Ni la lluvia fue capaz de aguar el Sabor a novo en San Lourenzo

s. g. SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

XOAN A. SOLER

Artesanía y música vencieron al mal tiempo dentro del pazo

17 jun 2024 . Actualizado a las 14:39 h.

Las previsiones fallaron y el agua cayó a borbotones en Santiago de Compostela durante buena parte del día de ayer. Algunos la evitaron quedándose en casa, disfrutando de un domingo de sofá, película y manta con un marcado sabor a invierno; otros, los menos, se lanzaron a la aventura a pesar de la incansable lluvia. De los segundos no faltó quien decidió pasarse por el Pazo de San Lourenzo, donde se celebró el evento Sabor a novo, que unió artesanía, música y gastronomía de la mano de la firma Correveydile, que contó con el apoyo del Concello de Santiago.

A pesar de que el tiempo no acompañó, el público no se amilanó y recorrió el interior del espectacular pazo, por cuyos pasillos se repartieron cerca de medio centenar de artesanos gallegos que ofrecieron productos de todo tipo, como moda, joyas, bisutería, cerámica, cestería, marroquinería, juegos, elementos decorativos, artículos para el hogar, ilustraciones y también suculentas mermeladas y embutidos. «La verdad es que el interior del pazo quedó muy bonito, fue una pena la lluvia, pero Santiago es así. No le podemos hacer nada», destacó Mónica Mejías, directora de la iniciativa, que puntualizó que la afluencia de público fue buena durante todo el día: «La cafetería estuvo a tope y en la zona de artesanía también hubo mucho movimiento».

A partir de media mañana, el público disfrutó de las sesiones de los pinchadiscos Crooked Savage DJ y Peter Sélek DJ. Aunque el escenario se encontraba en el exterior del inmueble, la organización habilitó una jaima para los artistas, así como otra para que se resguardara el respetable. Ya de tarde, los más pequeños pudieron disfrutar de los talleres de estampación impartidos por María José Martínez y Minia Míguez Gesto, así como de la zona de guardería y ludoteca en la que pudieron leer, dibujar y jugar.

Para los adultos, quedaban el concierto de folk tribal de Zeltia Irevire, así como el de Filloas, de estilo pop urbano, y que la lluvia no pudo aguar. El Sabor a novo tuvo que convivir con el agua, pero aun así fue capaz de abrir un hueco a la artesanía gallega y a su música.