La provincia coruñesa generó 8.933 permisos por natalidad y cuidados familiares

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El gasto de la Seguridad Social en bajas por nacimientos crece por las bajas de paternidad
El gasto de la Seguridad Social en bajas por nacimientos crece por las bajas de paternidad Sandra Alonso

La Seguridad Social abonó el año pasado 64,2 millones por estas ayudas

12 feb 2024 . Actualizado a las 13:40 h.

La Seguridad Social tramitó durante el año pasado 8.933 prestaciones para facilitar la conciliación familiar y laboral en la provincia mediante los permisos retribuidos de maternidad y paternidad, que en España suman 16 semanas de baja para ambos progenitores, y las ayudas para el cuidado de familiares.

Los permisos retribuidos por nacimientos supusieron para las arcas estatales un desembolso de 64,2 millones de euros de un total de 145 millones para toda Galicia, lo que evidencia el importante peso que tiene la provincia para intentar revertir la sangría demográfica que sufre la comunidad. En el 2022, según los datos de la Delegación del Gobierno, esta cuantía en Galicia fue de 140 millones de euros. Este tipo de ayudas cubren, aproximadamente, tres de cada cuatro nacimientos. Las prestaciones totales por nacimientos beneficiaron en la comunidad autónoma a 21.118 personas. De ellas, 10.369 corresponden al primer progenitor, que mayoritariamente son las madres, mientras que como segundo progenitor, que suelen ser los padres, este número es levemente superior, con 10.749 personas. Esta diferencia está relacionada con la desigualdad de género del mercado laboral, ya que estas bajas se conceden a cotizantes de la Seguridad Social.

La comparativa entre las solicitudes de permisos de paternidad y maternidad con las tramitaciones de excedencias o permisos por cuidados de familiares es otra variable que evidencia el envejecimiento progresivo de la población gallega, ya que estas ayudas suelen tramitarse para el cuidado de ascendientes. La prueba de este problema es que Galicia fue la quinta comunidad autónoma en la que más prestaciones por nacimientos se cursaron en el 2023 y lidera el listado de comunidades en la que más aumentaron las excedencias para el cuidado de familiares dependientes.

Si la media de incremento en toda España fue del 15,47 %, este porcentaje llega al el 32,59 % en Galicia, al pasar de 1.212 expedientes cursados en el 2022 a 1.607 durante el año pasado. A la clave del progresivo incremento del censo de dependientes se suma que desde en junio también se aprobó el acceso de este programa de apoyo a la conciliación familiar y laboral a las parejas de hecho convenientemente registradas que asuman el cuidado de dependientes consanguíneos de sus parejas.

Los datos de Galicia sobre permisos para cuidados constatan en este campo una evidente desigualdad de género, aunque en Galicia es menor que en el resto de España, ya que en nuestra comunidad solamente el 19 % de los solicitantes (308) son hombres cuidadores. Este porcentaje es superior en tres puntos a la media nacional y solamente lo supera Canarias, con un 27 % de varones que cursaron estas excedencias. En este caso, las ayudas permiten suspender el contrato de trabajo durante un máximo de dos años sin perder el puesto laboral para cuidar a un familiar hasta segundo grado que tenga reconocida una situación de dependencia por razones de edad, accidente, enfermedad o discapacidad y que no tenga un empleo remunerado.

A los permisos retribuidos por nacimiento de un hijo o cuidados de familiares se añade, también desde junio, la incorporación del permiso parental no retribuido que permite disponer de ocho semanas por descendiente (ininterrumpidas o discontinuas) hasta los 8 años de edad y que el Gobierno estudia que sea remunerado al menos en las cuatro primeras semanas.

