Aena inicia las obras que agravarán la crisis de tráfico de Lavacolla tras perder 520.000 pasajeros en el 2025
SANTIAGO
En el aeropuerto compostelano operaron el año pasado 22.376 vuelos comerciales, 2.687 menos que en el 2024, con una merma de 1.586 servicios nacionales y 1.101 internacionales
14 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.El aeropuerto de Santiago ya está en obras. Esta pasada noche comenzaron unos trabajos de renovación de la pista que, en esta primera fase, se desarrollarán en horario nocturno, desde las 23.30 hasta las 5.00 horas, por lo que no tendrán incidencia sobre el tráfico. Si lo condicionarán las obras diurnas de la segunda fase, hasta provocar el cierre total de la operatividad entre el 23 de abril y el 27 de mayo. Que el Rosalía de Castro saldrá mejor de unas actuaciones que se ejecutan, precisamente, para ampliar su capacidad de dar servicio a las aerolíneas es tan cierto como que el parón total de la actividad que provocarán durante esos 35 días agravará todavía más una crisis a la que Aena le puso cifras este martes. Porque el balance de tráfico del 2025 cifra en 520.000 la pérdida de viajeros respecto a los resultados del año pasado. Solo los pequeños aeródromos de Valladolid y Burgos, que no llegan a los 100.000 usuarios anuales, empeoran en España la caída del 14,3 % que registra Lavacolla.
En el aeropuerto compostelano operaron el año pasado 22.376 vuelos comerciales, 2.687 menos que en el 2024, con una merma de 1.586 servicios nacionales y 1.101 internacionales. En los vuelos domésticos con origen o destino en Santiago viajaron 344.685 personas menos de las que lo hicieron en el 2024, y en los enlaces con el extranjero volaron 174.133 pasajeros menos.
Este desplome del Rosalía de Castro, que anotó en rojo los balances de tráfico a lo largo de todo el año, viene provocado por los fuertes recortes que Ryanair comenzó a aplicar hace dos años, y que aceleró en esta temporada con el desmantelamiento de su base en Santiago, pero también por el repliegue en la oferta de otras aerolíneas, que hace que tenga este invierno uno de los paneles de vuelos más exiguos de los últimos tres lustros. Y la continuidad de esta crisis está asegurada, al menos, en la primera mitad de este 2026, por esa falta de conexiones que se prolongará hasta abril y por las obras en la pista que impedirán después la operativa en un aeropuerto en el que la caída de actividad también afecta a la terminal de carga, con un 25,6 % menos de toneladas transportadas.
Eso sí, las expectativas son mejores de cara al verano, con el incremento de servicios programados por Vueling y la incorporación a la oferta de al menos cuatro nuevas rutas exteriores, entre ellas, la de Nueva York.