Nuevos conflictos laborales tensionan el servicio de Urxencias del Clínico de Santiago

Álvaro Sevilla Gómez
Álvaro Sevilla SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

Xoán A. Soler

El coordinador y las supervisoras amagaron con abandonar sus cargos, mientras que la gerencia afirma que se tratan de cuestiones internas que no afectan a la asistencia

31 oct 2022 . Actualizado a las 23:32 h.

Cartas y acusaciones cruzadas han tensionado las Urxencias del Hospital Clínico de Santiago. Un escrito confidencial enviado a los trabajadores por el coordinador, Plácido Mayán; y las supervisoras, Rosa Blanco y Fátima Tajes, ha avivado los problemas que aqueja uno de los servicios con más desgaste del complejo compostelano. En el texto, que ha sido recibido con críticas por parte del personal, se acusa a algunos de ellos de «faltas de respeto y educación diarias hacia los pacientes, familias y demás profesionales». Los firmantes han amagado con dejar sus cargos a disposición de «quien lo haga mejor a la menor brevedad posible».

«Vemos que nuestros esfuerzos no han obtenido los resultados que esperábamos alcanzar, pero lo que más nos desilusiona es que notamos que una parte del personal ha perdido la esencia del trabajo en urgencias. Se ha dejado de trabajar en equipo, se fiscaliza continuamente el trabajo de los demás. Hay una dejadez palpable y una omisión de funciones que repercute en la atención y en los cuidados de los pacientes», afirman en la carta, en la que reconocen que han recibido «quejas, polémicas, escritos, e incluso insultos y acusaciones muy graves».

Los problemas que sufre el servicio son otro de los puntos tratados, sobre todo los referidos a la sala de observación, donde normalmente se acumulan personas que están pendientes de tratamiento o de ingresar en planta. Afirman que aún quedan cosas por poner en marcha, como es la observación de urgencias; un plan de humanización, con protocolos de actuación y manejo de pacientes agitados y psiquiátricos; así como la recuperación de la sala de curas, y otras medidas.

La respuesta

La carta, emitida de forma interna, ha sido recibida con rechazo por parte de los representantes de los trabajadores. Fátima Nercellas, del sindicato O´Mega y médico en Urxencias, afirma que gran parte del malestar nace de la «sobrecarga de trabajo, que es altísima, y también de la sala de observación, donde se llegan a acumular hasta 40 personas sin separación ni intimidad».

Xosé Luis Marcote, presidente de la Xunta de Persoal, denuncia que el servicio sigue funcionando a base de parches y destaca que «o coordinador e as supervisoras non teñen que enviarlle isto aos traballadores, senón á xerencia».

Beligerante ha sido también la Asociación de Pacientes e Usuarios do CHUS. «En vez de atallar os problemas, atácanse aos profesionais sanitarios. Onde non hai confianza mutua non se pode realizar un traballo e unha atención de calidade que se precisa», afirmó su presidente, Fernando Abralde.

El Sergas alega que no incide en la asistencia

La gerencia del Área Sanitaria de Santiago-Barbanza ha salida al paso para afirmar que la calidad en la asistencia sanitaria del servicio de Urxencias del Clínico «está completamente garantida». También mostró su apoyo al coordinador y a las dos supervisoras del servicio, así como «ao conxunto dos profesionais polo seu magnífico traballo e implicación, moi especialmente nos duros momentos que vimos de vivir na pandemia polo covid».

Fuentes de la gerencia confirmaron que en el caso del área de observación ya se está valorando retirar las mamparas actuales y colocar cortinas que permitan mayor intimidad a los pacientes y profesionales, y afirmaron que este episodio se debe a cuestiones internas y a la dificultad de gestionar un servicio con más de 200 trabajadores.

También informaron que en los últimos años se ha ampliado la superficie en 800 metros cuadrados y el personal en un 30 %. Se han instalado 40 puestos para pacientes, un control de enfermería, una zona de preparación de medicación, una farmacia, almacenes y baños; así como un área de apoyo con una sala de trabajo para profesionales sanitarios, vestuarios y áreas de limpio y sucio; que sumaron inversiones por más de medio millón de euros. El proyecto de ampliación del Hospital Clínico, que incluye Urxencias, cuenta con 72 millones de euros.