguir aprendiendo y de contar historias.
—¿Le ha ayudado?
—Esto es algo que va por rachas. Ya llevaba un tiempo con una racha muy buena y esto probablemente haya ayudado a que gente que no me conocía, lo haya hecho. Evidentemente, es algo que te pone en el foco.
—¿Cuáles son sus próximos proyectos?
—Afortunadamente, este año viene cargado de estrenos. Lo más inminente es el estreno desde mi productora, La Cochera, de un «thriller», que se llama «Hora y veinte». Como actor estrenamos «Solos», la cuarta temporada de «Muertos» y tiene también que venir una comedia que me hizo mucha ilusión con Kira Miró, mi pareja. Es una comedia familiar, «Tres de más», que se estrenará en julio. También hay una película de guerra, «Carta blanca», y en mayo llegará «Tal vez». La verdad es que me siento muy afortunado por estrenar tantas cosas este año. Son proyectos muy ilusionantes y bonitos.
El actor realizó un par de veces el Camino y pasó un 25 de julio en la ciudad
Aunque es la primera vez que presenta en Galicia «Prohibido echarle cacahuetes al mono», Salva Reina tiene recuerdos «maravillosos» de Santiago. Primero, por el Camino, que hizo un par de veces: «Cuando llegas al Monte do Gozo, a al Catedral, son unas sensaciones preciosas», rememora. Pero también por el 25 de julio que disfrutó de manera inesperada en la ciudad cuando iniciaba su carrera artística y, al finalizar una gira por Galicia, no tenían cómo regresar a casa: «Disfrutamos de las fiestas y de la hospitalidad de los gallegos un montón».
Salva Reina, que responde a la entrevista desde Tailandia, se despide con un recuerdo a las víctimas del accidente del tren: «Aprovecho para mandar un saludo muy fuerte y todo mi apoyo a todas las víctimas. Es un trayecto que me pilla muy cercano».