En busca de vías para mejorar el tren

Olimpio Pelayo Arca Camba
o. p. arca SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

PACO RODRÍGUEZ

Usuarios de Santiago insisten en la necesidad de adecuar ya los horarios a los laborales y Renfe escucha a los clientes en sus foros de experiencia

14 may 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

La reducción de servicios ferroviarios a causa de la pandemia dejó a usuarios que utilizan habitualmente el tren para desplazarse desde Santiago a trabajar con menos opciones de viaje. La puesta en servicio del AVE a Madrid complicó aún más la situación, al variar otros horarios que utilizaban. Aunque están abiertas vías de diálogo con Renfe, los usuarios creen que las soluciones se están retrasando demasiado.

«O problema non comeza o 21 de decembro, xa vén de antes», señala Carmen Casais. Ella trabaja en A Coruña, y para desplazarse desde O Milladoiro a la estación de Santiago en autobús su única opción es el tren que parte a las 7.42, con llegada a las 8.13 horas: «Pero a esa hora non chega nunca. E a outra opción é o rexional das 6.37, pero non teño autobús para ir ata a estación». A la vuelta, señala que la salida de sendos trenes a las 15 y 15.10 horas forma «colas horribles» en A Coruña. Muchas personas con destino Santiago se ven abocados a coger el regional de las 15.50, por lo que la hora para llegar a casa se alarga. «Nós non queremos prexudicar a ninguén co cambio de horarios. Pedimos repoñer frecuencias que funcionaban antes do confinamento, e ter as necesarias para cumprir co servizo público que ten que prestar Renfe».

Lo corrobora Begoña Rodríguez. Su horario laboral es inflexible: de 8 a 15 horas. Así que se desplaza desde su casa a la estación en coche, lo deja en el párking de la estación y utiliza diariamente trenes regionales, de ida y de vuelta: «Con los retrasos habituales, son 45 minutos de media por trayecto. Tendrían que ser puntuales, y establecer unos servicios pensados para desplazarse desde Santiago». Juanjo Gómez está en la misma situación. Él es usuario del tren de hace años. La década pasada presentó reiteradamente reclamaciones por incumplimientos horarios: «Pero no sirvió de nada, como todo lo que se hace contra Renfe. Hacen lo que quieren, son un monopolio». Por eso es escéptico frente a la animosidad de las plataformas de usuarios.