Un golpe de energía para un bosque calcinado este verano

Sonia Portela SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

Cinco de los integrantes del equipo de fitboxing santiagués Toxo Box junto con Paula y Pablo Rodríguez en el bosque de Ridimoas, donde pudieron ver nuevos brotes en medio de las cenizas (como el que protege un alambre en la foto) y conocer los planes que tiene la asociación para la recuperación del terreno ardido.
Cinco de los integrantes del equipo de fitboxing santiagués Toxo Box junto con Paula y Pablo Rodríguez en el bosque de Ridimoas, donde pudieron ver nuevos brotes en medio de las cenizas (como el que protege un alambre en la foto) y conocer los planes que tiene la asociación para la recuperación del terreno ardido.

El equipo de Santiago subcampeón en los Fitboxing World Games dona el premio a una asociación de Beade para recuperar las 200 hectáreas que vieron arder en los incendios de agosto

21 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Galicia sufrió este verano la peor ola de incendios forestales de la historia. Muchos todavía se están recomponiendo hoy del infierno vivido en agosto y un grupo de fitboxers de un club de Santiago ha decidido dar su humilde golpe de energía para recuperar uno de los bosques calcinados en la provincia de Ourense, la más afectada de todas. Toxo Box, equipo que se proclamó a finales de noviembre subcampeón de los Fitboxing World Games (competición interna de la franquicia, en la que participaron 210 conjuntos) ganó el privilegio de donar 2.500 euros de premio con un fin solidario. «No contábamos con llegar tan lejos», destacan los componentes de Toxo Box, un equipo que se fundó en el 2024, aunque en el 2025 compitieron por primera vez tres de los cuatro titulares: Pablo Ferradás (informático de 27 años, de Teo), Quiña Pereira (profesora santiaguesa de 33 años) y Patricia Calveiro (periodista picheleira de 41 años), junto con la capitana Lorena Rodríguez (informática de 45 años compostelana y madre todoterreno), con el respaldo de dos miembros del equipo original como suplentes (Nuria y Chus). Al competir a favor de la casa de los bosques —una de las cuatro causas a las que apoya durante todo el año la fundación de su club, Hit4Change— debían elegir un proyecto medioambiental al que entregar el dinero. «Tiñamos claras un par de cousas: queriamos que os cartos quedasen en Galicia e que axudasen á xente afectada polos incendios do verán. Non é unha gran cantidade, pero nas mans correctas pode significar moito», dice el equipo de fitboxers compostelano, que lo tuvo claro en cuanto conoció la historia de Ridimoas, donde vieron arder en agosto unas 200 hectáreas y, con ellas, el trabajo de décadas.

Explica Paula Rodríguez, secretaria de esta asociación cultural y ecológica de Beade e hija de Pablo Rodríguez (Oitabén) —el profesor ya jubilado que dio pie a este pionero proyecto reconocido con premios internacionales, incluido uno de la Unesco, y desde el que colaboraron hasta con la NASA—, que «a asociación comezou desde o ámbito educativo a traballar na recuperación dun bosque que viña de sufrir un incendio, nos anos 70, e actualmente custodiamos unhas 500 hectáreas. Cada ano imos mercando novas parcelas grazas a máis de 1.300 socios, que financian e colaboran coa conservación, estudo e acondicionamento do bosque autóctono e a súa fauna. Este ano foi moi duro para nós porque sufrimos un grave incendio na parte alta do bosque que custodiamos, que levaba 50 anos sen arder. Foron días de moita frustración e sufrimento polo bosque e a fauna que o habita. Estanos custando superar os momentos tan duros vividos. Por fortuna, empezamos a ver signos de rexeneración e hai fauna que aguanta e volve ao noso bosque. Agora tamén estamos afrontando moitos gastos para a retirada de mimosas (acacia dealbata) especie invasora que reacciona moi ben ao lume e que non queremos que ocupe o espazo do bosque autóctono. Así que este donativo agora mesmo axúdanos moitísimo para seguir abordando os gastos».

Así lo pudieron comprobar los fitboxers de Santiago este fin de semana en Beade: «Vimos novos brotes no medio das cinzas, vimos que esta xente non se rende e que van recuperando cun mimo e esforzo admirable o aquilo que o lume arrasou. Estamos felices de poder achegar o noso grao de area, un que ademáis vén de practicar un deporte que nos encanta e nos uniu máis aló do clube». El fitboxing, indican, es un entrenamiento de alta intensidad que combina ejercicios funcionales con golpes al saco al ritmo de la música, sin contacto físico con oponentes y en sacos que miden con sensores la fuerza y la sincronización (es decir, que cada golpe se dé en el momento y lugar justo). Y, en los Fitboxing World Games, aclaran, se puntúa la técnica y la precisión de estas combinaciones coreografiadas de boxeo ejecutadas por cuatro personas a la vez.