Los multamóviles pusieron 13.600 multas en sus primeros nueve meses en Compostela

r. martínez SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

Sandra Alonso

Vite y A Almáciga, donde más infracciones se detectan, suman el 34 % de las sanciones

03 nov 2022 . Actualizado a las 22:17 h.

Aparcar sin el distintivo correspondiente en las zonas reservadas para residentes es una actividad de riesgo para el bolsillo desde hace prácticamente un año, en que el control del estacionamiento está más automatizado. Lo saben ya los conductores que en los primeros nueve meses de actividad de los dos multamóviles municipales se han encontrado con alguna de las 13.603 sanciones tramitadas en la docena de áreas de aparcamiento de residentes implantadas en la ciudad, también conocidas como zonas verdes por el color con que se identifican esas plazas. Después de prácticamente dos meses de pruebas, los multamóviles comenzaron a sancionar en diciembre del pasado año.

Dotados con cámaras que permiten leer matrículas a ambos lados a la vez, desde entonces, y hasta agosto pasado, han controlado 735.775 vehículos, lo que deja en un 1,8 % el porcentaje de infractores. Eso supone una media de 1.511 sanciones al mes, lo que quiere decir que al menos unas cincuenta personas sin autorización para dejar sus vehículos en esos ámbitos todavía se exponen a diario a que las pillen, ya sea de forma intencionada, por no tener sus tarjetas al día o por despistes horarios, toda vez que hay zonas de reserva exclusiva para los residentes y otras compartidas con un uso libre por tramos horarios.

Sandra Alonso

Medio centenar diario. Esas son al menos las que cazan los multamóviles, cuyas rondas han resultado disuasorias para muchos de los infractores habituales hace más de un año. En el período de pruebas, llegaron a detectar hasta 900 vehículos al día estacionados sin permiso en las zonas verdes. Y en los primeros meses de control efectivo las multas rondaban el centenar diario, lo que significa que compostelanos y visitantes sin autorización para utilizar esos ámbitos han ido atemperando su uso indebido. La caída de las infracciones ha sido notoria desde junio, aunque los vecinos de esas zonas lo han notado, no obstante, prácticamente desde que empezaron a funcionar los multamóviles, sobre todo en las zonas de mayor presión de demanda externa para estacionar. Ahora encuentran sin problema espacio en las horas en que lo precisan.

Las zonas de Vite-Guadalupe y A Almáciga, próximas a las dependencias administrativas de la Xunta, eran dos en las que esa presión era mayor. Y así parece seguir siendo si se atiende a los datos de las infracciones detectadas. La quinta parte (el 21 %) se localizan en Vite-Guadalupe, mientras que A Almáciga concentra el 13 %. Pontepedriña, en otro extremo de la ciudad, pero muy accesible a pie para el Ensanche, sobre todo desde la apertura de la pasarela de la intermodal, aportó el 12 %. Pelamios y Sar, dos puntos próximos al casco viejo y al Ensanche, acumulan el 10 % cada uno, mientras que San Pedro registró el 9 %.

 

Dos de las calles donde más se infringe están en los dos primeros barrios —García Lorca, con 557 sanciones entre diciembre y agosto, y Touro, con 551—, aunque no han sido las que más. Cruceiro de Sar y la avenida de Salamanca se han llevado la palma, con 561 cada una en ese período. Otras tres han alcanzado o superado las quinientas: Quiroga Palacios (500), Vedra (532) y Marcial Villamor Varela (552).

Sesenta euros de multa

Ese nivel de infracciones, a 60 euros la multa, generará al Ayuntamiento unos ingresos de entre 400.000 y 800.000 euros, en cifras redondas. Al menos, obtendrá derechos de cobro en ese arco, dependiendo de si los infractores asumen el pago en el período en el que se aplica un descuento del 50 % o no. La puesta en marcha de los multamóviles, junto con la actividad de los radares de Conxo y O Restollal, ha elevado las previsiones de ingresos por multas. Este año se prevé superar los tres millones de euros, por primera vez, contando también con las otras casuísticas sancionables.

El edil de Mobilidade, Gonzalo Muíños, relativiza esa media mensual de 1.511 sanciones, sobre todo tratándose de un sistema de control del aparcamiento de implantación novedosa. La ORA, con unos treinta años, dice, supera el millar de infracciones.

El siguiente paso, ajustar más las plazas reales que precisan los residentes

El efecto disuasorio de la tramitación de las multas comenzó a notarse especialmente desde junio, en que empezaron a bajar de las mil mensuales. Hasta entonces se rozaron o superaron las dos mil, salvo en marzo, en que se hizo un parón operativo para la mejora del sistema. Previamente, en diciembre, se habían detectado problemas de posicionamiento del GPS que habían dado pie a sanciones incorrectas y a reclamaciones, aunque se corrigieron en las semanas siguientes.

Desde entonces no se repitieron los errores de posicionamiento y las incidencias del servicio son mínimas, según Gonzalo Muíños, quien recuerda a los residentes que revisen que sus tarjetas estén al día. Muíños insiste en que el objetivo de los multamóviles es que se respeten las zonas de residentes y «eso se nota: agora hai ocos para os veciños onde antes non había». Conseguido eso, ahora lo que toca es aprovechar la tecnología de los multamóviles para cuantificar (a través de la ocupación nocturna) cuántas plazas de residentes son necesarias realmente. Esa lectura podría liberar más plazas de día para el uso general de la población.

Uno de los dos multamóviles con que cuenta el Concello de Santiago controla la zona ORA en el campus universitario

El multamóvil de Santiago también destapa la picaresca en el uso de las zonas de residentes

Xurxo Melchor

La capacidad de control de los dos multamóviles que desde el pasado mes de octubre vigilan las calles de Santiago es infinitamente superior a la de los controladores a pie, porque de una sola pasada son capaces de detectar y sancionar a todos los infractores de una calle. Además, su rango de acción está siendo incluso mayor del esperado inicialmente, ya que el nuevo sistema se ideó pensando en incrementar el control sobre las zonas verdes, las de residentes, la de la ORA y las de 15 minutos, aunque en esta última todavía no se está centrando, según explica el concejal de Mobilidade, Gonzalo Muíños ( PSdeG). La sorpresa ha sido que también se está demostrando muy efectivo a la hora de destapar toda la picaresca en torno al uso de las tarjetas de residentes. Y ya están llegando las primeras sanciones por estos motivos.

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