En la biblioteca

Cristóbal Ramírez

SANTIAGO

02 may 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Me atraen las bibliotecas. Y en los últimos años lamento que se hayan anquilosado en una concepción rígida propia del pasado, porque aquí no cambió en siglos la idea de qué es y para qué sirve una dependencia como esas.

Las hay de dos tipos, y máxime en una ciudad como Santiago. Unas son lugares de estudio. Bueno, tiene que haber de todo. En efecto, debe disponer de un espacio el investigador, el curioso y el estudiante.

Pero es necesario contar con bibliotecas modernas. Es decir, auténticos puntos de encuentro, que cuando llueva vayan allí los padres con sus vástagos a ver y a hablar con otros padres con vástagos. Y si es posible, que tengan una cantina o café. Como en toda la Europa desarrollada, vamos.