Plantas para el enlosado del casco histórico: el pionero proyecto de Santiago

Montse García Iglesias
Montse garcía SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

En la plaza de Fuenterrabía realizaron pruebas con plantas entre las juntas del enlosado
En la plaza de Fuenterrabía realizaron pruebas con plantas entre las juntas del enlosado PACO RODRÍGUEZ

El Consorcio e investigadores de la USC hicieron ya pruebas y quieren ampliarlas ante el impacto que puede tener la medida para paliar las altas temperaturas

02 oct 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

Las consideradas «malas hierbas» entre juntas de las losas que cada día pisamos pueden ser «buenas hierbas». Y ese afán por eliminarlas en pro de una mayor limpieza llegar a ser en casos cuestionable. Así se desprende del proyecto que desde hace más de un año tienen entre manos el Consorcio de Santiago y el Grupo de Análisis y Conservación de la Biodiversidad de la Universidade de Santiago para analizar el impacto que las plantas entre las piedras del suelo del casco histórico pueden tener desde el punto de vista medioambiental al incidir en una reducción de la temperatura. «Comprobamos que se producía un descenso. O pavimento estaba a 68-70 grados e as plantas, ao carón, a 30-29 grados menos; esta diferenza é moita. Iso provocaba a media altura descensos de temperaturas de dous ou tres grados. Non estamos falando dun prado, senón de coberturas dun 10 % de plantas nas xuntas», explica el profesor Miguel Serrano, director de grupo de investigación.

Esta nueva mirada sobre la vegetación que se abre paso entre las losas comenzó en plena pandemia. En una de las salidas para revisar el pavimento a Ángel Panero, arquitecto de la Oficina Técnica del Consorcio, le llamó la atención el tono verde que había adquirido la Praza do Obradoiro. Y ese fue el detonante del proyecto que denominan «juntas de microverde urbano», «que nos parecía importante en una ciudad histórica que está tan petrificada. Sería un microjardín, pero muy extenso en toda la ciudad histórica, que calculamos que podría equivaler a un campo de fútbol si consiguiésemos que todo fuese verde».

Para llevar a cabo esa iniciativa —que se enmarca dentro del programa «A pedra que pisas» de mantenimiento de los pavimentos de la ciudad histórica—, desde la Oficina Técnica del Consorcio contactaron con la USC para abordar las distintas problemáticas que se pudiesen generar y analizar las diferentes especies para elegir aquellas que resistiesen bien las pisadas y evitar que diesen lugar a suelos resbaladizos. Y entre los primeros descubrimientos del grupo de investigación de la USC estuvo la contribución del verde urbano a la mitigación del calor, una cuestión que, tal y como recuerda Panero, tiene también especial importancia en un contexto de cambio climático en el que se prevé un incremento de la incidencia de las olas de calor.

En el marco de los estudios, en abril colocaron en las juntas de las losas de la plaza de Fuenterrabía diversas combinaciones de plantas y semillas. «Fue un ensayo muy complicado, pero vimos que funcionaba bien y se colonizaron todas las juntas. Comprobamos que somos capaces de cultivar el microverde urbano», apunta Ángel Panero. El investigador, Miguel Serrano, precisa que realizaron estudios con varias tipos de plantas recogidas en el ámbito de Santiago y analizaron cómo se adaptaban al paso de la gente. En ese sentido, señala que « non se trata de coidalas como un xardín, senón que sexan plantas todoterreo, que o efecto de pisar actúe como poda, porque non queremos que saían da xunta das pedras».

Interés en otros países

Para dar continuidad al proyecto lo que quieren ahora es realizar un experimento más formal. La intención es llevarlo a cabo en el atrio de San Martiño Pinario, una zona de mayor insolación, para lo que deben tanto resolverse cuestiones administrativas en el Consorcio, pero también sería necesaria la complicidad de servicios municipales para que no eliminasen las hierbas de las juntas, entre otras cuestiones. «É interesante poder seguir estudando. Santiago estaba sendo pioneira. Estudos de flora urbana hai oitos, pero este sería máis ben un servizo ecosistémico de buscar a nosa convivencia coas plantas», resalta. Este proyecto generó especial interés en Alemania.

Tanto el arquitecto como el investigador de la USC recuerdan que los nuevos experimentos son importantes para después ver si se extiende este tipo de solución en función del resultado. «Santiago es una ciudad histórica, pero sabemos que había mucho verde que se fue perdiendo y esta es una oportunidad para volver a recuperarlo», apuntó Panero, recordando tanto él como Miguel Serrano los efectos que generan las plantas también a la hora de captar aguas pluviales y disminución del sonido, entre otras cuestiones. El investigador de la USC incidió, asimismo, en que habría que diseñar qué tipos de plantas poner en cada ubicación, porque algunas tienen mayor poder refrigerante que otro.

Imagen de los trabajos en el entorno de la Colexiata de Sar
Imagen de los trabajos en el entorno de la Colexiata de Sar PACO RODRÍGUEZ

Por lo de pronto, el Consorcio en las diversas actuaciones que está llevando para reparar el enlosado —en el casco histórico el tráfico pesado causa frecuentes daños—, están optando por dejar las juntas con tierra. También en esa línea está actuando en las obras para la mejora del entorno de la Colexiata do Sar, donde incluso en los muros no rejuntaron las piedras y lo que hicieron es realizar un análisis de las distintas plantas existentes.

Para Ángel Panero este proyecto está también pensado en un escenario en el que no haya tanto tránsito de vehículos por el casco urbano con la puesta en marcha de la plataforma de reparto de mercancías. En todo caso, deja claro que llevarán la propuesta para su aprobación «el día que veamos que somos capaces de gobernarla científicamente y también civilmente», puesto que llevarla a cabo implica un profundo cambio, que implicaría también a servicios municipales como el de limpieza y jardines.