Xerardo Estévez, alcalde durante 14 años y en el cargo cuando Santiago logró el reconocimiento de la Unesco, hizo un repaso por la historia de aquella jornada y los demás reconocimientos que llegarían para el Camino y la planificación de la ciudad, así como por el consenso que se fraguó en torno a ella. Un consenso al que apeló tanto en el seno del Consorcio como en el propio Concello, porque ese «fructífero proceso» que «entusiasmou á cidadanía e recolocou Santiago no mundo» no fue una iniciativa exclusiva del gobierno local, dijo, «senón que nela tomaron parte activa os grupos municipais, os responsables institucionais e políticos, funcionarios e técnicos». Y no solo permitió desarrollar políticas de rehabilitación y conservación, sino también «iluminar os barrios» con grandes equipamientos culturales, sanitarios y universitarios.
«Non teñan reparo en mesturar os seus pensamentos», porque «se todo é ideoloxía non haberá humanismo» y «se todo é aversión será imposible falar», dijo en clave política, tras apuntar que la ciudad debe recuperar las relaciones internacionales y reflexionar sobre el Plan Especial del casco histórico, porque la sociedad cambió, «na aparencia e na esencia». Es necesario «poñer ao día aquel Plan Especial aprobado hai 27 anos», un plan que entonces «impediu a perda masiva de bens patrimoniais e que valeu para concienciarnos de que patrimonio é tanto o exterior coma o interior», pero que ahora requiere esa nueva mirada «para volver orientar a cidade, o eixe mistérico do Pedroso ao Viso, o eixe económico do Tambre á Rocha».
El exregidor animó a «activar» los acuerdos firmados en la última reunión del Real Patronato y a promover la rehabilitación con el compromiso de los propietarios de alquilar con «rendas accesibles». Y apuntó que el año santo del 2027 ofrece una buena ocasión para proyectar un programa como el Compostela 1993-99 que supuso un gran empuje para la ciudad.
Pedro Blanco habla de unidad y Merelles del prestigio de la ciudad
El delegado del Gobierno, Pedro Blanco, reivindicó la unidad institucional que alentó las inversiones y la transformación de la ciudad tras su declaración como patrimonio de la humanidad. Para Blanco, hoy Santiago «é e representa o significado dunha urbe universal grazas a aquel primeiro paso» que «nos deu forza para seguir avanzando». Pero refirió que «queremos máis» y que el acto de ayer debe servir de «panca» para ese avance y para que las Administraciones se reconozcan «como colaboradores» para «facer de Santiago a mellor cidade posible». Blanco destacó el compromiso del Gobierno con la ciudad a través de los proyectos que hay en marcha con el programa aprobado por el Real Patronato en el 2021.
Y el director de Turismo de Galicia, Xosé Merelles, destacó la proyección internacional de Compostela, una ciudad «que é testemuño vivo da historia europea» y que no solo es uno de los destinos más visitados de Galicia, sino que le otorga a la comunidad «prestixio, identidade, conservación, progreso e presenza internacional». Merelles refirió que la capital también cuenta con el apoyo de la Xunta en proyectos e iniciativas vinculadas al patrimonio, como la futura iluminación de la Catedral, y destacó que pocas ciudades «poden vangloriarse dun patrimonio froito, en parte, da pegada que deixaron quen chegaron como peregrinos e artistas».