El director deportivo, Eduardo Pascual, tampoco sigue en el Obradoiro

Ignacio Javier Calvo Ríos
NASO CALVO LA VOZ / SANTIAGO

SANTIAGO

SANDRA ALONSO

El bilbaíno llegó a la entidad compostelana en junio del año pasado para sustituir a José Luis Mateo, que asumió la dirección general desde el 2012

18 may 2024 . Actualizado a las 18:34 h.

La sombra de José Luis Mateo es muy larga. Su marcha dejó un importante vacío en el club, tanto a nivel deportivo como de gestión. Un año después de su adiós, el Obradoiro perdió la categoría y su sustituto, Eduardo Pascual (Bilbao, 1971), duró justo una temporada en el cargo de director deportivo, confirmándose su marcha un par de días después de la despedida de Moncho Fernández tras catorce campañas consecutivas en la banda de Sar, trece de ellas en la ACB. El Obra, en un comunicado oficial, agradece «el trabajo y la profesionalidad» del ejecutivo bilbaíno y le desea «lo mejor en su futuro». Ahora, el club se ve obligado a rehacerse por completo dos de sus áreas fundamentales, el banquillo y la dirección deportiva.

Pascual arribó a Sar como director deportivo, y no como director general, puesto que ocupaba Mateo, con una amplia experiencia tras estar en varios clubes de ACB y LEB Oro como director general y deportivo. Su primera tarea en el Obradoiro se centró en la renovación de Moncho Fernández.

Trayectoria

Tras retirarse como jugador profesional en el 2000, en el Valencia Basket tuvo su primer trabajo asumiendo la dirección de la cantera durante dos temporadas. Posteriormente, pasó por el Burgos de LEB Oro, en donde realizó las tareas de director general durante siete campañas (desde el 2003 al 2010). Su primera oportunidad en ACB como director deportivo llegó con el Valladolid (2010-2013). En el ejercicio 2013-2014 se pasó al Estudiantes como director deportivo. En el curso 2021-2022 asumió la dirección general del Cáceres en la LEB Oro.

En su presentación en la capital gallega, declaró que «la llamada del Obradoiro es un regalo para un profesional al firmar con un club de una gran trayectoria y con tantos años consecutivos en la ACB». En su día, el presidente obradoirista, Raúl López, comentó que Pascual entró en el radar del colectivo compostelano por contar «con una amplia experiencia en gestión deportiva habiendo dirigido varios clubes de ACB y LEB como director deportivo».

Cuando aterrizó en Sar explicó que su pasión y en lo que más se desarrolló es en la gestión deportiva, sobre todo en el baloncesto. Reconoció que «el Obradoiro es un club consolidado, que llama mucho la atención desde fuera a cualquiera». Consideró en su primer día en la capital gallega que era «un reto importante, muy estimulante y de los chulos» y que significaba un paso más en su carrera. Sin embargo, los objetivos no se cumplieron. El Obra perdió la categoría, aunque su meta era «seguir creciendo como club, mejorando y ser un poquito más ambicioso», tras destacar el buen trabajo realizado en todos estos años en la ACB.

Inconvenientes

En sus primeros pasos en el Obradoiro no tuvo mucha suerte, por la temprana lesión de Rigoberto Mendoza y la inesperada fuga de Eric Washington. Luego aparecieron más lesiones y un sinfín de caras nuevas a lo largo del curso, jugadores que no alcanzaron el brillo esperado por diferentes motivos. Solo al final, con la llegada del base Devon Dotson, el Obra cambió su imagen y se convirtió en un rival con aspiraciones. Despertó, reaccionó y alcanzó mejores resultados, pero fue demasiado tarde y las consecuencias dramáticas se transformaron en un descenso a la LEB Oro después de trece cursos consecutivos en la élite del baloncesto español.

De inmediato se empezó a revisar las opciones de Pascual de cara a su futuro inmediato y su nombre suena con fuerza para la dirección deportiva del Zaragoza, pues el club aragonés no cuenta con esa figura en su organigrama. Además, en diferentes fuentes se señala que no viajará solo al club maño, pues Thomas Scrubb y Artem Pustovyi, los dos jugadores más relevantes del Obra, está en la órbita de la entidad zaragozana.

La marcha de Mateo

Pascual accedió al cargo para ocupar en junio del año pasado la vacante de José Luis Mateo, que dejó el Obradoiro después de once temporadas. Mateo se incorporó a la entidad compostelana en el 2012, completando once cursos al frente de la dirección ejecutiva y deportiva del conjunto de la capital gallega en la Liga Endesa. En su despedida, Mateo dio las gracias «especialmente al presidente Raúl López y a su familia, así como a los demás consejeros actuales y antiguos, por la plena confianza recibida». Explica que se «vivieron momentos de todo tipo, siempre bajo un clima de unión. Pude aprender mucho de cada uno. La sociedad compostelana está en deuda con todos».