El alquiler crece en oferta, pero también en precios: dos habitaciones en Santiago ya rozan los mil euros

Álvaro Sevilla Gómez
Álvaro Sevilla SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

Las viviendas de tres habitaciones pueden llegar a superar los 1.250 euros mensuales
Las viviendas de tres habitaciones pueden llegar a superar los 1.250 euros mensuales PACO RODRÍGUEZ

Los apartamentos desaparecen y el coste de los pocos que quedan se ha disparado

19 dic 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

El mercado del alquiler de Santiago continúa inmerso en lo que voces del sector inmobiliario califican de «psicosis». Una «locura» donde las leyes de la oferta y la demanda han dejado de funcionar. «Nunca houbo tantos pisos para alugar nos últimos cinco anos. Hai moita oferta, máis que nunca, pero os prezos seguen elevados», admite Vicente Martínez, de Apóstol Inmobiliaria y miembro de la Asociación Galega de Inmobiliarias (Agalin). Él es una de las voces que alertan de una problemática que zarandea a cientos de familias, no solo en Santiago, sino también en el resto de Galicia. En la capital, un piso de dos habitaciones, de menos de 90 metros cuadrados, ronda ya la horquilla de los 700 a los 800 euros. Si cuenta con garaje y está en algún barrio prémium puede superar los 1.000.

¿Cómo se ha llegado hasta aquí? La historia es más que conocida: los precios comenzaron a dispararse tras el covid. Muchos propietarios se pasaron al alojamiento vacacional, que estaba en pleno auge, mientras que la demanda de vivienda de larga duración se disparaba. En Santiago, su oferta se redujo a menos de 200 inmuebles, lo que elevó aún más su cotización.

Pero ese déficit ha desaparecido. Las viviendas ofertadas han aumentado casi un 40 %, superando las 300. ¿Por qué? Los expertos indican varios motivos: los altos precios han provocado que decenas de casas y pisos vacíos vuelvan al mercado, aunque la mayoría en un estado que solo puede definirse como pobre; dueños de viviendas de uso turístico (VUT) empiezan a escapar del sector, que es visto como un problema por parte del Gobierno, lo que amenaza su futuro. A ello hay que sumar que otros propietarios han decidido adelantarse a una posible declaración de Santiago como zona residencial tensionada, por lo que si no arriendan cuanto antes deberán adaptarse a unos precios topados.

La realidad es que las rentas continúan en clara línea ascendente. Lo admite el propio Vicente Martínez, que reconoce que lo que apenas hay son apartamentos, mucho menos si se pretende abonar menos de 500 euros al mes. Si se encuentra alguno corresponderá con un inmueble viejo, con necesidad acuciante de reformas y sin garaje ni ascensor. Para los pisos de dos habitaciones, el umbral escala hasta los 700 u 800 euros, aunque pueden llegar a rozar los 1.000 en barrios como Santa Marta. Los de tres estancias incluso superan los 1.200, especialmente en los barrios más nuevos y en las calles nobles del Ensanche, como Xeneral Pardiñas, Doutor Teixeiro o Montero Ríos.

«Hai cousas que se me escapan porque os prezos non responden á lóxica. Están fóra da realidade», admite Vicente Martínez, quien cree que la situación la ha creado un cóctel de expectativas muy altas por parte de los propietarios y la necesidad de los inquilinos a contar con un techo, lo que obliga a aceptar precios que difícilmente cubren con ese 30 % de la nómina que recomiendan los expertos para los gastos de vivienda. El riesgo a que todo implosione muy pronto es algo que cada vez sorprende a menos personas. Un potencial drama.

El arrendamiento por habitaciones comienza a estar bajo el radar de los políticos

Los propietarios de inmuebles han estado explorando diferentes vías para escaparse del control que ha impuesto el Gobierno al mercado del alquiler. Las más comunes han sido arrendar sus viviendas por habitaciones o firmando contratos temporales, ya que ambas opciones se encuentran fuera de lo estipulado en la última Ley de Vivienda. Podría no ser por mucho tiempo más, siempre que Pedro Sánchez aguante al frente de la Moncloa. Así lo creen desde el sector inmobiliario compostelano, donde ciertas voces reclaman consensos políticos para terminar con una montaña rusa de precios que creen que se llevará a más de uno por delante. «En Cataluña xa queren comezar a regular isto, polo que cremos que tamén acabará chegando ao resto do país», vaticina Vicente Martínez.

Que el fenómeno del arrendamiento de habitaciones se encuentra en un momento álgido en la capital gallega puede comprobarse si se echa un vistazo rápido por los principales portales inmobiliarios, donde ya hay más de 200 anuncios de alojamiento por habitaciones. El umbral de precios parte de los 200 euros mensuales, más gastos, hasta rozar los 900, aunque en residencias pensadas para jóvenes universitarios. Lo más común es que rocen los 400 euros y se pidan estancias mínimas de unos tres meses. En el precio que abonan los inquilinos se suele incluir utensilios de cocina, ropa de cama, electrodomésticos, calefacción y conexión a internet, aunque cada vivienda cuenta con sus propias características.

Desde El Pedroso: ¿Hasta que todo explote?

Como si fuera una avalancha que gana velocidad según cae montaña abajo, la vivienda comienza a convertirse en una bola que gana en tamaño mientras se precipita. ¿Podríamos calificarla ya de gigantesca? ¿Es aún demasiado pronto? Los precios de los inmuebles están en máximos históricos, la inflación continúa desbocada y los bancos centrales temen subir el coste del dinero porque repercutirá en las hipotecas y en la economía. Nada invita a pensar que habrá una salida pacífica a esta problemática. El mundo continúa girando. ¿Hasta que todo explote?