Se enamoraron, se lanzaron a la aventura abriendo una peluquería en Santiago a los 18 años y ya llevan tres décadas

Sonia Portela SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

Sandra Alonso

Ángel y Raquel montaron su propio negocio al acabar el instituto y son un imprescindible en la rúa do Home Santo

25 nov 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

Los clientes de Ángel y Raquel, así se llaman ellos y así se llama su peluquería, se sienten en este local de la rúa do Home Santo como en familia. La naturalidad y la confianza están siempre presentes, lo que unido a su buen hacer hacen de este negocio casi un imprescindible del barrio. Pero lo que no todos saben es que detrás de esta establecimiento hay una historia que empezó cuando eran muy jóvenes. Raquel Belenda Gesto es del barrio de toda la vida. Estudió en el IES Lamas de Abade y allí conoció a Ángel Gil Martínez, «nos enamoramos y montamos la peluquería», cuenta. No fue tan rápido, pero casi. Los dos eran alumnos en el mismo instituto cuando empezaron a salir. Eran unos críos y cuando terminaron, con 18 y 19 años, se lanzaron a una aventura que no estaba programada. «Fue una aventura, no estábamos preparados pero surgió así». Lo que ocurrió es que se jubilaba una peluquera en la rúa do Home Santo y les ofreció coger el negocio y probar. Estuvieron de alquiler unos años, y después se trasladaron al local en el que siguen 23 años después. En total, 29 compartiendo trabajo y vida durante 24 horas al día, «es difícil pero se puede llevar, si no no aguantaríamos tanto», explica entre risas Raquel.

Por este local pasan clientes del barrio, gente de paso e incluso vienen desde otros municipios. Si tuviese que decir cuál es su especialidad, Raquel diría que el tinte, «al menos muchas personas me dicen que vienen por eso». Y las hay veteranas, «tenemos clientas que vienen desde que abrimos, hace casi treinta años». Ahora Ángel se encarga de los hombres y Raquel de las mujeres. No siempre fue así. Al principio Ángel también se ocupaba de ellas, porque los varones frecuentaban menos las peluquerías. Este es de hecho uno de los cambios más notables del negocio, «ahora vienen mucho más los hombres», apuntan. Otra de las tendencias que les ha afectado es la moda de las mujeres de dejarse el pelo blanco y no teñirse las canas, «por lo que ahora tardan mucho más en venir», dice Raquel, una mujer risueña y optimista, «la crisis se nota en todos los negocios pero no nos quejamos, los peores meses siempre son los de noviembre y enero pero durante el resto del año siempre hay gente, no nos quejamos». En este local cada uno tiene muy claras sus tareas. La corresponsabilidad es una máxima. Son tres décadas de complicidad, cercanía y profesionalidad que se reflejan en su buen trato y en la satisfacción de quienes acuden a este establecimiento.