El presupuesto municipal de Santiago irá a pleno en torno al 10 de febrero y ya no entrará en vigor hasta marzo

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En la imagen, el alcalde, Xosé Sánchez Bugallo, con los líderes  de la oposición: de izquierda a derecha, Alejandro Sánchez-Brunete (PP), Marta Lois (CA) y Goretti Sanmartín (BNG)
En la imagen, el alcalde, Xosé Sánchez Bugallo, con los líderes de la oposición: de izquierda a derecha, Alejandro Sánchez-Brunete (PP), Marta Lois (CA) y Goretti Sanmartín (BNG) PACO RODRÍGUEZ

Las cuentas alcanzarán los 130 millones de euros, un 4 % más que los del 2021, ahora prorrogados

29 ene 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

El gobierno ya tiene fecha para la aprobación del presupuesto municipal. Será el próximo 10 de febrero si Intervención emite el lunes el informe que falta para que la propuesta pueda ir ya a la Xunta de Goberno. El gobierno esperaba que estuviese ya ayer, pero no fue así. La vista está puesta ahora en el lunes, aunque si no llega a la reunión ordinaria de ese órgano de gobierno, siempre se puede convocar una extraordinaria. En caso contrario, su pase por el pleno se demoraría unos días más, toda vez que entre la Xunta de Goberno y la convocatoria de la comisión de Facenda, que ha de informarlo para su remisión al pleno, han de pasar cinco días naturales.

Este calendario hace que las cuentas propias del 2022 no entren en vigor hasta marzo. Tras la aprobación plenaria todavía hay que publicarlas y exponerlas por un período de 15 días. Solo ese procedimiento sitúa ya su aprobación definitiva a principios de marzo, y eso en el caso de que no se presenten alegaciones.

El presupuesto se elevará a los 130 millones (un 4 % más que los del pasado año, ahora prorrogados) y dispondrá en torno a 16,5 millones para inversiones. El gobierno (10 ediles) cuenta con la abstención de Compostela Aberta (5) para sacarlos adelante. Aunque todavía no ha fijado oficialmente su posición, pendiente de abordarlo con sus órganos internos, el BNG (2) también optará por la abstención facilitadora de las cuentas. Sus contactos con los socialistas les permitieron encajar algunas de sus demandas, aunque otras de calado para ellos no han prosperado, con lo que, si bien no votarán a favor, tampoco mantendrán una posición que los entorpezca. Y eso se traduce en la abstención.