La supercomputación potencia a universidades, sanidad y empresas en la provincia de A Coruña

joel gómez SANTIAGO / LA VOZ

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El director del Cesga, Lois Orosa, en el Finisterrae III, el supercomputador más potente del centro, en servicio desde marzo
El director del Cesga, Lois Orosa, en el Finisterrae III, el supercomputador más potente del centro, en servicio desde marzo PACO RODRÍGUEZ

Centros de investigación e industrias rentabilizan el Cesga para cálculos muy potentes, almacenamiento de información e innovación

01 ago 2022 . Actualizado a las 17:29 h.

La investigación en centros de las universidades de A Coruña (UDC) y Santiago (USC), y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC, centro público, el más grande de investigación de España), y proyectos innovadores de empresas, son los principales usos que potencia el Centro de Supercomputación de Galicia (Cesga) en la provincia, en valoraciones de Lois Orosa, su director gerente. El Cesga se fundó en 1993. Lo promueven la Xunta y el CSIC. Presta servicios a instituciones y entidades públicas y privadas de Galicia, de otras comunidades y extranjeras.

El año pasado, el mayor tiempo de uso consumido fue para servicios del área de investigación de Bioinformática. Le siguieron Física, Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial, Ciencias de la Tierra, Genética, Física Teórica, Modelización Bioquímica, Física de la Materia Condensada, Química Física, Química Orgánica, Mecánica de Fluidos y más de una treintena de áreas más. La comunidad usuaria del Cesga consumió 105.108.461 horas de computación en el 2021 entre todas esas áreas.

Su principal recurso es el supercomputador Finisterrae III, que lleva cinco meses plenamente operativo y en servicio y dispone de más potencia de cálculo y capacidad de almacenamiento. Costó 7 millones de euros.

En la UDC, la Escola Politécnica Superior utilizó más las prestaciones del Cesga el año pasado. En la USC destacaron el Centro de Investigación en Química (Ciqus) y la Facultade de Química, entre otros centros de ambas universidades. De los centros del CSIC gallego destaca el de investigaciones agrarias (adscrito este año a la Misión Biolóxica de Galicia) de Santiago. También Meteogalicia, el servicio de predicción meteorológica de la Xunta; en el Sergas, el complejo hospitalario de Santiago y la Fundación Pública Galega de Medicina Xenómica —que el viernes firmó un convenio para almacenar en el Cesga los datos de cerca de 30.000 análisis genómicos de pacientes que realiza anualmente—; o empresas como Finsa, Plexus o Tragsa; los ayuntamientos de A Coruña, Santiago o Outes. Además, y a pesar de las restricciones e inconvenientes que ocasionó la pandemia del covid-19, el Aula Cesga aumentó usuarios el año pasado y superó los 35.000.

«Somos unha fundación sen ánimo de lucro. Temos o maior interese en participar e contribuír no avance científico e tecnolóxico da sociedade. Iso inclúe tamén as empresas, aínda que non albergamos Software de produción e o que nos interesa principalmente son os proxectos innovadores», sostiene Lois Orosa, ingeniero de comunicaciones y doctor en arquitectura y tecnología de ordenadores, nombrado director en febrero de este año.

Las prestaciones mayores de España en inteligencia artificial y en espera del nuevo polo

El Cesga es «o centro que ten máis potencia actualmente en España para modelos de intelixencia artificial, e o segundo en capacidade de cómputo global, despois do de Barcelona», afirma Lois Oroso, su director gerente. Su equipo más potente, el Finisterrae III «abriu hai relativamente pouco [el 7 de marzo] e parte da súa capacidade aínda está por explotar», agrega.

El proyecto más inmediato del Cesga es liderar el nuevo Polo de Tecnoloxías Cuánticas de Galicia«Introducir as tecnoloxías cuánticas será moi novo. Son tecnoloxías de computación que prometen resolver problemas que a un sumpercomputador normal lle levaría moi tempo, e que se poderán resolver rápido e usando pouca enerxía. Supón unha mudanza de paradigma total e xa comezamos co proceso de formación de persoal especializado. É un esforzo a nivel galego moi importante e o proxecto máis importante que temos», sostiene Orosa.

La plantilla del Cesga es de 45 profesionales, aunque «de inmediato», según su director, incorporarán cuatro más. Pretende mejorar la capacidad de su sede, en el Campus Vida de Santiago, aunque ya empieza a buscar financiación para levantar un nuevo edificio para el crecimiento que supondrá el Polo de Tecnoloxías Cuánticas, para el que trasladaría parte de su plantilla.

Anne Gosset es ingeniera mecánica y ejerce en la Universidade da Coruña, en el Grupo Integrado de Ingeniería del Centro de Investigación en Tecnologías Navales e Industriales de Ferrol
Anne Gosset es ingeniera mecánica y ejerce en la Universidade da Coruña, en el Grupo Integrado de Ingeniería del Centro de Investigación en Tecnologías Navales e Industriales de Ferrol

 Anne Gosset, ingeniera de la UDC en Ferrol: «Necesitamos hasta 5.000 horas de cálculo para un segundo de flujo real»

Anne Gosset es ingeniera mecánica. Francesa, reside en Galicia hace 12 años y ejerce en el Grupo Integrado de Ingeniería del Centro de Investigación en Tecnologías Navales e Industriales en el Campus industrial de Ferrol, de la Universidade da Coruña. Su área de trabajo es la dinámica de fluidos computacional.

 —¿En qué consiste su trabajo?

—Formo parte de un grupo muy interdisciplinar, con varias líneas de investigación. Mi área es la mecánica de fluidos, nos interesa cómo se mueven los fluidos de los muchos gases y líquidos que hay en la naturaleza, para entender su comportamiento en diversos contextos ambientales o industriales..

