Este pastor protestante y maestra aparcaron sus trabajos para viajar en un bus-café por el Camino de Santiago

Patricia Calveiro Iglesias
Patricia Calveiro SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

Michel y Helen viajan en un bus de dos plantas que vive de donativos.
Michel y Helen viajan en un bus de dos plantas que vive de donativos. CEDIDA

Michel empezó en solitario esta aventura con rumbo a Compostela en diciembre del 2022 en Alemania, a la que se unió luego Helen

07 jul 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

¿Cómo acaban dos alemanes en un bus del año 59 que da un servicio de cafetería recorriendo el Camino de Santiago? Michel Malcin, nació en el 1979 en la Alemania del Este. Estudió Teología y trabajó 16 años como pastor protestante. Agotado, relata, le preguntó a su corazón qué es lo que realmente le haría recobrar la vida: «Un café ambulante donde todos puedan estar fue la respuesta». Quería dejar de predicar y dar respuestas para ser quien hace las preguntas, sentir a las personas y darles un espacio seguro, añade. Él mismo reconstruyó un antiguo autocar que se utilizó en la línea urbana berlinesa para convertirlo en su Doppellecker Bus (un juego de palabras alemán, que alude al vehículo de dos pisos, doppeldecker, y a un espacio doblemente delicioso, doppell lecker). La transformación le llevó unos nueve meses, volcado los siete días de la semana a tiempo completo. Y el viaje comenzó en diciembre del 2022, a través del Camino de Santiago y con la capital gallega como destino final —tal y como reza el rótulo del frontal del autobús—.

«Ir a Santiago fue una idea de un amigo mío. Sabía que quería viajar por Europa para conocer gente. Tener un destino es genial, así no tengo que pensar en cada esquina hacia dónde voy», comenta. En mayo del 2023 se unía a esta aventura sobre ruedas Helen, una maestra de primaria nacida en 1980 en Mainz. «Llevaba 20 años en la enseñanza y se sentía cansada. El Doppellecker hizo escala en su ciudad y Michel la inspiró a cambiar esta situación. Dejó su trabajo en agosto y se mudó a un autobús con un espacio habitable de 4 metros cuadrados, que ya ha cruzado Alemania, Francia y España. El año pasado llegó por primera vez al Obradoiro, pero la travesía continuó por la ruta portuguesa. Ahora está en Oporto, volviendo hacia la capital gallega, y luego irá a Berlín remontando el Camino Francés hasta Saint-Jean-Pied-de-Port. «Planeamos parar en París y regresar a Alemania en octubre», dicen.

Aclara Michel que su bus-café tiene capacidad para 30 personas y «servimos café de comercio justo y otras deliciosas bebidas, aunque no las vendemos. Todos los visitantes están invitados y pueden donar dinero para apoyar nuestro proyecto, pero no tenemos una carta con un precio fijo». El lema del Doppellecker Bus es love, peace & coffee (amor, paz y café) y avanza en busca de aventuras y encuentros, deteniéndose «en cualquier lugar que sea hermoso para servir e inspirar a las personas que viven allí a alcanzar sus propios sueños, sin importar cuán grandes sean y cuán imposible parezcan». En este viaje vital, cuentan, «aprendimos que el mundo está lleno de bondad y belleza. Todos sonreímos en el mismo lenguaje. Es un gran privilegio conocer a tanta gente interesante de todo el mundo».