La gratuidad de las guarderías llegó a 869 niños de Ferrol, 1.855 de Santiago y 3.225 en A Coruña

Las políticas de conciliación tocan en todas las administraciones públicas, especialmente en la Xunta, cuya principal apuesta es la gratuidad de las escuelas infantiles, con 31.596 plazas en toda Galicia. Una parte significativa de ellas, concretamente 13.872, corresponden a la provincia de A Coruña, lo que implica un desembolso autonómico anual que superó los 25 millones de euros durante el año pasado. La mayor parte de estas plazas y escuelas se reparten en las ciudades: A Coruña (3.225 plazas en 42 guarderías), Santiago (1.855 plazas en 29 escuelas infantiles) y Ferrol (869 plazas en 15 guarderías). El dinero público desembolsado por la gratuidad de las escuelas infantiles es superior a estos 25 millones, ya que los ayuntamientos que disponen de guarderías también deben asumir una parte de su financiación.

La fórmula de las Casas do Neno, diseñadas para ámbitos más rurales, supone otra modalidad de ayuda a la conciliación. En este caso, el perfil más urbano de la provincia hace que de las 103 viviendas repartidas por toda Galicia solo 19 estén en concellos coruñeses, lo que supone un desembolso de 460.000 euros, que benefician a 95 familias.

Por el contrario, la Tarxeta Benvida, sí tuvo gran demanda en el 2023 con 4.071 tarjetas concedidas en la provincia de un total autonómico de 10.080 bonos. Y en cuanto al programa Concilia Familia, la Xunta confirma que durante el año pasado concedieron este apoyo a 4.474 familias coruñesas, un número que duplica la cantidad registrada el año anterior.

Natalia Rey dirige Popote (Teo) desde hace 21 años
Natalia Rey dirige Popote (Teo) desde hace 21 años XOAN A. SOLER

Natalia Rey, directora de la escuela infantil Popote de Teo: «Padres y madres participan casi por igual en su relación con las escuelas infantiles»

Natalia Rey dirige desde hace 21 años la escuela infantil Popote, ubicada en Cacheiras (Teo), una localidad con un censo de población infantil superior a la media de Galicia. Con la perspectiva de dos décadas de trayectoria profesional, Rey reconoce que el contacto de las familias con la escuela infantil ha variado mucho en lo que al reparto de las responsabilidades se refiere.

«Antes, quienes venían a conocer la guardería y a interesarse por el proyecto educativo eran las madres, que también eran las que cuando terminaban la baja optaban más por reducir su jornada laboral o dejaban su trabajo. Ahora, padres y madres participan casi por igual en todo lo que tiene que ver con su relación con las escuelas infantiles. Y cuando vienen a matricularse lo hacen los dos», afirma esta educadora compostelana.

Natalia Rey no relaciona este cambio con el progresivo incremento del período de baja paternal, aunque sí percibe cada vez más casos en los que ellas y ellos se reparten de forma más equitativa los tiempos y responsabilidades del cuidado de sus hijos. «Cuando ambos trabajan y tienen que venir por lo que sea a la guardería, lo hacen prácticamente por igual, no hay tantas distinciones. Lo que antes sí veía es que las únicas que parecía que tenían disponibilidad eran las mujeres, con algunas excepciones», añade.

En donde sin lugar a dudas percibe un cambio radical por las políticas públicas es en la demanda de las escuelas infantiles privadas una vez que se apostó por la gratuidad, incluso cuando solo se aplicaba al segundo hijo: «Notamos un incremento muy fuerte. El inicio de la gratuidad coincidió en una época en la que había mucha gente en el paro, por lo que las familias tiraban mucho de los abuelos para cuidar a los niños. Ahora, por el contrario, apenas ves a abuelos tirando de carritos de bebés», señala

Como educadora infantil, defiende a ultranza la equiparación del primer ciclo, que abarca menores de entre tres meses y tres años de edad, y el segundo ciclo (de 3 a 6 años), aunque este ya depende de Educación. «Aunque el primer ciclo está menos valorado por parte de todo el mundo, incluidas las familias, es tan importante o más, porque es en esta franja de edad cuando el cerebro tiene más plasticidad. Todo lo que hagas antes de los tres años va a repercutir positivamente en la educación del niño», recalca.