—¿Para qué utilizan los recursos del Cesga?

—Hay una herramienta que utilizamos cada vez más, que es la dinámica de fluidos computacional. Permite resolver el movimiento de los fluidos mediante códigos numéricos, que requieren una gran potencia computacional, como la que proporciona el Cesga.

—¿Cómo lo hacen?

—Usamos códigos numéricos que resuelven las ecuaciones del movimiento de los fluidos. Estos códigos básicamente trabajan sobre lo que llamamos mallas: el dominio donde está el fluido está dividido en pequeñas celdas que forman una malla y hay que resolver un gran número de ecuaciones en muchísimas celdas, hablamos de millones de celdas. Eso tiene un coste computacional muy importante.

—¿En qué ámbitos son esos trabajos?

—Trabajamos en muchos ámbitos industriales, especialmente aquellos en los que los flujos de fluidos son fundamentales para la eficacia de los procesos de fabricación o transformación: por ejemplo en metalurgia, para mejorar la calidad de los aceros galvanizados para hacer coches, o en el sector de la madera, para mejorar el proceso de secado de tablones para Finsa. A modo de ejemplo, en un estudio de gran complejidad como el de Finsa, necesitamos hasta 5.000 horas de computación para simular un segundo del flujo real que nos interesa. Eso no se resuelve con un portátil, incluso con una estación de trabajo potente; precisamos el apoyo de los equipos y del personal del Cesga.

—¿Colaboran mucho con el Cesga?

--Comenzamos hace más de 8 años. Al principio eran cálculos relativamente pequeños, pero incrementamos el tamaño cada vez más. En el campo de la CFD, somos grandes consumidores de recursos computacionales; el Cesga nos ofrece un apoyo inmejorable en desarrollo de librerías y en la manipulación de grandes cantidades de datos. Nuestro objetivo en general es el de generar datos que nos van a permitir desarrollar modelos muchísimo más sencillos y menos costosos en términos de tiempo computacional. Trabajamos mucho con empresas, que nos demandan cálculos de gran envergadura que no se pueden permitir hacer. Desde el grupo tratamos de desarrollar modelos ingenieriles más sencillos, que puedan reemplazar la dinámica de fluidos computacional con un coste más bajo. Pero para desarrollar estos modelos necesitamos datos de referencia, para comprobar que funcionan bien, por eso utilizamos la capacidad del Cesga. La idea es generar datos de muy buena calidad, de referencia, que nos van a servir para desarrollar modelos más aplicables al mundo industrial.

 

Adrián Mosquera, especialista en hematoxía e investigador no Complexo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS)
Adrián Mosquera, especialista en hematoxía e investigador no Complexo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS) Sandra Alonso

 Adrián Mosquera, especialista do CHUS: «Buscamos a mellor solución para tratar os cancros oncohematolóxicos»

Adrián Mosquera, hematólogo do Complexo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS) comezou a traballar con recursos do Cesga para realizar a súa tese de doutoramento. Agora continúa, cada vez máis intensamente, unha liña de investigación en Oncohematoloxía computacional, para poder chegar a mellorar a asistencia a doentes, afirma..

 —Para que usan o Cesga?

—Con dous fins prioritarios: para a análise xenómica, de volumes masivos de datos, que se escapan moito da capacidade de calquera ordenador convencional; e para desenvolver algoritmos de intelixencia artificial e estabelecer ferramentas prognósticas e predictivas de resposta a tratamentos en oncohematoloxía.

—Como repercute iso no seu traballo?

—En investigación, o 28 de xullo publicamos un artigo sobre modelos pronósticos avanzados en leucemia aguda, e nos primeiros días de agosto publicaremos outro sobre mieloma múltiple, en revistas de referencia da nosa especialidade. Nestas e outras investigacións utilizamos recursos do Cesga; seria en moitos dos casos imposible doutra maneira.

—E na asistencia a doentes?

—A nosa investigación é de Oncohematoloxía computacional: desenvolvemos ferramentas computacionais baseadas en modelos estatísticos, para identificar doentes segundo o grao de risco do seu tumor, de forma cada vez máis precisa; e tamén para dar na diana do tratamento máis axeitado. Por fortuna hai cada vez máis fármacos contra o cancro, e precisamos aumentar o coñecemento sobre cal é o máis axeitado para cada doente. Precisamente iso é o que nos permite o traballo co Cesga, buscar a mellor solución; e tamén buscar a causa do cancro e coñecer mellor as alteracións xenómicas que caracterizan a cada tumor.

—E como o conseguen?

—Coa análise da gran cantidade de datos que se producen ao secuenciar o xenoma. Así estudamos o comportamento dos tumores oncohematolóxicos, e nalgúns casos desenvolvemos ferramentas de investigación orientadas a tratar mellor o cancros hematolóxicos.

—Que receptividade ten este traballo no exterior?

—Estamos moi satisfeitos, porque a nosa liña de investigación chama moito a atención e iso fai que nos reclamen moito. Acabamos de entrar nun proxecto dos Estados Unidos e Canadá para a análise de todas as súas bases de datos de terapia celular avanzada CAR-T, en doentes con cancro hematolóxico; somos o único grupo non estadounidense que formamos parte dese equipo de traballo, e é bastante difícil chegar aí. Sen os recursos gratuitos e desinteresados que o CESGA puxo ao noso servizo, non tería sido posible. É dicir, no noso caso en particular, o CESGA foi unha ferramenta que posibilitou a igualdade de condicións para o acceso a unha carreira de investigación competitiva dende Galicia.