La inflación reduce la donación de productos a los bancos de alimentos de Santiago

Margarita Mosteiro Miguel
Marga Mosteiro SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

Sandra Alonso

En Balrial necesitan todo tipo de leches, y en el de Santiago piden no perecederos

17 sep 2022 . Actualizado a las 00:40 h.

Las donaciones de los ciudadanos de a pie a los bancos de alimentos se resienten debido a la subida de los precios y también porque «se incrementó el número de asociaciones que piden ayuda», explica José Pita, presidente del Banco de Alimentos de Santiago. Los responsables de los dos bancos, el Rías Altas (Balrial) y el de Santiago, reconocen que la subida de los precios está detrás de las carencias de determinados artículos que están sufriendo a día de hoy.

En el caso de Balrial, las estanterías están llenas gracias a la llegada de los lotes de alimentos procedentes del Fondo Europeo. Precisamente, ayer llegó un camión al almacén del polígono del Tambre con artículos no perecederos, lo que no evita que tengan falta de productos concretos. Es el caso de la leche. Montse Posse, coordinadora del Banco de Alimentos Rías Altas en Santiago, afirma que «falta leche de todos los tipos», y es así porque se trata de un producto «que permite atender desayunos, meriendas e incluso cenas» no solo en familias con niños, sino también en las que hay personas mayores. Otro de los artículos que se resiente es el aceite de oliva. Posse apunta que en las últimas campañas ya se notó que las donaciones de oliva bajaron y subieron las de girasol. La coordinadora comenta que, como consecuencia de la pandemia, se produjo un cambio en el método de las campañas «que supone una reducción de las donaciones: antes había voluntarios en los supermercados, y las donaciones eran de productos; con el covid, los supermercados no quieren a las personas por ahí, y se cambió a donativo en metálico; este sistema convence menos a la gente». Pese a ello, la coordinadora de Balrial considera que este método tiene el lado positivo de que «nosotros compramos lo que precisamos en cada momento; el metálico nos permite, por ejemplo, comprar embutido o carnes, que de otra forma no es posible». Montse Posse indica que, pese a todo, la recogida de alimentos realizada a finales de curso en la USC y en varios colegios «funcionó muy bien», y confía en que la Gran Recogida de noviembre permita llenar la despensa para atender las necesidades hasta la primavera, cuando se hace la siguiente recogida.

La situación en el Banco de Alimentos de Santiago, con sede también en el polígono del Tambre, es peor que en el de Balrial. José Pita, su presidente, explica que «la gente no tiene ni para pipas, y se nota especialmente en las operaciones kilo: se recoge un cuarto de lo que se recogía en tiempos»». Las estanterías del almacén se resienten, «y falta un poco de todo». Dos de los productos de los que siempre hubo exceso son el arroz y la pasta, «pero ahora no es así, la pasta triplicó su precio, y eso se nota; el arroz está más o menos igual, pero tenemos muchas personas que lo consumen como nosotros las patatas; los hispanos y los africanos demandan mucho arroz, y ya no es un producto que sobra».

Al margen de los productos de alimentación, en los que las legumbres también escasean en el banco de Santiago, Pita llama la atención sobre otros «muy necesarios y que cada vez se donan menos». Entre ellos están la leche de continuación para niños pequeños y los pañales. Frente a una merma en las donaciones de las operaciones kilo, José Pita destaca la implicación de la Xunta de Galicia y de la Diputación de A Coruña. «Las dos están haciendo un esfuerzo, se nota su mayor solidaridad», y también la de empresas concretas de la ciudad que «mantienen la colaboración con nosotros: Quesos Bama, con unos 3.000 o 4.000 quesos cada año, y la Papelera de Brandia, con las uvas de Navidad. Todo ayuda», apuntó Pita.

«Más ciudadanos de Venezuela, Argentina y Ucrania piden nuestra ayuda» 

José Pita explica que, además de reducirse el volumen de las donaciones de las operaciones kilo, el Banco de Alimentos de Santiago esté viendo incrementarse el número de asociaciones, y por tanto de personas, que piden ayuda para comer. Por ejemplo, la entidad que preside aporta «todas las semanas alimentos para una asociación que trabaja con los ucranianos que están acogidos en el Monte do Gozo».

Dentro del colectivo de los emigrantes, Pita destaca el aumento de ciudadanos procedentes de Venezuela y Argentina: «Hace unos años llegaban, pero eran personas con formación y recursos que les permitían salir adelante, vivían bien y sin necesidad de pedir ayuda; ahora están llegando muchos sin recursos, que requieren apoyo». El presidente del banco argumenta que «los nacionales, los de aquí, tienen siempre una red familiar que les auxilia en caso de necesidad, pero los inmigrantes están solos o con otras personas en una situación similar».