La reforma de Vista Alegre, en Santiago, no eliminó el cableado que pende de las fachadas

Margarita Mosteiro Miguel
Marga Mosteiro SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

XOAN A. SOLER

Las operadoras no usan la tubería que se habilitó para soterrar las conexiones

29 nov 2022 . Actualizado a las 11:03 h.

Los cables que cuelgan de las fachadas de los edificios del barrio de Vista Alegre no solo no deberían estar ahí, según la Ley de Telecomunicaciones, sino que bajo el suelo de las calles se instaló una tubería para que las empresas soterraran esas conexiones y despejaran así los bloques. Tanto residentes del barrio, a título particular, como la Asociación de Veciños Álvaro Cunqueiro vienen reclamando desde hace años esa retirada del cableado de las fachadas sin que, por ahora, hayan sido atendidas sus peticiones. David Ríos, presidente del colectivo vecinal, ha puesto incluso el asunto en manos del Valedor do Pobo, porque asegura que los vecinos están «desamparados ante a falta de intervención por parte do Concello».

Sandra Alonso

También residentes de la rúa Diego Peláez pidieron amparo a la institución para que la empresa responsable atienda sus reclamaciones. En este caso, las quejas son dobles. Por un lado, no pueden abrir sus ventanas, pero, además, la empresa de telefonía no atiende la petición de una vecina que solicitó la conexión de fibra óptica. Aunque en teoría el edificio dispone de fibra óptica, la realidad es que cuando los técnicos acuden para dar ese servicio comprueban que no es así. Ante esto, la solución propuesta es la conexión vía satélite.

Tras la denuncia de que el cableado impedía incluso abrir los ventanales de la sala y de los dormitorios de la vivienda de uno de los edificios, esas conexiones fueron retiradas y quedaron sujetadas a la fachada, pero el caso es que siguen colgados y cruzando por delante de las ventanas de la cocina y del tendedero. La entidad vecinal recibió la semana pasada la confirmación del Valedor do Pobo de que su reclamación era «admitida a trámite», y se le informó de que ha sido solicitado un informe al Concello de Santiago para esclarecer responsabilidades.

Aunque el caso más llamativo corresponde al número 7 de la rúa Diego Peláez, el resto del barrio no se libra de los cables aéreos entre bloques ni tampoco tiene las fachadas limpias de esas conexiones. En la rúa Santa Comba, una de las más amplias del barrio, el cableado cuelga de las fachadas y salta de un edificio a otro formando madejas enmarañadas. Y en los callejones entre edificios, que unen Santa Comba con la rúa Santa Uxía de Ribeira, hay incluso varios rollos de cables enrollados que están al alcance de cualquiera persona.

A los vecinos de Diego Peláez les pusieron como excusa para no soterrar los cables el hecho de que en uno de los edificios de la calle no se habían ejecutado las obras de la fachada. Sin embargo, en otras calles del barrio que ya tienen todos los edificios acondicionados tampoco se enterraron los cables.

El portavoz vecinal recuerda que el proyecto de reurbanización del barrio, financiado con los fondos del ARI, incluyó tuberías subterráneas, «pero as empresas non cumpren». Apunta que la Ley General de Telecomunicaciones «establece que los operadores deben instalar fibra en el suelo o en tuberías», y esta norma afecta a urbanizaciones nuevas y a las rehabilitadas, como la de Vista Alegre.

En el barrio quedan aún tres edificios sin acondicionar, pese a que el ARI se aprobó en el 2006

El Área de Rehabilitación Integral (ARI) de Vista Alegre se declaró en abril del 2006. Esta declaración fue el resultado de un largo proceso iniciado años antes y que abría la puerta tanto a la transformación de las zonas comunes del barrio como a la restauración de los edificios y la instalación de ascensores. El polígono de Vista Alegre fue desarrollado en tres fases: entre 1970 e 1971 se construyeron 30 edificios con 480 viviendas; en 1978, otros cinco bloques con 80 pisos; y en 1987 fueron 12 edificios y 192 inmuebles. Todos los bloques de la primera y de la segunda fase carecen de elevadores, es decir, 560 viviendas sobre un total de 752 que conforman el polígono.

La primera comunidad de propietarios que afrontó la rehabilitación de su fachada y la instalación del ascensor fue la del número 2 de la rúa Boiro. Aquellas obras comenzaron en octubre del 2010. Tras ese primer edificio se fueron sumando otros muchos, pero aún no pueden darse por concluidos los trabajos. La rehabilitación de los bloques y la instalación de elevadores se está ejecutando ahora en dos edificios, pero quedan tres más para completar la rehabilitación total.

En cuanto a la reurbanización de los espacios comunes, la reforma de las calles se dieron por terminadas, pero los vecinos siguen demandando, además del soterramiento del cableado, el acondicionamiento de los espacios ajardinados de las calles Ribeira, Noia y Rianxo, así como la reparación de las papeleras.

Tampoco están satisfechos los residentes de Vista Alegre con las barandillas de la rúa Santa Comba. Pese a su relativamente reciente colocación, están oxidadas. Asimismo, piden soluciones para que los vehículos de emergencia y de recogida de basura puedan acceder a la rúa Rianxo, sin casuar daños al mobiliario.

El cableado en las fachadas impide abrir las ventanas en Vista Alegre

Marga Mosteiro

Desde hace más de cuatro años, los vecinos de varios edificios de la rúa Diego Peláez, en el barrio de Vista Alegre, no pueden abrir con normalidad las ventanas de sus pisos, porque el cableado cuelga por delante de las cristaleras. «Solo la ventana de mi habitación puede abrirse; las demás no, porque los cables están delante de ellas», explica Conchita López Moure. Ella vive en el primer piso del número 7, pero su situación se repite en otros edificios de la misma calle. En su caso, ni siquiera es posible «limpiar los cristales, porque el cableado es muy pesado y no hay forma de retirarlo».

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